Archivos para febrero, 2009

Terapia de las Disfunciones Sexuales

Además de difícil y complejo, el tema resulta recurrente en los medios de comunicación y existen diversas propuestas de terapia. Desde algunas muy serias hasta otras que banalizan la sexualidad, aún dentro de los mismos profesionales.

Para una comprensión profunda del problema es necesario comprender cuál es el sentido de la sexualidad y lo qué la disfunción significa dentro de ese marco. Una simple perspectiva hedonista jamás tendrá en cuenta esta posibilidad sino que sólo se preguntará por la “eficiencia” para producirse y producir placer. Al mismo tiempo, sus resultados serán relativos en cuanto a soluciones y al tiempo que éstas se sostengan.

 

 reloj-mecanismo

 

¿Qué es la sexualidad y qué son las disfunciones sexuales?

La sexualidad es, antes que todo, un lenguaje, un medio de comunicación entre las personas. Esta comunicación es total en la sexualidad, abarca pensamientos, sentimientos, espiritualidad, todo lo que es un ser humano, todo se transmite en la sexualidad. Este “todo” que se comunica en el acto sexual se lo puede denominar AMOR.

Las disfunciones sexuales son, entonces, una deficiencia o un problema de esta comunicación. No falla el pene ni la vagina, en realidad lo que está teniendo dificultades es el “amor”. Si una persona que padece una disfunción sexual comienza a mirar sus síntomas de esta manera, rápidamente va a comenzar a tranquilizarse al respecto y en la misma medida mejorarán sus posibilidades de resolución.

Pero…

 

Lo más difícil de resolver…

No es precisamente el síntoma que la persona padece… sino la ideología que existe detrás del mismo y que lo refuerza con tanta insistencia que sólo acepta falacias de solución que sean de tipo “mecánicas”. Aunque usted no lo crea, su ideología dice: “no hay amor, no existe el amor”.

¿Comprende por qué es mucho más sencillo el viagra o un ansiolítico? ¿No?. No importa; intentaremos explicarlo rápidamente.

Una disfunción sexual del tipo de la impotencia o la frigidez no son, precisamente, una enfermedad, sino más bien un síntoma de algo que no está bien en el ser humano. Los síntomas son signos, similares al dolor que padecemos en el cuerpo cuando nos golpeamos o lastimamos; el signo muestra que algo no está bien y que necesita atención. Las disfunciones sexuales muestran que algo no está bien con el lenguaje de la sexualidad, las causas de ello pueden ser diversas y debe emplearse una combinación de dos terapias para obtener los mejores resultados. En primer lugar una terapia sexual cognitivo-comportamental enfocada rápidamente en la solución del síntoma y, paralelamente la psicoterapia focalizada para poder desarticular cómo la disfunción se entremete con toda la vida de la persona causándole gran dolor y frustración; la psicoterapia también es el ámbito para realizar la tarea de psico-educación sexual destinado a mostrar que es el amor el marco de la sexualidad.

 

 

La respuesta sexual: ¿un medio o un fin?

Según el sexólogo Cosme Puerto, existen dos formas de vivir la respuesta sexual: como un medio o como un fin. En la segunda opción, de lo que se trata es del resultado, del “producto final”, el terminar, el llegar al orgasmo, cumplir, hacérsela, etc. Es como plantearse un viaje y pensar sólo en el destino, en el arribo, para ello no es necesario detenerse a contemplar el paisaje, nada de ello cuenta.

En el caso de la respuesta sexual como medio, lo que más cuenta es el presente, el “aquí y ahora”, el disfrute del momento y del suceder y con el otro. El final del viaje pasa a ser algo secundario porque da lo mismo donde se llegue o cuando se llegue, siempre y cuando el camino sea algo deseado y produzca disfrute. En este viaje, se podrá detener aquí o allí, de modo espontáneo e imprevisible, sólo conducido por lo placentero del camino.

Lo importante es disfrutar del paisaje por donde se va pasando y parando y del propio viaje en sí. Lo importante es llegar pasándolo bien en todo momento y descubrir cada momento que se comparte con el que nos acompaña, el estar haciendo algo que se desea, sin imposiciones, metas ni limitaciones externas.” (Cosme Puerto).

Cuando se habla de la respuesta sexual, es necesario distinguir dos aspectos: por una parte la respuesta fisiológica, el modo en que responde el cuerpo ante determinados estímulos; esta respuesta, que si bien es idéntica en todos los organismos, no es igual en cuanto a los estímulos que la provocan, éstos son múltiples y personales. Lo que resulta atractivo para una persona tal vez no para otra puesto que la respuesta sexual se halla mediatizada por el rol, los estereotipos, la educación, la sociedad, la cultura, la religión, las experiencias vividas, que se diferencian en todas las personas. Por ello es importante tener presente que puede llegar a exigirse al otro desde las “propias expectativas” y desde el propio rol lo que al partenaire no le han educado y que no puede vivir o sentir. Los roles y los modelos pueden permitir tanto como bloquear respuestas según cómo haya sido la educación. El deseo de la mujer ha sido educado de modo muy diferente al del hombre.

 

El mejor camino para comenzar

Aunque, como decimos, existen diferentes situaciones y siempre la terapia deberá respetar el caso particular, comprender la sexualidad como referimos anteriormente será el mejor recurso que tendrá la persona para una profunda salud sexual y a largo plazo, mucho más efectiva que cualquier medicación y que, además, permite al individuo realizar un enorme aporte a su salud sin que todo dependa exclusivamente del trabajo de los terapeutas.

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2009: El año pasado hemos escrito periódicamente sobre diferentes temas; este año, en cambio, vamos a referirnos principalmente al ámbito de la Salud y de la Psicología Clínica, colocando artículos sobre las diversas problemáticas que a diario se presentan al psicólogo. Todo lector está invitado a preguntar lo que desee y/o sugerir algún tema de su interés que, de ser posible, será respondido.