La Sombra de Cristo II

Realizamos una hipotética línea histórica de la vida de Jesucristo donde podemos situar cinco momentos de progresivo y creciente encuentro con su propia Sombra:

i) Su nacimiento y subsiguiente rechazo por el paradigma dominante y superficial de la época que, encarnado en el rey Herodes se dirige a asesinar a todos los niños menores de dos años en búsqueda del que es “diferente” (“mesías” significa “marcado” en una de sus acepciones).

ii) Sus doce años, momento crucial de encuentro con el centro y eje de la tradición judía en el Templo de Jerusalén, donde Jesús deja en segundo plano a su familia en búsqueda de la tradición paterna. A partir de allí comienza a adquirir conocimiento sobre la Toraj (ley judía), que era dicotómica y moralista:

–          El bien vs. el mal.

–          Los puros vs. los impuros/pecadores.

–          Los sanos vs. los enfermos.

–          Los elegidos vs. los pueblos paganos/condenados.

–          Judaísmo vs. resto de las naciones.

iii) Conjeturamos una etapa crítica, de confusión y replanteo de sus creencias entre sus treinta y treinta y tres años aproximadamente, que culmina con su experiencia en el desierto, donde es llevado por su propio espíritu para ser testeado frente al mal que allí emerge. Una especie de “prueba de realidad interior”.

En nuestra reflexión psicológica suponemos que allí descubre el impulso al mal dentro del Si-mismo –en ausencia de todo estímulo externo y de toda “estructura” social, política, económica-. Nos parece determinante el contexto de este hipotético descubrimiento: el impulso al mal se acrecienta cuando existen necesidades básicas insatisfechas.

Jesús resiste el impulso a satisfacerse en la comodidad a cualquier precio.

iv) Posteriormente a esta experiencia de CRISIS se produce el retorno a su comunidad con una perspectiva profunda y totalmente renovada pero que habrá de producir un choque violento con el paradigma dominante de la época.

Su comportamiento (Acting-in) y sus palabras comienzan a disolver las oposiciones de la tradición:

–          Salvarse es perdonar al que hizo el mal.

–          Salvar es integrar a los impuros y condenados.

–          Comprender empáticamente cura toda dolencia del hombre.

–          Incorporar a todo el mundo sin diferencias.

Nos parece que aquí ocurre un fenómeno psicológico y social destacado: Jesús intenta responder a las necesidades externas (pobreza, opresión, enfermedad y aún, la muerte) satisfaciendo una necesidad interna y basal: la comprensión y reconocimiento empático del otro (sobre todo del que es diferente). Y no lo logra.

v) Aproximadamente a sus treinta y ocho años es asesinado por un complot entre la gente de su pueblo y el imperio dominante. El niños de doce años deseoso del conocimiento de su tradición es torturado y matado por esa misma ortodoxia. El plan diseñado por aquel niño para curar todas las heridas y enfermedades arriba a su ocaso y al fracaso.

Desde nuestra perspectiva, ésta es la Sombra de Cristo. El deseo más poderoso que hubo en la historia por sanar a todo el mundo a través de toda la historia. El rechazo de su persona generó el RETORNO de su Arquetipo. Y no existe ningún Arquetipo más poderoso que éste en Occidente.

 

Psicólogo, Santa Fe, Argentina.

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