Psicomutación

Pensamos que los niños provienen de un padre y una madre, que ello es su matriz psicobiológica de origen, sin embargo, ello está cambiando. El triángulo originario madre-padre-hijo está debilitándose como matriz de desarrollo de muchos niños y, a su vez, incorporando dos nuevos actores que provienen de la psiquis colectiva de la cultura y que pretenden restituir o suplir la funciones paterna y materna:

En primer lugar la Informática e Internet, que consideramos complementan o suplementan la función paterna en cuanto a representar una modalidad de afrontamiento y relación con el mundo externo. Este hiperdesarrollo tecnológico surge en EEUU a mediados del siglo XX, pero es preciso recordar que es catalizado por el desarrollo militar norteamericano; por este motivo y por tratarse de una dimensión material de la cultura, lo asociamos al polo paterno antes que materno en la génesis psicoevolutiva de nuestra especie.

En segundo lugar, ¡las Psicoterapias! Del mismo modo que la Informática, ellas se han convertido en parte configurante de la psiquis de los niños contemporáneos y de la misma cultura. La asociamos a una función materna, puesto que está orientada a cuidar, curar, proteger el mundo interno de los nuevos sujetos. Es de destacar la polarización del Psicoanálisis sobre Argentina en América del Sur.

Sin embargo, en nuestras observaciones hemos llegado a pensar que dicha doble psicomutación no obedece sencillamente a un “deseo” de progreso de la especie, sino que se gesta como un doble mecanismo de defensa ante un peligro externo. Este peligro es necesario considerarlo como una premisa de nuestra cultura, como un modo básico en el que se comporta, independientemente de las formas que adopta en diversos lugares y tiempos.

Nuestra hipótesis al respecto es:

El sacrificio de los niños y de los jóvenes.

Si en este momento nos preguntásemos quiénes serán los mayores agentes de destrucción psicológica de la vida de los niños y adolescentes actuales en los próximos años, tal vez podríamos referir los siguientes: las empresas, en particular las industrializadas, con trabajo esclavo y humillante para los jóvenes; el sector político, con su corrupción endémica y la injusta distribución de los recursos; las fuerzas públicas, que tienen la necesidad de tomar jóvenes para tareas violentas y que los deterioran rápidamente; el narcotráfico y la prostitución.

Todos estos fenómenos sociales representan actos colectivos que tienen una morbosa finalidad inconsciente: destruir a nuestros jóvenes recursos. La especie humana es autodestructiva, caníbal, se devora a sí misma y cometemos un gran error al pretender negar lo que somos, puesto que si no podemos asumirlo no podremos crear un futuro diferente, encontrándonos eternamente condenados a repetir el mismo destino.

 Éxito, dinero y poder

Si profundizamos este análisis, con la pretensión de proteger a nuestros jóvenes, que son los principales actores de la sociedad, podremos ver que existen diferentes condiciones sociales que posibilitan el sacrificio de nuestros hijos. Una de estas condiciones es el patriarcado (lo mismo para el matriarcado) o las organizaciones jerárquicas de poder, puesto que ellas crean la consciencia de que es lícito explotar-apropiarse del hacer de quién está por debajo en la jerarquía. Sin embargo, este patriarcado cae sobre los jóvenes porque los padres (varones) no preparan a sus hijos para el afrontamiento real del mundo externo, sino que, junto a las madres –que se convierten en espejos de sus valoraciones–, exhiben a los niños un oscuro objeto de deseo: éxito, dinero y poder. Tarde o temprano, por ilusión o por necesidades básicas insatisfechas, los jóvenes terminan mordiendo este anzuelo que, como a un pez del río, los sacará rápida y violentamente de las aguas dulces de la infancia para llevarlos al terreno de la explotación del hombre por el hombre, donde ya no habrá proyectos oxigenados que puedan respirar.

Son los padres que no protegen, hijos de una generación narcisista (la del ’70) que sólo sabe “mirarse el ombligo” de sus frustraciones personales. Inclusive, en numerosas ocasiones, los mismos niños son “utilizados” como medios para remedar Egos derruidos, como es el caso de las exigencias puestas sobre ellos que tratamos en otro apartado.

Nuestra “Santa Madre” ya no nos protege

Si pasamos al “lado materno”, observamos otro actor social de crucial importancia: la Iglesia Católica, quién fuertemente asociada al arquetipo maternal de la Virgen de Guadalupe en América Latina, crea a los jóvenes la ilusión de protección infantil pero que, tarde o temprano, termina en la consciencia de la traición, ya que desde su arribo a América hace quinientos años, no deja de ser silenciosa cómplice del patriarcado del momento, puesto que sus discursos aparentemente críticos nunca llegan a cambiar realmente nada concreto en estas tierras y, cuando parecen querer hacerlo (las Reducciones Jesuitas, Teología de la Liberación), es la misma jerarquía eclesial quién se ocupa de detenerlos.

Solos y abandonados en medio de la selva urbana

Es sin dudas la condición de los jóvenes contemporáneos en Argentina.  Independientemente de su condición socio-económica, intelectual, laboral, tarde o temprano deberán pasar por este morboso rito de iniciación en la absoluta inconsciencia de los ocultos determinantes de su realidad. Lamentablemente, la mayoría de ellos van a ser sublimemente destruidos a través del estallido de sus mentes y cuerpos que no podrán soportar la tensión dentro de un amplio espectro psicopatológico.

 Una buena noticia

Es en este contexto que comenzamos a ver una “puerta estrecha” de salida que las nuevas generaciones crean en su absoluta soledad. Por una parte, las nuevas tecnologías de la Información, y por otra, las psicoterapias, como lo mencionamos previamente. Es notable la demanda social que parte desde los jóvenes por estos dos recursos culturales, los cuales están destinados a protegerlos y a que desarrollen sus propios potenciales para lograr salir de la hostilidad patriarcal en la que se los ha puesto. Mérito exclusivo de ellos, o mejor dicho, de los pocos que logren evolucionar.

El uso que los jóvenes realizan de la Psicología en general y de las Psicoterapias en particular no remite a una modalidad “medicinal” (tratar un determinado problema de origen psicológico), como lo hacen las personas de generaciones mayores que acuden a una consulta, sino que éstas son empleadas como “herramientas” para comprender la realidad externa e interna. Tanto la Informática como la Psicología son aprehendidas como nuevos lenguajes de intercambio en la sociedad de los que lentamente las generaciones adultas van quedando marginadas (¡se lo merecen!). De modo similar a como se ha planteado un analfabetismo tecnológico, se desarrolla correlativamente un analfabetismo psicológico; sin los cuales, las nuevas generaciones no parecen estar en condiciones de afrontar el mundo que adviene. No obstante, un pequeño resto sobrevivirá a la hostilidad psico-evolucionando.

 

Psicólogo, Santa Fe, Argentina.

comentarios
  1. LA ESCUELA ES PARA,APRENDER,EL HOGAR ES PARA,ENSEÑAR,EN LOS PADRES ES TODO RECAE EL ENSEÑAR,LOS VALORES QUE ESTUDIAR ES LO MAS IMPORTANTE,ENSEÑAR LOS VALORES,Y LA CONSEGUENCIAS QUE TRAE,VIOLARLO.

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