Padres separados y abandono (parte 2)

Padres separados. El doble abandono – Parte 2

A partir del momento en que Abraham abandona a su hijo y su madre, el relato bíblico adquiere mucha crudeza en cuanto al destino de Agar e Ismael. Las provisiones del padre abandonador duran poco tiempo y no sirven para afrontar la adversidad del desierto. Rápidamente Agar toma consciencia de su impotencia, su frustración y su dolor; pierde toda fuerza y toda esperanza, hasta el punto de abandonar ella a su hijo para no verlo morir.

Puede comprenderse una reacción natural de la mujer que cría y es abandonada por el progenitor, cómo consecuentemente ella también actúa de modo similar, abandonado a su hijo. La mujer sola recibe una presión muy alta que la impulsa a adoptar comportamientos de abandono con su hijo si se siente amenazada por un contexto adverso. De este modo, el abandono del niño/a resulta doble y de gran impacto para su psiquis.

Sin embargo, allí sucede algo trascendental: en ese doble abandono interviene Dios para salvar al niño. Significa que allí, se hace muy presente el accionar de los mecanismos de defensa primitivos de la psiquis humana (el Self), proveyéndoles a la madre y al niño, POR LA PRESENCIA DEL NIÑO. Pareciera como si Dios y la naturaleza dispusieran de una enorme cantidad de energía para defender a los niños, tal vez aquí radica el origen del Self como sistema defensivo, tanto a nivel individual como colectivo.

Es tan trascendente esta soledad y abandono en el desierto para el hombre, que se repite como parte del proceso espiritual del varón en los denominados “ritos de iniciación”, y allí, otra vez, el mecanismo psíquico defensivo se hace presente. De modo que si el ser humano busca la presencia de Dios, debe ir al desierto. Justamente la dirección contraria a la del hombre contemporáneo, que busca el confort y la satisfacción de sus necesidades, no comprendiendo que allí no crece; puesto que otra cosa que destaca el texto bíblico es que Ismael creció en el desierto.

La mujer independiente

Mientras el hombre abandona, destruye y mata en pos de sus ideas, Dios le dice a Agar que tome de la mano al niño y lo conduzca en su vida, porque hará de él una gran nación. En los siguientes párrafos bíblicos se puede ver cómo esta mujer esclava lleva adelante las acciones propias de un padre con un hijo, y cómo Dios la asiste y bendice para ello. Supongo que en Agar pueden verse consoladas y fortalecidas muchas mujeres que han tenido que criar solas a sus hijos, allí pueden ver la certeza de la protección espiritual y cómo ellas deben actuar con sus hijos.

Algunos versículos más adelante en el libro también se verá que Dios hace de Ismael doce tribus, el mismo número que los hijos de Israel.

Padres separados y abandono (parte 1)

Padres separados y abandono – Parte 1

La moral católica acostumbra hablar de grandes ideales entre los que a menudo se encuentra el modelo de la mujer madre y dedicada a su casa; pensamos en la “Virgen María”, la mamá de Jesús (una verdadera ficción, puesto que a ciencia cierta poco se sabe de su vida), y tantas otras que han sabido y podido desarrollar una familia armónica, pero… esto no ha sido posible para todas, y aquellas otras mujeres que no pudieron realizar el ideal cultural quedan arrojadas a la sombra de la culpa y a considerar que su situación no es bendecida por Dios, sin embargo, ello es un error inducido por “los dueños de Dios”, aquellos que creen que saben qué es lo que Dios piensa y decide.

En el primer libro de la Biblia (Génesis) encontramos un hecho significativo como arquetipo de relaciones de padres separados que nos permite debatir algunos puntos. En el capítulo 21 se relata la historia de Abraham con su hijo primogénito Ismael, a quién decide abandonar junto a su madre Agar en el desierto por presión de Sara, la madre de su segundo hijo (Isaac).

