Archivos para marzo, 2014

Con la expresión básico queremos decir que se trata de un cimiento o fundamento profundo de la psiquis humana; con letal pretendemos mostrar que su ausencia se torna impulso de destrucción y muerte en el ser humano integral.

La problemática que nos planteamos tiene que ver con la “desestabilización emocional” que muchas veces sufre el varón contemporáneo, mezcla de angustia, tristeza, estrés y sin sentido de la vida, que tanto dolor le produce, tal vez uno de los más intensos que él siente y que en numerosas ocasiones le lleva a dañanrse a sí mismo y a sus personas allegadas. Esta situación subyace a más de una situación psicopatológica de él.

Como mencionamos a menudo, nuestra perspectiva de trabajo es la del investigador, y como tal, ante situaciones problemáticas no enunciamos conclusiones sino hipótesis de trabajo.

Al referirnos a la psicología del hombre consideramos que ésta posee un doble centro o doble fundamento para la sensación de seguridad interna y de auto valía; uno de estos centros es su eje rector, lo que el psicoanálisis lacaniano ha denominado como “Nombre del Padre” y que aquí, desde otra perspectiva teoría definimos como el eje de sentido y misión en la vida de un varón; por otra parte, existe otra dimensión de su psiquis que le produce esa sensación de estar sobre su centro, su eje, que es dada por la conexión -comunicación- emocional intra e interpersonal. Ésta última, su déficit, se halla numerosas veces en el subsuelo de los comportamientos adictivos o en los hombres que se hallan en el extremo intelectual-pensante de la polaridad emoción-pensamiento descripta por Carl Jung en “Tipos Psicológicos”.

John Bowlby, Heinz Kohut, en nuestro medio Laura Gutman y Ernesto Rathge, han ofrecido una profunda comprensión de la psiquis humana destacando el lugar que tiene el vínculo primario niño-madre, en el contexto de una interacción familiar saludable, para desarrollar la seguridad interna del Yo del joven, varón y mujer. Esa base segura que representa lo materno le permite al niño/a seguridad emocional para el afrontamiento del mundo interno y, desde allí, partir hacia el externo.

Sin embargo, si realizamos un “giro copernicano” de la psicología y viajamos hacia la pragmaticidad del mundo externo e interpersonal, el del trabajo y las situaciones a afrontar en contexto, creemos que existe un enorme vacío teórico que explique, contemporáneamente, para qué sirve un padre.

Nuestra hipótesis sobre el doble centro plantea de modo muy sencillo que el centro emocional es dado al ser humano por lo materno y el centro de sentido-para-afrontar-el-mundo-externo es dado por la función paterna. Es, de alguna manera, lo teorizado por Jaques Lacan con otros conceptos.