Archivos para agosto, 2016

Estos son mis ojos; no son azules como el cielo, no son dulces como la miel.

Esta es mi mirada; no es recia como la determinación, no es mansa ni calma, no es profunda ni superficial.

Esta es mi visión; y no podés saber nada en absoluto de ella, no podés comprender lo que pienso, ni lo que siento, ni lo que soy, sin embargo, en nada me oculto a tu presencia.

Ni claro ni oscuro; sólo quiero mostrarte algo que percibo, más allá de lo que pueden ver mis ojos.

*     *     *

Estoy un poco cansado de tantos charlatanes que hablan por los medios de comunicación sobre “psicología” y temas por el estilo. Y no me refiero a periodistas, ni a chamanes, ni a algo que se les parezca. Me refiero a los psicólogos exclusivamente.

Si bien siempre he preferido mantener un perfil discreto y silencioso en cuanto a lo que pienso sobre lo que investigo, los psicólogos argentinos me hastían demasiado. Por ello es que he decidido mostrarte mi mirada.

Si mis ojos brillaran a la luz de mi supuesta inteligencia, no podría descender a las profundidades del abismo de tu alma… estaría demasiado atemorizado por perder mi belleza, la cual no necesito pero sé que vos necesitás de la tuya.

Cualquier atributo de fortaleza o debilidad me haría caer en el infierno al entrar en tu dolor. Si me importase mi reputación profesional, te derivaría a un psiquiatra si me decís que te querés morir… no sea que arruines mi imagen pública.

No quiero ser extenso en esto que sólo representa el preámbulo de lo que quiero comunicarte, creo que me comprenderás. Sólo decirte que lo que ves con apariencia de psicólogo, sólo es un filósofo trasvestido como psicólogo; no es que tenga algo contra la Filosofía proveniente de los paidófilos griegos (y por favor, ¡es “paidofilia”, no “pedofilia”!), sino sólo que somos otra cosa…

En los próximos días, si todavía tengo ganas y me dura el enojo, voy a empezar a mostrarte la zona más oscura del mundo en que vivís, la que está en tu propia alma. ¿Porque quiero atemorizar a alguien? No. Todo lo contrario, el temor proviene del desconocimiento. Para mostrarte que es posible renacer aún desde la oscuridad más profunda. Y de paso te muestro la diferencia entre estudiar de gordos libros frente a los apuntes resumidos de los compañeritos de la facu.

Cuando alguien llega al consultorio y me mira (si es que me dejo, porque suelo evitar la mirada), sabe que sé que es posible. No porque lo haya leído en un librito de autoayuda, porque ya lo he visto.

¿Crees que me estoy haciendo publicidad con esto? Intenta conseguir un turno conmigo y no lo obtendrás excepto que me digas nombre y apellido de algún ex paciente.

No te enojes. No es contra vos. Sólo contra los psicólogos.

mirada

Recuerdo una bebé, de aproximadamente 7 meses, que dormía en la calle el día en que me gradué en la Universidad de Palermo.
Hoy, por la tarde, vi un papá con su hija, él llevando un carrito porque eran muy pobres. Mueven en mí un dolor y una compasión muy fuertes, aunque no sé qué hacer. En realidad, sí sé qué debo hacer: hablar y gritar. Contártelo a vos.

Aquel día estaban la niña de un lado y la ciencia del otro. Yo en el medio, con un pié de cada lado…

____      ____
____      __ __
1-1      1-0
Algo se rompe en la visión global e ideal con la que percibimos la realidad. Puedo expresarlo como una línea que se quiebra, según el milenario código del I Ching; puedo expresarlo como 1-1 que evoluciona hacia 1-0, según el código binario de la moderna Informática. Puedo expresarlo como ideal y frustración, ricos y pobres, mayorías y minorías, Dios y el diablo, hombre y mujer… El código más básico es binario.
Un papá y una hija, un adulto y una niña, un hombre y una mujer. Ellos frente a mí con mi hija, mi sombra frente a su sombra y un abismo de incomunicación de por medio.

El yo y su sombra son un fenómeno estructural de la psiquis humana. Quizá el más básico de todos. La angustia que se abre paso en mí no reclama una solución a la pobreza en el mundo ni la curación de todos los enfermos, sino algo infinitamente más difícil de realizar: convertir el dos en UNO. En términos junguianos: integrar la Sombra en el Si-mismo.
¿Qué vi hoy por la tarde? Mi sombra; una persona sólo puede percibir desde el Si-mismo. La pregunta real es: “¿por qué percibimos?” Por el momento, lo que se puede saber es que la percepción tiende al Uno.

padre-hija