En esta historia podemos apreciar en primer lugar una reacción instintiva y muy frecuente en una mujer frente a otra mujer ante la presencia del varón: una actuación territorial, posesiva y egoísta, con un elevadísimo nivel de competitividad destructiva; cualidades que solemos atribuir de modo excluyente al varón.

Tal vez se trate de instinto materno, no lo sabemos, lo que sí sabemos es que Abraham no se cansa de cometer errores y de fallar como padre, arrojando al desierto y a la carencia a su primogénito Ismael. Se trata de un hombre débil como padre, cuyo único soporte masculino termina siendo la intervención de Dios en su vida y su gran fe. Desde una perspectiva psicológica, no es Agar quién hace ilegítimo a Ismael, sino el mismo padre Abraham al rechazarlo (sabemos que después quiso matar a su segundo hijo).

Se observa una situación similar a la de Edipo Rey, dónde un hombre débil es sugestionado por una instancia femenina fuerte, en la cual en su debilidad se apoya, para terminar actuando en rechazo del hijo y abandono letal.

Otro aspecto que muestra el texto bíblico se refiere a la dependencia de Abraham hacia su mujer Sara, donde prefiere ceder a su presión antes que salvar a su hijo, y aun cuando éste era su primogénito varón, cualidades muy valoradas en los pueblos primitivos.

De modo que si unos capítulos atrás el mismo libro del Génesis decía que Dios castigaba el pecado de Eva con la dominación masculina, ahora muestra la dependencia emocional del varón hacia la mujer. ¿Contradicción?

Estamos acostumbrados a pensar que el varón es competitivo, violento con su par, que no comparte como si se tratara de un perro con su hueso, pero… ¿qué es esta actitud de Sara que no quiere que su hijo comparta la herencia con su hermano? ¿Qué es esta voluntad concretada de arrojar a la otra mujer con su niño a la privación total? Si esto no es un deseo de muerte está muy cerca. Es increíble ver cómo a lo largo de la historia humana, se van dando estas divisiones por odio y rencor.

Si bien la tradición religiosa realza todo el linaje hebreo que parte desde Abraham a través de su segundo hijo Isaac, pienso que Dios también tiene su lado oscuro o sombrío, aquel que va por el sufrimiento, y que muchas veces mira con preferencia.

Sara le dijo a Abraham: “Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con mi hijo Isaac”. Aquí se plantea un fenómeno psicológico destacable, que muestra cómo un hombre dependiente de una mujer recibe un conflicto por parte de esta, que no puede procesar; Sara le inocula a Abraham un veneno para el cual no tiene defensa y, lo que es necesario apreciar, ese veneno es drenado por el padre hacia el hijo, el cual resulta excusa y acusación de la mujer, y recibe inocentemente el mayor daño en todo su ser.

De modo que Abraham termina siendo un conducto directo desde el odio de Sara hacia la victimización de Ismael. No hay defensa para el niño, puesto que el defensor natural es el padre y éste ha sido vulnerado.

Pienso que ésta es una situación frecuente del varón contemporáneo, que aún no logra resolver y que muchas veces lo lleva hacia caminos erráticos, que involucran la violencia hacia sus hijos o algún tipo de modalidad de rechazo de la mujer, como la violencia por ejemplo.

Surge otro interrogante, en defensa de Sara:¿por qué Abraham estaba dividido en dos mujeres y dos hijos de madres diferentes? Es un típico caso de hijos con padres separados. Pienso que esta división es parte de Abraham, de su Self, de su interioridad; dividido entre dos partes de su ser que no sabe reconciliar y que se exteriorizan en estas divisiones. Quizás estas dos partes representan a su fuerza física capaz de engendrar naturalmente y a su fuerza espiritual, que engendra desde la debilidad y la impotencia pero con fe en Dios.

Estas dos partes, supongo, no tendrían que oponerse y enfrentarse, sino asociarse y potenciarse mutuamente. Lamentablemente esto no sucede y el padre del judeocristianismo termina dividiéndose (Isaac tampoco se salva del odio asesino de su padre que llega al punto de decidir asesinarlo).

