Aquí hay papá! – Capítulo 1: En busca de la felicidad

En busca de la felicidad

Sinopsis

La película cuyo título retoma este capítulo, protagonizada por Will Smith junto a su hijo, me pareció genial a la hora de ilustrar lo que nos pasa a los papás cuando estamos solos y deseamos mantener un fuerte vínculo con nuestros hijos.

Rápidamente descubrimos que no es tan sencillo equilibrar el mundo del trabajo con los afectos por ellos y la primera tentación será la de abandonarlos, de modo directo o indirecto, por las urgencias laborales. Será un largo proceso el que nos lleve a poder integrar ambos aspectos de nuestra vida y allí está uno de los mayores desafíos que tenemos que afrontar.

Pero hay una enorme recompensa para el que pueda hacerlo. Ponerlos a ellos en primer lugar comienza a movilizar en nosotros una fuerza que parecía haberse agotado, una potencia inesperada que proviene del instinto animal por la reproducción y la continuidad de nuestros genes.

Básico y fundamental.

Aquí hay papá! – Introducción

Aquí hay papá!
Libro

Este libro presenta una serie de ensayos independientes agrupados por temáticas; si bien el libro posee un progresión, puede ser leído desde cualquier punto de ingreso al mismo. Para facilitar la lectura, al comienzo de cada capítulo he colocado una breve sinopsis que muestra la perspectiva de los ensayos que suceden.

Estos ensayos constituyen una serie de hipótesis de trabajo, desde la perspectiva psicológica y que invitan a la reflexión y análisis crítico. En dichos supuestos he considerado e integrado dos paradigmas de pensamiento que conforman nuestra psiquis colectiva y que resultan imprescindibles de repensar, cuestionar en algunos casos, extraer sabiduría en otros. Por una parte, la tradición judeo-cristiana en la que nos hallamos inmersos; por otra, el pensamiento griego.

Las Conclusiones pretenden dar una mirada de conjunto a la temática como así también proponer algunos lineamientos futuros para continuar este debate.

Un Anexo al final del libro referencia otros ensayos no agrupados en los títulos anteriores y algunas acciones públicas llevadas a cabo en torno a la paternidad.

El dolor de Dios

Mientras buscaba un video por Internet, vi en la barra lateral uno que decía: “yo hago nuevas todas las cosas” y tenía unas escenas de la película de Mel Gibson La Pasión. Al tiempo que escuchaba una melodía muy sencilla que acompañaba las imágenes, vi un fragmento de la película en la que crucifican a Jesús.

Creí que esta vez no me iba a pasar (estaba relajado en el patio respirando un poco de aire fresco), pero a los pocos segundos mis ojos se nublaron, las lágrimas empezaron a caer por mi rostro y tuve que cortar la comunicación con la web porque estaba a punto de empezar a llorar amargamente.

Éste es mi dolor, un dolor que no puedo contener; sin embargo, yo soy un personaje secundario de esta historia. Quiero escribir sobre otro dolor, también insoportable, de un Otro.

Hace aproximadamente 2600 años, un hombre quemó vivo a su hijito en tributo a una deidad asociada a los cultos orgiásticos y de la fertilidad. Este hombre era un líder y su comportamiento influyó en las decisiones de sus contemporáneos y muchos después; él encarnó el arquetipo del Dragón que devora a los niños con el fuego que sale de sus fauces.

Estos hechos tan crueles fueron delatados y puestos por escrito unos años después por un joven ministro de un sucesor de aquel rey. Por algún motivo, el Inconsciente Colectivo de la humanidad quiso mantener en la consciencia pública estos acontecimientos hasta el día de hoy.

A este “Inconsciente Colectivo” puedo llamarlo también “Espíritu de la profundidad”, en concordancia con la Psicología Junguiana. Así comprendo que estos sacrificios de niños causaron una grita de dolor en el Espíritu que atraviesa todos los tiempos y lugares.

Al tiempo que pensaba estas cosas llegó un mensaje al teléfono móvil  (una “sincronización”, diría Carl Jung) sobre el paradero de un niño secuestrado recientemente. Entonces tomo consciencia de que el sacrificio se sigue produciendo o reproduciendo. Pero entonces… ¿cómo se hace para hacer “nuevas todas las cosas”?

