Archivos para junio, 2008

Miedo y seguridad

Los soldados en la guerra pueden salir a matar porque lo hacen por obediencia, ello significa que su voluntad está remitida a la de otro, y también el criterio de verdad. Allí no hay culpa, pues si se equivocan… no fue su decisión. El sacrificio de la propia determinnación en pos de una decisión ajena crea un punto de sumisión interna, pero a la vez, la energía liberada por el levantamiento de la culpa es muy grande y permite una gran potencia en acción.

Aún internamente, se produce una gran seguridad al costo del sacrificio de una pequeña libertad. Esto se debe a que la responsabilidad no cae sobre el sujeto (soldado), sino sobre el Otro: no hay apropiación de nada de valor simbólico para el sujeto, y ello, como en un niño, da la sensación de estar protegido frente a lo desconocido que representa el temor a equivocarse.

 

 La muerte de los griegos

Vemos por fuera un hombre capaz de enfrentarse a un ejército, pero por dentro tenemos una voluntad arrodillada frente a un “padre humano”, o sea, un ídolo.

Pero… hay algunos hombres que se han animado a la toma de decisiones… y a cuya voluntad los niños inseguros se rinden…

¡Todo de acuerdo a la homosexualidad griega!

La “súper masculinidad” de los fuertes y de los que saben… termina siendo nada más que un comercio homosexual en sociedades de hombres.

Los denominados mecanismos de defensa son recursos psicológicos por los cuales el organismo psíquico, buscando preservar su sentimiento placentero de seguridad, se resguarda contra (evita, suprime, soslaya) las angustias de los conflictos internos y el miedo a las asechanzas del mundo exterior” (Zenequelli, 2001); de este modo, se podría definir la obediencia como un auténtico mecanismo de defensa, en tanto que, libran al sujeto de la toma de decisiones particulares y originales frente al futuro incierto evitando de este modo el temor a equivocarse.