Mientras que Sara y Abraham envían a Agar e Ismael a la escasez de todo bien y a la desprotección absoluta, Dios decide proteger esta célula de vida; y no sólo eso, sino hacer del primogénito una gran nación; quién más tarde también tendrá doce hijos como las tribus de Jacob-Israel.

Cuando Dios le dice a Abraham que haga “como Sara dice” creo que está reconociendo la dependencia del hombre por su mujer, aceptándola de alguna manera, pero no por ello felicitando la determinación. Un Dios muy respetuoso de la debilidad humana, cuyas argumentaciones muchas veces responden a las limitaciones de nuestros paradigmas perceptuales.

El nacimiento de la sombra

Pienso en el momento en que Jesús leyó o escuchó por primera vez este pasaje de la Toráj, probablemente de niño, me inquieta saber qué habrá meditado, cómo recepcionó su corazón esta historia, si pensó en Abraham el padre de la fe de Israel, si acaso se puso a pensar en los dos niños, hermanos separados; me pregunto si tal vez pensó cómo sería tener un hermano mayor alejado… no lo sé.

Volviendo al texto, puedo reflexionar acerca de lo que Agar representa para Abraham, tal vez su lado esclavo, antiguo, del que quiere salir y liberarse. Muchas veces el hombre piensa en una liberación del pasado que consista en no recordarlo nunca más, y muchas veces es la mejor opción, pero no siempre lo es; en otras ocasiones el pasado debe ser asumido, procesado y si, en cambio, es rechazado, se transforma en la sombra del yo. Tal vez con Ismael nace la sombra de Israel, producto del rechazo de… los propios errores cometidos y sin intención de ser aceptados.

De alguna manera, la ley de Israel (la Toráj) planteó esta exclusión de lo otro, lo ajeno, lo aberrante para el yo, por medio de la prescripción de la norma, pero ello fracasó rotundamente, porque lo otro es parte del yo y ello no se puede rechazar. Sólo Jesucristo se da cuenta de eso e incorpora en el Self de Israel y su propio Self toda esta ajeneidad rechazada.

Ahora Ismael pasa a ser la sombra de Abraham, y desde allí actuará, desde el desierto y la privación total; es el engendramiento de la sombra y la pobreza, de la diferencia, de la rivalidad, del odio. Todas estas representaciones de la realidad son arrojadas sobre las espaldas del niño Ismael.

Tu enemigo te necesita

Pienso que muchos acontecimientos sociales se producen de modo paralelo con muchas situaciones que vivimos los individuos. De esta manera, las experiencias colectivas quedan anidadas en el Inconsciente Colectivo generación tras generación como las distintas capas de sedimento bajo nuestros pies que, tras miles de años, la naturaleza fue arrojando hacia lo más profundo de la tierra.

Sin embargo, de tanto en tanto, en distintos lugares, las erupciones volcánicas nos arrojan nuevamente a la superficie aquello que está en el corazón de nuestro planeta como lava incandescente que, luego de enfriarse, permite a los investigadores el análisis de ese material y conocer, justamente, los minerales y materiales que fueron arrojados.

Te decía que algo similar sucede con las vivencias de la humanidad que van quedando sepultadas con el transcurrir de los años. En mi momento presente, un sector de la sociedad se alza frente a otro desde hace años, con distintas irrupciones de agresiones pero con el mismo tema reiterativo de la confrontación. Desde la Psicología Junguiana, podemos interpretar que esta confrontación no nos deja crecer porque busca someter o superar al otro, cuando el crecimiento debería permitir al individuo y a la sociedad el crecimiento mutuo dado por los distintos puntos de vista.

Un conflicto que no sucedió

Permitime mostrarte una confrontación que no fue, una de hace muchos años y que posee ocultas algunas ideas increíblemente valiosas para afrontar la actualidad; como aquellos minerales que el volcán nos trae desde el interior de la tierra, esta historia nos trae una sabiduría ancestral de inestimable valor y “supercondensada” en pocas frases…

Al entrar Jesús en Cafarnún, se le acercó un centurión y le rogó:

‘Señor, mi criado yace en casa, paralítico y con muchos sufrimientos.’

