Padres separados y doble abandono (II)

Padres separados. El doble abandono – Parte 2

A partir del momento en que Abraham abandona a su hijo y su madre, el relato bíblico adquiere mucha crudeza en cuanto al destino de Agar e Ismael. Las provisiones del padre abandonador duran poco tiempo y no sirven para afrontar la adversidad del desierto. Rápidamente Agar toma consciencia de su impotencia, su frustración y su dolor; pierde toda fuerza y toda esperanza, hasta el punto de abandonar ella a su hijo para no verlo morir.

Puede comprenderse una reacción natural de la mujer que cría y es abandonada por el progenitor, cómo consecuentemente ella también actúa de modo similar, abandonado a su hijo. La mujer sola recibe una presión muy alta que la impulsa a adoptar comportamientos de abandono con su hijo si se siente amenazada por un contexto adverso. De este modo, el abandono del niño/a resulta doble y de gran impacto para su psiquis.

Sin embargo, allí sucede algo trascendental: en ese doble abandono interviene Dios para salvar al niño. Significa que allí, se hace muy presente el accionar de los mecanismos de defensa primitivos de la psiquis humana (el Self), proveyéndoles a la madre y al niño, POR LA PRESENCIA DEL NIÑO. Pareciera como si Dios y la naturaleza dispusieran de una enorme cantidad de energía para defender a los niños, tal vez aquí radica el origen del Self como sistema defensivo, tanto a nivel individual como colectivo.

Es tan trascendente esta soledad y abandono en el desierto para el hombre, que se repite como parte del proceso espiritual del varón en los denominados “ritos de iniciación”, y allí, otra vez, el mecanismo psíquico defensivo se hace presente. De modo que si el ser humano busca la presencia de Dios, debe ir al desierto. Justamente la dirección contraria a la del hombre contemporáneo, que busca el confort y la satisfacción de sus necesidades, no comprendiendo que allí no crece; puesto que otra cosa que destaca el texto bíblico es que Ismael creció en el desierto.

La mujer independiente

Mientras el hombre abandona, destruye y mata en pos de sus ideas, Dios le dice a Agar que tome de la mano al niño y lo conduzca en su vida, porque hará de él una gran nación. En los siguientes párrafos bíblicos se puede ver cómo esta mujer esclava lleva adelante las acciones propias de un padre con un hijo, y cómo Dios la asiste y bendice para ello. Supongo que en Agar pueden verse consoladas y fortalecidas muchas mujeres que han tenido que criar solas a sus hijos, allí pueden ver la certeza de la protección espiritual y cómo ellas deben actuar con sus hijos.

Algunos versículos más adelante en el libro también se verá que Dios hace de Ismael doce tribus, el mismo número que los hijos de Israel.

 

Psicólogo, Santa Fe, Argentina.

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