Archivos para junio, 2017

Sacrificio de Dama

Cuando estaba en la escuela secundaria jugué algunos años al ajedrez competitivo, me sorprendí al descubrir que dos Alfiles y un Caballo, por lo general, valen más que una Dama, y que en muchas ocasiones era posible perder la Dama, esta pieza tan valiosa por su versatilidad -es la que mayor variabilidad de movimientos posee en este juego- a cambio de otras piezas que obtuvieran mayor capacidad de acción durante un período de tiempo; pero para ello, el ajedrecista debía ser un maestro en los llamados “equilibrios dinámicos“, que se oponen a los equilibrios posicionales. Por alguna extraña razón, siempre me conduje mejor en las situaciones de inestabilidad de fuerzas que en contextos conservadores.

Cuando un hombre se divorcia o se separa, por lo general comete el error de buscar rápidamente otra mujer con la que sustituir a la madre de sus hijos o restituir el esquema familiar perdido, y esto, suele ser un error.

Podemos pensar la realidad de un padre separado como una realidad dividida, fragmentada, producto de una pérdida; o podemos pensar en una distribución inestable de fuerzas, como una vivencia que requiere de un equilibrio dinámico y que puede tener todo un potencial oculto que es posible descubrir y aprovechar.

La “Dama” a la que me refiero, aquella que muchas veces un hombre necesita sacrificar, es un ideal de mujer o de relación con ella; este sacrificio permite que nuestros peoncitos -nuestros hijos- lleguen a destino y, como en el ajedrez, su transformación y realización personal nos devuelva otro tipo de mujer, que aprendamos por ellos otra modalidad de relación -en ajedrez, cuando un peón llega a la última fila, puede transformarse en cualquier otra pieza, por lo general, una Dama, y este movimiento se denomina “coronación”.

Nuevas realidades

Los hombres hemos cometido un error, producto de nuestra muy valorada “educación”: hemos puesto a la mujer en un corset que la deja sin aire a ella y a nosotros sin su libertad.

Si el hombre logra este sacrificio del “ideal”, puede abrir paso a una experiencia subjetiva que, primeramente, emerge desde su propia Ánima: la de comenzar a percibir a las mujeres desde distintos planos dinámicos, más allá de la mujer-pareja (o, a lo sumo, mujer-amiga). Pareciera que para la mayoría de los hombres de nuestra cultura la mujer sólo puede encarnar dos arquetipos: el de la mujer-madre (de sus hijos o ¡de él mismo!) y la mujer-objeto (con la que sólo obtener una descarga sexual). Pero existen otras realidades femeninas u otros arquetipos que el hombre puede experimentar.

Padre y rey

Pienso en el rey David y dos de sus esposas: Michal -hija del anterior rey Saúl- y Betsabé -mujer que David robó a uno de sus soldados-; la primera representa el ideal formal, producto de la nobleza en la que se insertaba su vida; la segunda, es la mujer-amante que lo seduce con su belleza y por quién él muchas veces pierde su eje ante la pasión. ¿Por qué quiero que reflexionemos sobre esto? Porque la función paterna del hombre separado evoluciona naturalmente hacia una jerarquía asimétrica con sus hijitos y con las mujeres, del estilo del macho Alfa en los animales, y el arquetipo ancestral de los reyes lo encarna adecuadamente.

Un rey

Los hombres jóvenes separados, muchas veces creerán erróneamente que se trata de sexo liberal, sin embargo, si se observa a las esposas del rey David (este personaje de hace 3000 años se transformó en un Arquetipo de la historia, ello se debe a que condensa sentido, tanto para un religioso como para un ateo; él es parte configurante de nuestro Inconsciente Colectivo), todas ellas encarnan un patrón diferente de mujer, cada una de ellas muestra una realidad femenina diferente que el gran rey logra percibir y experimentar de la mujer, más allá del sexo.

Alguna mujer será su musa inspiradora (como aquella que inspiraba a Beethoven a componer), otra será aquella que, por su sabiduría, pueda escucharlo antes de la batalla; y así…

Este hombre que estamos analizando, aquel que está solo con sus hijos, tiene un gran trabajo que realizar con las mujeres, similar al de un arqueólogo que escaba un terreno en busca de restos del pasado que ayudan a comprender mejor el presente, y este trabajo es absolutamente necesario. ¿Por qué?

La visión de un águila

El hombre con sus hijos ha roto el modelo, el esquema cultural de la familia, ya no posee la contención social que le ha ofrecido la educación, por lo tanto su psiquis va a regresionar necesariamente a mecanismos de funcionamiento más primitivos y, en ellos, puede perder el control o reconectar con aspectos de su psiquis que todos los humanos tenemos y que es nuestro Inconsciente Colectivo; allí existe un potencial dormido a disposición de quién pueda activarlo y, para ello, este hombre tiene una condición de privilegio. El hombre solo con hijos puede acceder al Arquetipo del Ánima por el liderazgo y la visión, como un águila que desde las alturas observa dónde está el alimento que necesita y al mismo tiempo “surfea” los aires lejos de todo peligro, nada más seguro para ella que estás alturas. El águila es el símbolo natural del Ánima del hombre.