Jesús le dijo: ‘Iré a sanarlo.’

(Mateo 8, 5-7.)

El concepto de Sombra

Te paso un par de conceptos para hacer este análisis:

Jesús = Yo; centurión (soldado romano) = enemigo (la Sombra).

Cafaranún fue un lugar muy cálido para Jesús, a él le gustaba ir a esa ciudad, muchos de sus amigos vivían allí; era un lugar de encuentro fraterno, como el que todos buscamos con nuestros amigos y aquellos con los que conformamos nuestro ámbito de pertenencia (los del mismo club de fútbol, los de la iglesia, los que comparten con nosotros una actividad laboral o afición, etc.). Sin embargo, al llegar de viaje a este lugar, el Yo se encuentra con su Sombra, con el enemigo -los romanos habían esclavizado a la comunidad de Jesús y los centuriones eran los encargados militares de hacer cumplir el sometimiento al césar de Roma. Y aquí tenemos nuestra primera clave de análisis:

La Sombra-enemigo aparece frente al Yo porque necesita su ayuda.

Este relato arquetípico (se trata de un patrón de la psiquis humana lo que el pequeño texto relata) muestra que ante cualquier situación de confrontación que se presente a una persona o grupo, la manera de solucionar el problema es interpretando la necesidad de la otra parte, jamás juzgándola. Parece muy sencillo y que todos estamos de acuerdo, sin embargo, no resulta agradable pensarlo así, menos aún si se trata de confrontaciones que implican violencia. Pero aquí la clave es “interpretar”, o sea: entender qué es lo que está pasando con el otro, por qué piensa o actúa de esta manera.

El quitar la mirada de la violencia del otro y enfocar la necesidad, es una herramienta psicológica para salir internamente de la frustración y el dolor. Intentar comprender muchas veces detiene la violencia. No se trata de una receta mágica, porque éstas no existen, pero puede ser un gran recurso en muchas ocasiones. Sigamos un poco más…

Escuchar y sanar

El agresor sabe que está frente a su víctima, sabe que Jesús es un esclavo de Roma, pero también sabe que este hombre no están juzgándolo ni haciendo nada en contra suyo. Esto le permite expresarse, le permite contarle lo que está pasando en su vida, algo que le produce mucho dolor…

Cuando pienso en estas líneas que escribo, estoy pensando en los debates contemporáneos entre abortistas y no abortistas. Sea cual sea tu postura, sin dudas también del otro lado hay una necesidad, aún cuando se trata de un opresor. Quisiera intentar descubrir cuál es esa necesidad… ¿tal vez la de sanarse? ¿sanarse de qué?

Sanar el corazón del hombre sometido por el patriarcado violento

Hay un símbolo más en esta historia y que es de suma importancia: el criado.

Criado = ?

¿Podés descubrir qué simboliza el criado enfermo de tu enemigo? Entonces ya estás sanándolo.

Este personaje mencionado que no aparece en la escena es la Sombra del centurión, lo que no está funcionando en su vida, una parte de sí mismo que se muere o sufre en extremo. Esto es: el enemigo patriarcal y violento tiene dentro suyo una parte de sí que le produce terrible dolor y contra la que no sabe qué hacer. Para ello, necesita de su opuesto, alguien externo a él que es espejo de su criado, puesto que ambos son sus “esclavos”. Pero al acercarse a pedir ayuda al sanador, reconoce algo más allá del poder.

Si algo caracterizaba al imperio romano fue claramente el poder: poder de someter, controlar y matar. Centuriones romanos, manipulados por los dirigentes judíos, asesinaran un par de años después de este hecho al mismo Jesús. No obstante, este hombre vive en carne propia el sufrimiento y reconoce dónde buscar la salud: fuera del poder; abajo, entre los sometidos hebreos.

