En un mundo multicolor, el claroscuro se impone

Libro sobre Psicología de la paternidad desde la perspectiva de la psicología junguiana. Presentación: día del padre 2020.

En un mundo multicolor, el claroscuro se impone

2000 años antes de Cristo. Un anciano se desplaza con su gente por las arenas del desierto de Medio Oriente: por delante, en búsqueda de mejores tierras para su familia y animales, por detrás, huyendo de la ciudad donde la civilización concentra múltiples oportunidades de intercambio comercial.

Como a todo hombre de aquella época, la obsesión de un dios lo conduce hacia una promesa. Un dios, uno solo; en ello radica el nudo de su conflicto con sus contemporáneos. Pero él no tiene una imagen para su dios, una forma esculpida con la que representarlo, ni siquiera un nombre para designarlo.

Debe huir porque la confrontación entre su espíritu y el de sus coetáneos ha llegado a niveles exacerbados de los que su pequeño dios es símbolo frente a la gran Reina del Cielo, divinidad de prosperidad tanto para hombres como para sus tenencias. Frente a la diosa de la fertilidad, la guerra y el comercio, el innombrado no tiene algo por hacer.

Su fortísima intuición es la que lo conduce día y noche sin descanso. Para sopresa de sus familiares y esclavos, la tierra esperada es hallada y un mejor lugar recompensa la intuición del anciano visionario del alejamiento del progreso de la ciudad de su época.

Por algún motivo que no comprende él se siente más libre a distancia de la multitud de recursos y bienes, algo gestado en su interior hace que encuentre mayor satisfacción en su instinto de búsqueda incipiente de significado que en el poder de aquella figura materna y sensual que, mientras a otros exita, a él le hace abominarla.

La tierra que buscó no fue meramente un lugar con mejores condiciones de vida, sino un espacio de libertad interior en el que permitir la expansión de su experiencia, la cual, en medio de una sociedad de múltiples ofertas no podía desarrollar.

Un impulso místico en un hombre muy primitivo, un rechazo de lo múltiple y la búsqueda de lo único. Su confrontación permanece 4000 años más tarde, por fuera y por dentro de cada corazón humano. El pequeño dios sin nombre todavía vive, no así la diosa de templos y esculturas de su época. Un poder dominante por concentración de la energía interior; frente a él, esgrime el florete otro poder cuya dispersión reiteradamente desagota su energía por sus múltiples filtraciones.

2020: Función paterna

El hombre canoso de la derecha, de 56 años, es lo que ninguna red social jamás podrá hacer con alguien, lo que Netflix no puede emular ni la inteligencia artificial recrear: este hombre es una de las mentes más poderosas de la historia de la humanidad y dispone de una herramienta frente a sí para transmitir su poder a todo niño que se siente frente a él, tablero de por medio: ése hombre es la función paterna en acción.

El peor momento de la historia para hablar del padre

Ausentes, abandonando sus hogares, abusadores y violadores, “violentos por naturaleza”; traficantes, portadores de los más altos índices de delito, autoritarios y patriarcales… Y un sin número de palabras que nos llegan a los hombres como perdigones de grueso calibre.

Sin lugar a dudas, es éste el peor momento de la historia de la humanidad para hablar del padre; la mayoría de los psicólogos están hablando de políticas de género y las bondades del consumo de marihuana, ¿por qué mejor no llamarme a silencio?

Cada comienzo de año defino un eje temático a desarrollar: el año 2019 fue el concepto de no hacer proveniente del Taoísmo, en 2018 trabajé la melancolía en torno al libro “Alicia Sin Espejo”. Este año voy a centrarme en la función paterna; “función”, no “figura”.

Todos los adjetivos que el discurso aniñado de los ideólogos contemporáneos dirige sobre nosotros, los hombres, se plantea en un nivel implícito como la única definición del varón. De modo que, a partir de este momento, me voy a sentar en un sillón en la vereda de mi casa esperando ver la imagen de un niño que, anhelando a su padre, pudo encontrar el mismo reconocimiento desde su madre. Dije “reconocimiento”, ese que un niño varón espera de su padre y que en absoluto le importa que provenga de su tierna mamita.

¡Es cultural!, me grita una joven con un pañuelo verde en su puño izquierdo.

