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Estaba preparando mi viaje a la Capital del país para continuar una maestría. Tenía reservado el hotel, los pasajes del transporte público comprados, en unos días partiría para el evento académico. 

Decidí tomar un café en la estación de servicio y, por esa sensibilidad que a veces me ayuda y otras me condena, sentí el impulso de dar un cambio brusco en ese momento, como si una voz me dijera: “no es hacia arriba, es hacia abajo”.

Sin terminar el café me fui conmocionado y me dirigí hacia el norte de país, a una de las provincias más pobres, a 9 horas de autobús.

Ir hacia hacia el norte del país tiene características propias: el transporte llegará fuera de horario, alguien comerá mandarinas durante el trayecto y seguramente un niño vomitará al lado de mi butaca -¡hay 72 butacas, pero esa niña tenía que emitir fuego volcánico al lado de la mía!. Partí con 0 grados y llegué con casi 30. El choque no podía ser más brusco.

Compartí 3 días con una familia amiga, charlamos, tomamos mates y hasta tuvimos un momento esperitual. Fui porque tenía una duda personal y lo que comprendí allí no podría haberlo hecho en ningún posgrado. Allí volví a encender la llama, tanto que todavía me quema.

¿Qué hace este tipo aquí?

Fui a escuchar un recital. Para mí gran sorpresa, uno de los músicos que cantaba con su banda estaba nominado a los Grammys. Me parecía estar en una realidad paralela. “¿Qué hace este yanqui aquí?” (como cuando vino Molotov a mi ciudad y fueron 50 personas).

No quiero hacerme extenso con lo personal, es una experiencia privada en última instancia. Lo que quiero comunicarte es que la disposición a cambiar de rumbo cuando sea necesario, a dar un volantazo de 180 grados y saltar hacia lo imprevisto, son absolutamente necesarios para encender la llama. Además de ello, no es hacia la acumulación del Ego la dirección en la que se enciende la llama de la inspiración y la pasión, sino en la dirección contraria.

Dios está de costado

Cuando observo a las personas en las bases de las pirámides religiosas, siempre veo lo mismo: gente de corazón humilde que busca a Dios con sinceridad, por eso me fui al norte de Argentina en vez de hacia la gran ciudad Buenos Aires. Necesitaba reconocer una vez más esta experiencia. A medida que una persona escala en las estructuras, siempre aparece el poder y es muy difícil resistir a él; allí aparecen la corrupción y toda clase de conflictos y divisiones. Yo no creo en dividir sino en unir, en rellenar las diferencias, por eso creo que “Dios está de costado” y no en la ascendencia de las estructuras religiosas.

Un secreto de Carl G. Jung

Te voy a revelar un secreto de Carl G. Jung. Él llamó “Inconsciente Colectivo” a un proceso de la psiquis humana en el que entra en contacto con los arquetipos de la cultura humana de todos los tiempos, cuya potencia rompe los esquemas mentales de la vida cotidiana; sin embargo, no se animó a decir desde dónde había tomado esta idea…

“El viento sopla donde quiere, y lo puedes oír; pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es el que nace de la Ruaj” -‘Espíritu’ en hebreo.

¡Suelta las riendas!

Dios hizo una alianza en el desierto con el pueblo de Israel que fue retratada por profetas y maestros espirituales hebreos como un matrimonio espiritual entre Dios y la comunidad.

Profetas como Oseas imaginaron las traiciones del pueblo a Dios como las de una pareja infiel, siempre aludiendo al perdón de aquel ser enamorado; pero hubo un acto que no fue perdonado.


En particular, el profeta Jeremías menciona que un rey de Israel cometió una traición que no sería perdonada. Manasés quemó a su propio hijo en el fuego de un ritual de prosperidad.

En el 587 aC. Nabucodonosor destruye definitivamente Jerusalén, lleva al rey hebreo al exilio y nunca más volvió a haber rey en Israel. Algunos pocos profetas y sacerdotes mantienen la cohesión doctrinaria pero los profetas también se extinguen y sólo queda el ritualismo para el año 0; sin mencionar que el pueblo hebreo es esclavo de los romanos en ese tiempo.


Sólo el profeta Jeremías deja en claro, en sus páginas de dolor, que la alianza se ha fracturado para siempre. Si bien Yavé/Jehová mantiene la atención en Israel, con el comienzo del cristianismo tras la crucifixión de Jesús, comienza una nueva alianza. Literalmente “un nuevo matrimonio”. Pero la nueva esposa, representada en María Magdalena, no es un modelo ideal, todo lo contrario, se ha equivocado en el amor miles de veces; sin embargo, esta mujer de aparente corazón errático muestra una fidelidad incondicional a esta nueva alianza, tanto es así que es la primera persona a la que se le aparece Jesús resucitado.


Sin ir más lejos en el análisis, cuando se profundiza en la experiencia espiritual de las personas, se toma consciencia de que Dios habla y actúa, y muchas veces sus actos son menospreciados. Aunque cueste reconocerlo, Dios se divorció y contrajo segundas nupcias, y no sólo eso, lo hizo con un pueblo pagano, símbolo del mayor rechazo en la mentalidad hebrea precristiana.