El tema es profundo y, por el momento, lo dejo inconcluso; en otros posteos voy a dar unos ejemplos del poder reservado del Ánima y cómo una experiencia activa este potencial dormido en el hombre pero siempre listo a emerger cuando se dan las condiciones que lo requieren.

Día del padre

Publicado: 15 junio 2017 en paternidad
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¡Un papá!

Un padre es único, y la experiencia junto a él es exclusiva, aún cuando tengamos muchos hermanos.

Menciono esto porque la paternidad tiene que ver con el enfoque que un adulto da a un niño, una concentración de la atención en una sola cosa o en un sólo aspecto de la realidad. Ésta es una cualidad esencial de un padre. Y el “uno” se opone a la “dispersión”.

Te lo voy a decir de una vez y sin “anestesia”: es el lugar de nuestro padre en nuestra psicoafectidad lo único que nos saca de la angustia y nos devuelve el sentido existencial. “Mamá” cumple otra función -que abordaré en otros posteos.

¿Y si papá no está?

En nuestra extendida Latinoamérica, el problema es precisamente éste: el padre no está. No porque haya muerto necesariamente, sino porque nosotros -los hombres y padres- no tenemos la más remota idea de cuál es el sentido de la paternidad.

Si papá no está, necesariamente tenemos que “conectar” con él, aunque esa conexión se limite a una búsqueda eterna, en este caso, la búsqueda será el enfoque. Si él ha fallecido, necesitamos reconocer sus rasgos que perviven en nosotros; si lo tenemos, basta con compartir.

Papá de hijo, papá de hija

La paternidad siempre tuvo que ver en nuestra especie -la cuál, te recuerdo, tiene más de 3.000.000 de años de evolución codificada en nuestro ADN- con el afrontamiento del mundo externo y, para ello, la destreza psicológica ha desarrollar es la concentración de la atención en un sólo aspecto de la realidad; seas hombre o mujer, cada vez que realizas esto desarrollas, como si de un músculo se tratase, la función paterna en tu psiquis. La cual te aleja de la angustia y aumenta tu capacidad resolutiva, sin importar aquello en lo que te concentres. ¡Sin importar qué!

Mientras no comprendemos esto, nuestras vidas fluctuan en el inestable mar de las emociones, sin timón, vela ni quilla que le dé dirección al sentido de nuestra vida.

Seas hombre o mujer, hayas tenido padre o no, fuera aquella una buena relación o no, te desafío al siguiente descubrimiento empírico: enfócate en una sola cosa y dirige hacia ella toda tu energía, después me comentas los resultados.

Presta atención a esto: en La Guerra de las Galaxias, un joven descubre que es hijo del hombre más vil y tirano del universo (¿ok?, el joven tiene un padre difícil), sin embargo, toda la compleja trama psicológica consiste en cómo llegar a conectar con él, sin jamás negar su lugar y aún su supremacía. Duro de aceptar para quienes no han tenido un padre que los reconozca, pero necesario de reflexionar.

¡Un feliz día para todos los papás y sus hijos!

CAPÍTULO 4. MUJERES

Sinopsis

La importancia de un capítulo dedicado a la relación con las mujeres se halla en que muchos de los errores que cometemos los hombres solos con nuestros hijos son efecto de las malas nuevas relaciones que establecemos. Necesitamos conocer esto, pero también saber cómo aprovechar estas relaciones para nuestro crecimiento personal.

CAPÍTULO 5.CONCLUSIONES

Síntesis

En estas páginas​, al reflexionar sobre mi paternidad, pienso en esa increíble experiencia de acostarme en el piso a mirar a mis hijos jugar, mi rostro a centímetros de los de ellos; allí bajito, dónde se desarrolla otro mundo, el del juego y la fantasía, siento que se abre la puerta a otra realidad, una realidad tan poderosa que hace que toda preocupación se detenga; lo verdaderamente importante ocurre allí, lo siento aunque no pueda explicarlo aún. Se trata de una vivencia de reconocimiento, no hay “algo” que tenga que hacer, sólo quedarme allí y reconocer eso mágico que sucede.

REFERENCIAS

ANEXO: OTROS ENSAYOS SOBRE LA TEMÁTICA

En este Anexo se recopilan trabajos relacionados a la temática pero que fueron presentados en otros contextos, como Congresos, eventos y otras publicaciones.