Ley del aborto: el día después

El 8 de agosto de 2018 en Argentina se debate una ley sobre la legalización del aborto. Este día marcará un antes y un después en la historia de mi país. En una especie de “ventana del Cielo” es posible ver cuál es la decisión Dios, qué es lo que él piensa e, incluso, lo que va a hacer. Permitime que te lo muestre…

En el Inconsciente Colectivo

Hace aproximadamente 4000 años -o tal vez más- vivió un hombre que levantó un puñal para realizar un sacrificio a la divinidad, o a lo que él creía que lo era. Vivía en un contexto en el que muchos hombres lo hacían, y él era uno de ellos. Levantó un objeto punzante en dirección a su víctima, para librarse de sus pecados, de sus errores y de sus culpas.

Convencido de que el mal que sentía dentro suyo, ese vacío terriblemente desolador que lo acechaba día y noche, iba a calmarse de este modo, recogió piedras de distintos tamaños y preparó un altar. Se hallaba sobre una montaña, lugar simbólico de lo espiritual, de lo alto. Recogió ramas secas para el fuego y con un fuerte amarre sujetó en aquel lugar su sacrificio. Levantó la daga, ya había sacrificado muchos animales de esta manera, siempre primogénitos por ser señal de que entregaba a Dios lo mejor de sí. Pero esta vez era distinto, estaba convencido de que en esta oportunidad sí lo lograría, llegaría a alcanzar la tranquilidad de su alma que nunca había logrado recobrar desde que debió abandonar, por las lucha de clanes, su hogar paterno.

Esta vez era distinto, porque bajo su puñal levantado en alto no se hallaba el chivo expiatorio ni el cordero primogénito, allí estaba su propio hijo que con ojos llenos de lágrimas y terror lo miraba con desesperación y dando gritos sordos que nadie podía escuchar.

El nacimiento de un arquetipo

No sabemos cómo ni por qué. Pero algo sucedió aquel día, un día que no fue uno más en una época en la que esto sucedía recurrentemente. Algo detuvo la mano de aquel hombre y marcó el destino de todos sus descendientes hasta el día de hoy. Ante un padre filicida nació la consciencia de Dios como Padre como jamás nunca existió en la humanidad. Una especie de paradojal inversión de la realidad.

Dos mil años más tarde…

Un rey romano decide que todos los niños menores de dos años deben morir pues teme que alguno de ellos ocupe su lugar de poder. Sus soldados ejecutan la orden. Tal impacto sobre la sociedad produjo este hecho que fue relatado simbólicamente para la historia de esta manera:

Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. (Apocalipsis 12:4 RVR1960)

Surgió allí el cristianismo que no sólo doblegó al imperio opresor convirtiéndolo enteramente a sí, sino que produjo la marca más punzante de la historia de la humanidad.

Siglo VIII aC, muy lejos del mundo cristiano…

Se levanta un héroe entre los dioses griegos. Él no es un dios, sólo un hombre que se destaca por su inteligencia. Él es Ulises y su Odisea relatada por Homero comienza cuando decide no sacrificar a su hijo Telémaco y partir a la guerra -La Ilíada. Luego, una gran nación griega emerge desde este momento fundacional.

Argentina 1976 y 1982

Época de dictaduras militares, muchos niños y jóvenes son asesinados cruelmente por los gobiernos de facto. Hoy, aproximadamente 40 años después, el poder militar argentino se halla completamente devastado y sin haber padecido ningún ataque externo. Colpasó solo, por sí mismo, como lo hizo aquel imperio romano.

8 de agosto de 2018

Te prometí mostrarte el futuro y el pensamiento de Dios que, por alguna extraña razón, quiso mostrarme. Mirá sus ojos, su mirada decidida y penetrante. Nada nuevo bajo el sol sucede hoy para él, esto ya lo ha visto en su mente infinita como así también su decisión. La decisión ya está tomada: su mano va a detener el sacrificio, suceda lo que suceda. Es un patrón cultural, un arquetipo. De la misma manera en que nació y se desarrolló una generación en reacción al abuso militar, nacerá, crecerá y se desarrollará toda una generación con la consciencia de que su progenitora quiso abortarla.