El rey que sacrificó su hijo se llamaba Manasés, y el joven que lo delató pasó a la historia como el profeta Jeremías, a quién Nabucodonosor no se animó a tocar cuando destruyó totalmente Jerusalén. Sobre el muro que recuerda aquel templo todavía hoy lloran los judíos y no volvió a haber rey en Israel. Ni tampoco culto a Baal Moloc, que era el dios en cuestión.

No sé cómo se hacen “nuevas todas las cosas”; lo que sí sé es que necesito desesperadamente abrir la boca y decirlo, decir que todos levantamos el templo del culto a este Dragón. Allí en todo lo que valoramos y anhelamos… y cada uno sabe lo que valora y anhela en su interior, ¡Y QUÉ ESTÁ DISPUESTO A SACRIFICAR POR ELLO!

No te confundas, no estamos hablando de religión (lo menciono sólo como símbolo), estamos hablando de cultura y sociedad.

Hoy estaba tomando un café con amigos cuando llegó la noticia, todos la recibimos al mismo tiempo y por la misma red social. Todos dejamos el celular sobre la mesa y seguimos nuestra conversación. Si hay alguna diferencia, sólo radica en que es medianoche y no me puedo dormir.

Espero que vos tampoco.

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Bullying Santa Fe

Un joven se suicida por la violencia padecida en la escuela de parte de sus compañeros. No es la primera vez ni será la última que ocurra en la ciudad ni en Argentina. He tratado este tema en otras ocasiones pero la repetición del mismo me retrotrae hacia aquellos análisis.

La escuela no educa ni contiene, todos sabemos eso. La escuela está para controlar y someter; pocos asumimos esto. En estas pocas líneas intentaré demostrarlo.

¿Cómo podría existir una educación (esto es: el desarrollo intelectual) sin el cuidado del desarrollo de los afectos de los niños y los jóvenes? Una primera constatación nos muestra que la institución educativa no tiene su razón de ser en la formación íntegra de los nuevos ciudadanos sino es su escisión cognitivo-afectiva.

En 2015 escribí un artículo sobre el caso del niño que se quitó la vida en la zona cordillerana argentina en similares circunstancias. El arquetipo se repite.

La escuela se fundamenta en la jerarquía académica (¿sí?), en la acumulación de conocimiento (¿una modalidad del poder?) y en la competencia calificativa. Por lo tanto, su primera función y misión social es enseñar el patriarcado; éste es su paradigma subyacente y operativo. El patriarcado jerárquico implica, precisamente, que el más fuerte somete al más débil. Ello está implícito en las condiciones institucionales de posibilidad de la escuela industrial, materialista, jerárquica y competitiva.

¿Quién protege a los niños?

Nuestro desarrollo cultural se asienta sobre el sacrificio de los niños, tanto en nuestra vertiente griega (Edipo Rey) como en la cristiana. Es hora de asumirnos.

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Aylan y el sacrificio de los niños

Cómo podrás ver, en nuestros posteos previos, venimos anticipando este fenómeno desde y avisándote de que se trata; en pocas palabras:

Cuando las sociedades se saturan [la europea, por supuesto], sacrificamos niños.

Aylan

Tratado previamente:

Vale todo con niños: https://marianoellison.com/2011/09/28/%C2%BFvale-todo-con-ninos/

Madres asesinas: https://marianoellison.com/2012/04/01/madres-asesinas/

Padres y abandono: https://marianoellison.com/2014/04/26/padres-separados-y-abandono/

Exigencias a los niños: https://marianoellison.com/2014/05/13/exigencias-a-los-ninos/

Qué es un papá: https://marianoellison.com/2014/08/10/que-es-un-papa/

La muerte de los niños: https://marianoellison.com/2014/11/23/la-muerte-de-los-ninos/

Abuso de niños: https://marianoellison.com/2014/11/24/abuso-de-ninos-permitanme-que-adivine-el-futuro/

El sacrificio de los niños: https://marianoellison.com/2015/06/14/el-sacrificio-de-los-ninos/

El sacrificio de los niños 2: https://marianoellison.com/2015/06/19/el-sacrificio-de-los-ninos-2/

El sacrificio de los niños 3: https://marianoellison.com/2015/07/12/el-sacrificio-de-los-ninos-3/