Dios abandona al hombre

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

Suelo escuchar que Dios no abandona nunca al hombre que lo busca, y menos aún en momentos críticos. Pero esto no es cierto; en determinadas ocasiones Dios abandona. De hecho, está en la Biblia: Dios abandonó a su propio hijo en la crucifixión. ¿O tal vez Jesús mintió? ¿O quizás era un pecador y por eso lo abandonó?

Sucede que racionalizamos demasiado las cosas, buscamos explicación para todo y pretendemos una lógica exacta que nos permita comprender todo lo que nos sucede; pero ello no existe. El abandono sucede y no sabemos por qué. Por lo general tomamos consciencia de esto cuando reconocemos que vamos a morir.

A veces resulta útil, práctico, preguntarse hacia donde nos lleva una determinada experiencia y no tanto de dónde proviene. Es que estamos acostumbrados a quejarnos y a compadecernos de nosotros mismos que reingerimos una y otra vez el vómito de nuestro pasado sin percibir que algunos hechos presentes sólo se pueden explicar en prospectiva y no en retrospectiva. ¿Acaso conduciríamos nuestras autos mirando el espejo retrovisor para ver si la ruta es recta o tiene una curva?

Cuando somos niños todos creemos en Dios o en alguien poderoso que va a ayudarnos y protegernos siempre. Así pensaban los judíos contemporáneos de Jesús: el Templo era intocable y vendría un líder militar a liberarlos de la esclavitud romana y a convertirlos en los dueños del mundo (una pretensión bastante infantil). Pero Jesús le dice a los espirituales de su tiempo (a los practicantes judíos) que el Templo iba a ser destruido y que Dios no tenía ninguna salvación para ellos. Y así sucedió.

A veces es necesario distinguir a quién le habla Jesús en determinados momentos: a los religiosos les dice “no”, y a los que les anuncia “buenas noticias” es a otro tipo de personas, quiénes la mayoría no eran personas religiosas. ¿Y cuál es la buena noticia para estos últimos? ¿Que nadie va a venir a salvarlos? ¡Eso ya lo sabían!

¿Es posible que Jesucristo haya dado un mensaje centrado en la interioridad del hombre? Quiero decir: sin esperar “auxilios” externos. Porque si esto fue así, él fue un verdadero psicoterapeuta. Acaso su frase antes de su muerte “Señor, Señor, ¿por qué me has abandonado?”, ¿no es también un mensaje a sus amigos y quienes lo siguieron, como para que quede claro el asunto? “Ni papá, ni mamá, ni nuestros líderes religiosos, ni Dios, van a salvarnos del imperio Romano y del mal.” Ahora: ¿no implica esto una real toma de consciencia de la existencia y permite ser más operativo hacia el futuro que permanecer en la dependencia?

Puedo pasarme toda la vida esperando que alguien me ayude ¡y actuando en consecuencia! O puedo empezar a desarrollar lo único que tengo: mi consciencia psicológica, mi reflexión, mi capacidad de sentir… mi alma (psyqué, en griego).

Santa Fe, Argentina.

3 comentarios en “Dios abandona al hombre

  1. Jacobo Juliao

    Es esperanzador saber que hay personas que piensan similar en cuanto al tema de Dios, la venida del hijo con su mensaje y todo el edificio espiritual que se irguio en torno a esto. La dependencia de que una proteccion espiritual,que lo sabe todo,va a cuidar de existencia, incluyendo la salvacion del fuego eterno de mi alma, es la mejor invitacion que las religiones ofrecen. Tenemos la capacidad de discernir para no caer en esta trampa caza bobos.

  2. En realidad esa interpretación que Jesús fue abandonado está equivocada. Habia un plan en la muerte de Jesús y era cargar con los pecados de la humanidad. Cuando el estaba por morir y carga con esos pecados Dios aparta la vista del pecado, pero no de Jesús. El estaba destinado a morir para resucitar en gloria. Si un Padre larga sus manos de un niño para que aprenda a caminar no lo está abandonando, en el sentido estricto de la palabra, lo está soltando para que el continue solo su camin. Ahí estará El siempre como estubo cuando saltó la piedra del sepulcro y El resucitó en toda su gloria.

    1. Dr. Mariano Ellison

      Estimado Juan Carlos:
      El texto que comentás se relaciona a la experiencia interior de muchas personas; de hecho, muchos místicos cristianos como san Juan de la Cruz la refieren. Tu explicación teológica dogmática, propia de la Edad Media, es una “interpretación”, válida por cierto para tu caso particular, pero, excepto que seas el dueño de Dios, no creo que te encuentres en condiciones de juzgar quién tiene la razón y quién no, tomando como punto de referencia lo que a vos más te parece. Estos pre-juicios condenatorios de los puntos de vistas diferentes han llevado al asesinato de miles de personas, particularmente desde los mismos cristianos y católicos. Por lo tanto, te agradecería que moderes tus puntos de vistas y opines libremente dejando en claro que es tu “opinión particular” y que no sos el dueño de la realidad ni de la única versión imperativa del dominio espiritual. Sinceramente, los “dueños del sentido de la vida” me tienen bastante cansado. Te agrego un dato más: tengo un profesorado en Teología y Ciencias Sagradas, por lo tanto, conozco tu argumento.
      Espero no tomes a mal mi respuesta, y te invito a que sigas comentando.
      Atte.

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