No hay cura sin función paterna

Para que no queden dudas acerca de la radicalidad de este planteo y de lo que significa la función paterna -extensamente trabajada por el psicoanalista francés Jaques Lacan- voy a demostrar como no existe cura a nivel psicológico y espiritual si no es a través de la incidencia en el ser humano de la función paterna.

¿Qué es la función paterna? Creo que lo he trabajado hasta el hartazgo en este website, no obstante, hoy agregaría una idea: la función paterna es el encuentro entre “el más grande del mundo” y un niño un niño que lo admira, tablero de por medio. Por supuesto que el más grande del mundo no es el campeón mundial de ajedrez, sino papá.

Función paterna (alguien que ocupe este lugar):

  • el hombre más poderoso;
  • una herramienta cultural que haga de intermediaria;
  • un niño que lo admira;

Resultado: reconocimiento (Zoja, L) e identificación al padre (Freud, S).

Los conceptos de reconocimiento e identificación los analizaré a continuación en los siguientes ensayos. Por el momento, valga esto de Presentación.

Nota a pie de página

Todavía hay algo más que quiero agregar; quizás alguno mantiene aún alguna duda acerca de la importancia trascendental que posee la paternidad en la psiquis humana.

En el siglo VIII aC Homero recita la Odisea, donde pone de manifiesto la importancia del padre para la organización social de la naciente civilización griega que dará a luz al conocimiento más vasto que conocemos en Occidente; por otra parte, hace 2000 años Jesucristo centra toda su predicación en “El Reino del Padre” y su vida parte literalmente la historia en dos mitades. Los pilares fundamentales de nuestra experiencia planetaria hallan cimiento en la función paterna. Aclarado este punto, cierro esta nota.

Apocalipsis Latinoamérica

Brasil, Bolivia, Chile… parece que Sudamericana arde en llamas hacia fines de 2019. ¿Es una cuestión política?, ¿una crisis económica global?, ¿¡un problema religioso e idiosincrático que divide al continente!?

Durante muchas décadas Latinoamérica parecía oscilar desde la derecha hacia la izquierda y desde la izquierda hacia la derecha en un péndulo político que recursivamente rebalanceaba sus fuerzas; sin embargo, hoy algo ha cambiado: la población colectiva de nuestros países no parece estar claramente alineada de un lado ni del otro, quizás ha cambiado el centro gravitacional americano (¡porque nosotros también somos americanos!) de “derecha – izquierda” hacia “arriba – abajo”, ya que últimamente hemos visto que “los que están “arriba” pueden ser de un lado o del otro. La cuestión política determinante ha quedado delineada con lamentable claridad: se trata de estar “arriba”, y si querés estar arriba… ¡necesitás poder!

De esta manera, podemos situar las nuevas coordenadas de la tensión social local:

Latitud: arriba; longitud: poder.

El elemento organizador

Si alguien predica una respuesta para este problema… no te quepa la menor duda: ¡te está mintiendo!

Esto es así porque Latinoamérica no tiene un eje organizador en este momento y el “sincericidio” colectivo lo pone de manifiesto. En esta parte del continente la novedad no es la tiranía ni la injusticia, puesto que ya conocemos esto hace 500 años, el factor inédito es el caos como forma (forma, no factor determinante) de expresión, de manifestación.

Verde fuego

Somos una raza sin padre. ¡Sí! Los latinos no somos aborígenes y no somos europeos. Y no esperamos un superhéroe foráneo que venga a protegernos. Esto es lo que somos: autodestrucción, y la incineración del Amazonas fue un “mensaje” del Espíritu de la Profundidad.

Quisiera hablar del aspecto central -las formas-, pero no sin antes dedicar unas palabras al anhelado primer mundo:

Espero que el enriquecimiento de uranio les sirva para producir oxígeno.

Rojo calmo

Latinoamérica presenta vómitos espasmódicos de ideologías europeas y extranjeras recalentadas en el microondas. Nuestro continente es verde y la naturaleza vuelve a vivir después del incendio que arrasa la superestructura ideológica (un “hueso” para los marxistas) porque las semillas son protegidas bajo tierra (otro para los católicos).