Aunque hoy no lo comprendas, la próxima generación será acunada en Argentina por el cristianismo evangélico.

Pero tú eres el que me sacó del vientre; el que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. Sobre ti fui echado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca, porque no hay quien ayude. (Salmos 22:9‭-‬11 RVR1960)

Alicia sin Espejo. Una Era sin Padre

¿Por qué Alicia?

Porque remite a un arquetipo de nuestra psiquis. Podría haber sido Mafalda o Patoruzito.

¿Por qué sin Espejo?

Porque no puede acceder al mundo de la fantasía y de la imaginación infantil.

¿Por qué una era?

Porque con los espejitos de colores por oro nace una etapa de la humanidad.

¿Por qué sin padre?

Porque es la marca de un patrón que repite Latinoamérica?

¿Qué es un padre?

Lo responderá el libro.

Por qué nos gustan las series

Es un fenómeno contemporáneo, las series televisivas atraen nuestra atención cotidiana día a día. Me pregunto si se trata solamente de ocio o si, tal vez, existe alguna función psicológica de mayor importancia que esto pone de manifiesto.

El ocio de los griegos

Las series tienen que ver con el ocio, con la recreación y el entrenamiento. Desde una mirada “productivista” de la vida, solemos pensar negativamente del ocio, sin embargo, éste fue muy valorado por los filósofos griegos de la antigüedad que desarrollaron su pensamiento más elevado en un contexto social que favorecía el tiempo libre de aquellos hombres. Prácticamente toda la ciencia occidental tuvo origen en el pensamiento de aquellas mentes, por lo tanto, el ocio permite la creatividad y la invención.

Qué hacemos cuando miramos series

La producción de estos contenidos televisivos se halla muy lejos de ser azarosa; se diseñan a través del trabajo investigativo de psicólogos y mitólogos que elaboran historias de la antigüedad que son reeditadas, actualizadas a través de nuevas representaciones que los guionistas narran pero respetando las estructuras originales de aquellos relatos que tienen el poder de cruzar las distintas épocas. El Espíritu de nuestro tiempo se entrelaza así con el Espíritu de la Profundidad, el que nos conecta con el Inconsciente Colectivo.

Para comprender cuál es la función que cumplen las series en nuestro tiempo y su relación con el ocio generativo, podemos ver un ejemplo.

La cura de sueño

Se trata de un tratamiento que se prescribe a pacientes psiquiátricos y que consiste en inducir el sueño de una persona (por lo general, un individuo que padece depresión profunda o algún tipo de esquizofrenia) por muchos días, a través de una medicación inductora del sueño.

El efecto que este tratamiento produce es muy notable, las mejorías de los pacientes son constatables pero… sólo se produjo el sueño. Podríamos decir: ¡no se hizo nada!

El dormir conecta al ser humano con el soñar, una actividad de la mente naturalmente reparadora de las funciones psíquicas y biológicas del organismo.

Series, mitos y sueños

Los sueños y los mitos están intrínsecamente relacionados, se parecen mucho en sus símbolos y en el hecho de expresar mensajes ocultos. Las series representan un modo más elaborado y agiornado a la época de expresar contenidos similares, pero han sufrido cierta deformación.

Podemos pensar que en ese ocio recreativo que nos sumergimos en los momentos de no-hacer, algo estamos buscando, tal vez una cura de nuestros sueños o, más allá, una posibilidad para que ellos surjan, puedan emerger en nuestras vidas.

Lo que la series carecen es de su “manual de uso”. Así como existe una metodología para analizar un sueño, que los psicólogos aprendemos en la facultad, o existe un análisis propio para los mitos, también necesitamos comprender la función que las series cumplen y qué es lo que nuestra psiquis está buscando cuando se siente atrapada por ellas.