Ninguna comunidad como la cristiana hizo tantas locuras de amor por este Dios que libremente la eligió, símbolo místico de un amor más allá de toda regla, de todo estandarte o ideal social.

Si ya no existen reglas que le den seguridad al corazón de Dios (porque cuando las hubo no pudieron contener el crimen), entonces la nueva medida de fidelidad que Dios ha trazado es la de la locura por amor, sobretodo si se trata de un corazón herido.


Ése fue el día en que Dios sintió maripositas en la panza, porque después de 6 siglos de espera, volvió a enamorarse.

Una noche en que no podía dormir busqué algún video con música relajante para descansar; me sorprendí de la cantidad de visitas y suscriptores que tenían estos canales. O sea: hay mucha gente que no puede dormir.

Un falso control con un alto costo

No fui a la farmacia para preguntar cuántos hipnóticos -pastillitas para dormir- se venden, pero supongo que las estadísticas deben mostrar barras de consumo muy altas y muy gordas. Sin contar el consumo de alcohol, prótesis infaltable en la noche de muchos insomnes, con un altísimo costo, por supuesto.

Consumir psicofármacos es una acción muy nociva para el Sistema Nervioso, además, ello conlleva un daño psíquico increíblemente superior al del daño neurológico que pueda producir su consumo habitual. Hay allí una pérdida.

Lo que se pierde es la lucha, la batalla. Se dice que Jacob luchó toda una noche con Dios para obtener su bendición, y que tras ella también recibió un nuevo nombre: Israel.

<<Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.>> (Génesis 32, 22-30).

Es interesante notar que  el nombre Jacob significa “suplantador” (tramposo), y que Israel significa “el que lucha con Dios”.

¿Por qué te digo esto?

Porque la “pastillita” te impide la lucha interna que te cambia, que te transforma en otra persona (te cambia el nombre, el sentido); si hay insomnio es porque existe un proceso interno en desarrollo ¡más importante que dormir!, y es un gravísimo error impedir esta experiencia.

Pero vayamos más allá, porque no es de insomnio de lo que quiero hablar.

Una droga muy peligrosa

Algo similar sucede con la superstición; ésta es una especie de “droga espiritual” en el sentido que ofrece una “fórmula espiritual” (en vez de química) para acallar la angustia y el vacío del alma (en paralelismo al insomnio). Puedo rezarle una fórmula a una estatuita e irme a dormir tranquilo. El problema es, justamente, que no va a pasar nada. ¿Por qué? Porque no va a haber lucha interna y, como en la cita anterior, lo que queremos alcanzar (sea dormir, tranquilidad, felicidad, lo que sea) se debe ¡conquistar! La superstición nos debilita, nos inhibe nuestra capacidad de lucha interior.

No lo podés controlar

No te pierdas la oportunidad de luchar interiormente, pocas cosas se asemejan a esta conquista y dan la alegría que este proceso genera. Lo que sucede es que el proceso interno es contra algo incontrolable, como el insomnio, y nos cuesta mucho soportar la incertidumbre de lo inconsciente (según Lacan: Dios es lo Inconsciente). Ante esto hay sólo una opción:

Acéptalo, ¡lo antes posible!

Jacob no se rinde, no deja la lucha interior hasta no conquistar el bienestar que está buscando, no obstante ello, debe confesar lo qué él es, debe reconocer en Sí-mismo (Self) que es un embustero, sólo tras ese reconocimiento (que constituye el momento en que suelta el control de su Ego, la herida del ángel representa la herida al orgullo propio, a su modo habitual de lograr sus objetivos), recibe la tranquilidad anhelada y se transforma en otra persona, esa experiencia lo transforma en un hombre que “lucha con Dios”, que es lo que representa su nuevo nombre.

¡No te pierdas la oportunidad de luchar! La conquista personal produce mucha satisfacción.

Más allá

Pero todavía hay un “más allá”. Tiene que ver con el consumo, consumo de lo que sea. Esta experiencia interior, que comienza con la lucha, conduce a un cambio de percepción de la realidad. Hay una película que se llama “belleza inesperada” que muestra algo de esto. Lo que sucede es que se enciende en la emoción humana una especie de entusiasmo mezclado con intuición e inspiración, sólo que surge de dentro y no de estímulos externos. Este impulso (Impulso de vida en términos psicoanalíticos) tiene un potencial imprevisto e impensado.

¡Nos vemos pronto!

Nuestro viaje continúa y, en esta ocasión, sabremos algo más acerca del misterioso piloto que conduce nuestra nave a través del tiempo y el espacio…

A través de una ficción, en la que nos dirigimos en un helicóptero imaginario que puede viajar a través del tiempo, nos introducimos en la búsqueda del Arquetipo Fundamental.
Nuestra imaginación y la Psicología Junguiana serán nuestros medios de transporte en esta apasionante aventura hacia el descubrimiento de una realidad hasta hoy desconocida pero en permanente tensión con nuestro Yo.