Adolescentes

Steve Jobs y las drogas

Más allá de su legalidad o no, de su daño al Sistema Nervioso Central o no (discusiones que actualmente parecen no llevar a ninguna parte y que tampoco conciernen a la Psicología porque son territorio del Derecho y de la Neurología), el uso de drogas parece estar asociado en algunas personas a una necesidad de sentir una conexión con las propias sensaciones; aún, de liberar los poderes de la imaginación y la creatividad.

Leyendo la biografía de Steve Jobs encontré el temprano uso de LSD con esta aparente finalidad. Una persona muy talentosa, con un enorme deseo de búsqueda de sentido para su vida (incursionando prácticas de meditación orientales) pero con un terrible y doloroso pasado ligado al abandono de sus padres biológicos, hecho que nunca pudo comprender y parece haberlo llevado a enajenarse de la realidad (independientemente del LSD).

Parece haber sido una práctica común el uso de drogas con fines de hiperestimular los sentidos en EE.UU en la década de 1960. Pero, si me dirijo al presente de Argentina, encuentro un error en el razonamiento que subyace al consumo: ¡la búsqueda del confort!

Como puede apreciarse, no es un planteo moral el que pretendo realizar. Las drogas se emplean para “conectarse” con algún supuesto poder oculto de la mente humana, pero al mismo tiempo se busca evadirse de la angustia. Este sólo y pequeño error podría ser mortal, independientemente de sus aspectos neuropsicológicos. Si comparo en este punto la situación con Steve Jobs, él consumía drogas siendo impulsado por sus sentimientos dolorosos de abandono, él se conducía por el camino de la angustia. Si bien puede decirse que buscaba un estado de “calma interior”, afortunadamente no lo logró.  Si lo hubiese logrado, si hubiese aplacado su angustia interior, su fuente de energía, búsqueda y creatividad se hubiese terminado. El camino de la angustia prevaleció.

Otra situación es la que pasa con el consumidor “medio” argentino, sin sentido de su vida, en búsqueda de nada que trascienda su instantáneo presente. En él las drogas realizan su pretensión: logran distraer la angustia inexplicable y llevarlo por el camino del “bienestar”.

Tal vez el problema que padeció Steve Jobs es no comprender que su dolor no debía aplacarse, sino emplearse. Tal vez sí lo comprendió cuando fue adulto y desplegó su potencial a través de Apple…

Tanto en Jobs como en “el argentino medio” encontramos algunas similitudes: ambos buscan estimular la zona más primitiva del cerebro, que se llama cerebro reptiliano y que controla las necesidades básicas, el placer y la percepción sensorial. Esto es lo que se pretende estimular con el consumo de drogas. No obstante, la angustia (mecanismo psico-fisiológico natural) puede hacerlo en mayor medida.

 

PSICÓLOGO, SANTA FE, ARGENTINA.

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