Más allá de convertirnos en receptivos espectadores de estos contenidos ancestrales, se abre una ventana de oportunidad para nuestra creatividad, invención y expresión, que lo permite este espacio de ocio, de no acción. ¡Veremos qué podemos hacer con esto!

El alma de Argentina

En la Psicología Junguiana existen dos conceptos opuestos y complementarios que indican atributos culturales masculinos y femeninos, respectivamente son Ánimus y Ánima; ambos se refieren al “alma” humana pero, con la intención de diferenciar una cualidad y otra, Carl G. Jung los llamó de esta manera.

Observo en el discurso que transmiten los medios una visión de nuestra realidad argentina como “inestable emocionalmente”, “sin identidad”, sin “proyecto de país” claramente definido, inclusive pareciera que selección argentina de fútbol porta estas cualidades. Además, nos decimos a nosotros mismos que somos un país inmaduro, adolescente, que nos faltan “guerras”. Desde la mirada exterior, somos subdesarrollados o, en el mejor de los diagnósticos económicos: emergentes.

El Inconsciente Colectivo de Argentina

No me simpatizan los juicios de valor, sinceramente, creo que estas opiniones que los mismos argentinos ratificamos, están un tanto desajustadas. Al considerar los conceptos anteriores, se torna claro que Argentina es una sociedad (permítanme la generalización) donde se destacan las cualidades del Ánima femenina, aspecto puesto de manifiesto claramente en la actualidad con el debate sobre la ley del aborto, que se despliega casi exclusivamente en el escenario público de las mujeres. Estos elementos, desde la Psicología Profunda, resultan emergentes de una situación colectiva e inconsciente: Argentina es Ánima. Y los hombres, que oscilamos desde las violencias hacia la ausencia en la participación social constructiva y cooperativa, tenemos mucho que ver en esto.

Hace algunos años trabajé en un barrio periférico de la ciudad, allí pude constatar una realidad que se torna día a día extensiva en nuestro territorio: las personas que, de modo casi exclusivo, participan en la vida social, son las mujeres. Con esta afirmación quiero decir:

  • en la copa de leche con los niños;
  • atendiendo a los ancianos en los comedores públicos;
  • participando en Cáritas o en las iglesias;
  • en las escuelas;
  • en los hogares al frente de las familias.

Siempre son ellas, las mujeres. Si busco a los hombres, después de cierta edad, es difícil encontrarlos, porque están muertos o en la cárcel, excepto aquellos que tienen un trabajo y prácticamente se esconden del entorno. Un porcentaje destacado de varones están ligados al delito, pero son mayormente adolescentes y jóvenes.

Pero ésta, no es una realidad periférica, sólo la menciono a título de ejemplo; toda nuestra sociedad padece de una ausencia de hombres y de padres que tengamos claro el enfoque de nuestras vidas y de nuestros hogares. Por este motivo, considero que los juicios de valor patriarcales que se realizan sobre nuestro país no comprenden profundamente nuestra sociedad. Argentina es Ánima, por ello la Psicología (una disciplina fuertemente marcada por las cualidades femeninas -cabe destacar que Freud construye su Psicoanálisis escuchando a mujeres que sufrían en una sociedad en extremo machista) ha encontrado aquí su polo mundial.

¿Y esto cómo se explica?

Una vez más, al observar los símbolos sociales, modos en los que la afectividad colectiva subyacente de la nación se expresa… Argentina produce mucho talento, posee mucha creatividad y ha sido receptiva (otro rasgo Ánima) a muy diversas culturas que se han radicado aquí. Buenos Aires, como capital nacional, es claramente un crisol de razas y de pueblos. Tal vez el problema radica en los criterios con los que juzgamos; quizás sea más apropiado dejar de utilizar “diagnósticos políticos y económicos” y comenzar a comprender cómo es una sociedad, cómo se expresa, que muestra en sus diversas manifestaciones.

Tal vez somos un referente en Latinoamérica, quizás el mundo debate sobre esta parte del continente y su futuro…