El propósito de una vida en conflicto

En la Psicología Junguiana, el propósito se logra por integración de los aspectos positivos del Yo y la Sombra, que representa a aquellos otros aspectos negativos que conviven junto a los anteriores en el mismo ser humano. La idea parece sencilla, pero en los hechos no lo es tanto.

Pienso en Bukowsky, en quién conviven una pasión intensa por escribir junto al alcoholismo, las peleas y una vida desordenada. Aquí es donde los psicólogos traemos una mala noticia: el ideal es una ficción que inhibe el potencial humano. Sin embargo, tampoco somos nietzschianos; soltar los impulsos desenfrenados no creemos que conduzca a alguna parte. ¿Por qué? Porque no se trata del Ego, se trata del otro, de otro ser humano. Los moralistas y el liberacionismo comparten un pasado oculto: ambos “se miran el ombligo” y pecan de autorreferencia.

El desafío de Turing

Alan Turing, matemático británico, con múltiples talentos, tiene un problema muy grave. Todos piensan que su problema es que es homosexual en una sociedad muy conservadora, sin embargo, éste no es su mayor problema. Como muchos matemáticos que rompen los límites del paradigma de su época, Alan tiene riesgo de psicosis, de esquizofrenia, de hecho, su vida termina violentamente por este sendero al suicidarse. Algo similar le sucede Van Gogh, a quién me gustaría referirme en otro momento; ambos padecen una mente abismalmente superior a su contexto, lo que produce el riesgo de conflicto social y éste es en extremo peligroso para la psiquis humana. No nos detengamos aquí y pongamos otro actor en juego.

Quién manda en este mundo

¡El poder! ¡Las corporaciones! ¡Alguna secta satánica!

Bukowski, Van Gogh, Turing, son creaciones de la naturaleza, la naturaleza los crea por un motivo, para desempeñar una funcionalidad, un propósito. El Inconsciente Colectivo, como aspecto intangible de la naturaleza, desarrolla en Turing la homosexualidad y lo hace por un motivo: frente al exceso de abstracción matemática de su yo, la sensualidad homosexual, el sentimiento exacerbado y la atención puesta en el cuerpo, cumplen una función compensatoria absolutamente necesaria. El Espíritu de la Profundidad salva a Alan Turing de la psicosis al desplegar en él la homosexualidad, de otro modo se enloquece -que fue lo que finalmente sucedió.

¿Por qué? ¿Por qué así?

Porque al Espíritu de la Profundidad le importa que él cumpla su propósito de conducir a la humanidad, a través de la informática y la inteligencia artificial, a un nivel intelectual jamás pensando, y este propósito colectivo es más importante que la individualidad del sujeto. El Espíritu de la Profundidad se vale de la Sombra de Alan para compensarlo, equilibrarlo y lograr inevitablemente su propósito demostrando “quién manda” en este mundillo.

¿Podría haber sido diferente y no costarle la vida a Alan? Sí, definitivamente sí; pero no voy a tratar este tema aquí porque tendría que desarrollar otro esquema de análisis, por hoy me limito al tema del propósito

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