El peligro del confort

La mayoría de las personas que se allegan a la consulta psicológica lo hacen movidas por situaciones críticas y angustiantes y en búsqueda del bienestar perdido. No es la totalidad de los casos, pero sí la mayoría de ellos. Ante esta situación se dividen las aguas psicoterapéuticas entre los profesionales que buscan la recuperación del bienestar (a lo cual le llaman “salud”) y otros que no pensamos que la salud mental vaya por ese camino, sino justamente en la dirección opuesta.

“¡Malditos psicólogos que hacen sufrir a la gente!”

Sucede que la construcción mental del Ego implica un proceso interno por el cual un individuo coloca su seguridad y confort en aquello que valora, pero esto ha sido un error históricamente en la cultura, puesto que el psiquismo inconsciente posee un mecanismo autónomo que lo ataca y tiene un motivo para ello.

Esta búsqueda de seguridad y confort es peligrosa porque hace al Yo dependiente de lo que se la brinda y, al mismo tiempo, lo deja estancado frente a la necesidad de afrontar los peligros siempre existentes del mundo externo (¿por qué habría de preocuparse si está seguro y confortable como un niño en su lugar maternal). De modo que la psiquis humana se paraliza, se aletarga y cuando sobreviene una situación crítica que desestabiliza el bienestar cotidiano (un síntoma psicológico, o cualquier otro), el Ego se resquebraja y su desmoronamiento se realiza en “pedazos de angustia”.

Los psicoterapeutas “pro-status quo” intentarán pegar con el adhesivo de técnicas psicológicas los pedazos del Ego en búsqueda de reestablecer lo mejor posible el paraíso perdido; pero sabiendo que nada pueden contra el infortunio. Nosotros, los “psicoterapeutas malos“, intentaremos mostrarles que el sufrimiento de existir no se va a ir ni vamos a poder quitarlo, pero es posible aprender a utilizar esa TENSIÓN (ésta es la palabra clave) en búsqueda de una vida con sentido y que ese sentido es más importante y provocador de salud mental que cualquier bienestar.

Para resumir: el confort es peligroso porque cuando lo perdemos arrasa con todo nuestro Yo. Tarde o temprano, es inevitable que ello ocurra. Por el contrario, el camino angustiante (“narrow gate”) nos permite crecer permanentemente y desarrollarnos como personas reales a través del sufrimiento que nos toca. Quizás luego, la consciencia de nuestro lugar trascendente en la sociedad emerja desde las propias heridas abiertas.

Intento comprender una célebre frase ante la que siempre dudo…: “Felices los pobres”.

 

Psicólogo, Santa Fe, Argentina.

comentarios
  1. Daniel dice:

    Estimado Mariano…., sigo tus comentarios con frecuencia…, es maravillosa tu claridad conceptual para explicar (de manera sencilla) temas con gran una carga académica en un mix enriquecido por tu experiencia profesional.
    Gracias por estos desinteresados aportes a la sociedad.

    • Dr. Mariano Ellison dice:

      Hola Daniel,
      Te agradezco tu valoración y me alegra que te parezca un aporte a la sociedad. Es mi intención aproximar lo académico y al mismo tiempo brindar algunas pequeñas herramientas psicológicas para afrontar situaciones problemáticas reales.
      Siempre me ha parecido una situación difícil lograr este acercamiento por parte de los académicos en general, quienes terminamos encerrados en nuestros propios discursos y referentes. De modo que tu comentario me significa un aporte valioso.
      Te dejo un cordial saludo!

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