Archivos para septiembre, 2009

El reciente partido de fútbol que Argentina pierde ante Brasil es una buena oportunidad para aclarar algunos aspectos de la idiosincrasia de este país. En otras ocasiones me he referido al deporte y a Maradona en particular.

Argentina-Brasil

Respecto de Maradona es necesario recordar (porque parece que los argentinos suelen olvidarse algunos datos) que se trata de un maníaco-depresivo. Su psiquiatra, algunos años atrás hizo público el diagnóstico clínico de Maradona diciendo que se trataba de un melancólico de base y que esta afección es controlable por medio de medicación pero no es “curable”. Por lo tanto, Maradona es una persona que está enferma mentalmente. ¿Alguien comprende en Argentina lo que esto significa?

Por otra parte, como el mismo ex deportista lo confiesa, mantuvo su adicción a las drogas desde 1981, esto quiere decir que la mayor parte de su carrera deportiva la hizo bajo efecto de estimulación. Seamos sinceros: un adicto no deja de consumir fácilmente.

 Creo que es excesivo el calificativo de “dios” para Maradona, puesto que me parece que ha sido un poco ilusorio su éxito. Considérese lo siguiente: el tenista español David Ferrer hace un par de años llegó a ser el número 4 del mundo, le iba muy bien, con muy buenos resultados pero… este chico (que jugó la copa Davis en Argentina) parece tener problemas anímicos que le dificultan muchísimo su práctica deportiva; tras un episodio de este tipo se demorona moralmente y ya no logra reponerse en su anterior nivel. Incluso pudo vérselo en la copa Davis en Argentina totalmente abatido. Pero… ¿qué pasaría si a la menor tristeza, al menor pesar de ánimo, pudiéramos estimularlo (o sea, acudir al uso de drogas) para que no sienta esa caída del humor que repercute sobre su rendimiento de modo tan notorio? ¿Qué sucedería si cada vez que aflora la negatividad pudiéramos eliminarla de alguna manera para no sentir? Sin dudas tendríamos otro Ferrer y otros resultados en su carrera. Un deportista no necesita estar drogado en el momento de la competencia para aumentar su rendimiento, pudo haberlo hecho mucho antes (como se lo acusó al nadador Phelps en las últimas olimpíadas) y ello influir decididamente sobre el deporte.

¡Basta de excusas y pretextos! NO VALE DROGARSE EN EL DEPORTE.

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Por lo antedicho sugiero que toda el aura de éxito y gloria que rodea a Diego Maradona es un éxito irreal, puro humo que pronto se desvanece, quizás la proyección de todas nuestras frustraciones personales como subdesarrollados argentinos. Pero todavía más: ¿alguien piensa que una persona que sufre un severo trastorno mental y que es adicto puede desempeñar adecuadamente una labor social, un trabajo, lo que sea?

Realmente los argentinos somos lo que somos. Con mucho pesar lo digo.