La presente externalización es un ascenso de la falta de Padre para la sociedad general y el rechazo de nuestros pretéritos adoptantes que un día nos dijeron que nos amarían como a sus hijos y hoy sabemos que nos abusaron.

Lo que sucede actualmente es que Latinoamérica ya no es un niño indefenso y vamos a encontrar, por nuestro camino, nuestros propios referentes. A todos los ideólogos del mundo les decimos desde nuestro abrazo fraterno:

¡Fuera de aquí!

El Guasón. Análisis psicológico

En este ensayo sobre el film Joker quisiera puntuar algunos temas difíciles desde el punto de vista psicológico: la relación entre la psicopatología y la violencia.

No es psicopatía

En primer lugar, es importante decir que el personaje escenificado no es un psicópata. Esta afección se caracteriza por la ausencia de sentimiento de culpa, sin embargo, en la película podemos ver que antes del estallido que lo lleva a los primeros homicidios, el protagonista intenta desarrollar una vida normal, con reacciones que intentan ajustarse al entorno dónde no se presentan previamente conflictos con la ley como es habitual en los trastornos antisociales de la personalidad. De hecho, el personaje huye asustado tras las muertes que ocasiona.

No es psicosis

No hay alucinaciones ni un delirio sistematizado, todo lo contrario, el sujeto produce críticas muy claras al orden social de ciudad gótica. Pero hay algo más aquí: el rasgo característico de las psicosis es la pérdida del vínculo social. En lugar de esta fragmentación, lo que se produce en Arthur la transformación en el Guasón es una concentración de la energía psíquica sobre el sí mismo y una reacción emocional masiva de la sociedad oprimida que lo levanta como un símbolo social. Por lo tanto, ¡hay vínculo social!

¿Qué es esto?

Después del triple crimen, Arthur corre asustado por lo que acaba de realizar, atraviesa un callejón con gente durmiendo en la calle hasta esconderse en una especie de baño público. Allí se produce el acto fundamental: sucede un fenómeno místico, aquí se encuentra la clave. El personaje ingresa en un estado de trance a través de una danza que le reconduce la energía hacia el sí mismo, tras ello, al mirarse al espejo puede ver sobre sí a otro: el Joker.

La misma escena acontece cuando, tras asesinar a un ex compañero de trabajo en su casa, Arthur se maquilla, baila y entra nuevamente en trance previamente a su aparición pública en los medios, donde asesina a un conductor televisivo.

La escena final, en medio del caos y el conflicto social, muestra la misma situación.

Trance y creatividad

El trance y la creación que genera producen la disolución del Yo: Arthur destruye su pasado en cada homicidio:

  • el del joven que progresa por su empleo;
  • el del trabajador de años sin perspectivas personales;
  • la figura materna;
  • la figura paterna representada en el conductor televisivo.

Matando todo su pasado arriba al desierto del yo (tema central de la mística), luego sólo queda el sí mismo que se identifica con el arquetipo del Joker.

El trance representa en el film el modo de conexión con el arquetipo -es lo que buscan las masas con el consumo de drogas-, implica pobreza de toda referencia, la dilución del yo y la pérdida de toda significación anterior.

El diagnóstico

Desde mi punto de vista, el diagnóstico dependerá del ojo del observador, del psicólogo que analice la temática. Para mí es un niño violentado y mi interpretación, la más positiva que pude lograr, es la de Jacob-Israel que traté en otro ensayo relacionada a este arquetipo. El juicio de valor sólo lo suspendo.

Símbolo de fin de ciclo

Una última cuestión se relaciona al momento social y contextual de emergencia de esta película. El aspecto psicológico Inconsciente que destaca al artista es el de ser cristalizador de sentido de la sociedad en la que vive. Hace unos años Batman se llevaba el interés del público, hoy lo hace su archienemigo… Sin dudas, símbolos de sus épocas.

Batman technologies

Las mayorías y la minoría entran en tensión; no me refiero a cualquier minoría marginal de una sociedad sino a aquella que tiene poder y a la mayoría que representa a la masa. Pero… y siempre hay un pero, aparece un tercer elemento en discordia.

En el film Joker (2019) el personaje principal logra movilizar a la colectividad de ciudad gótica que se encuentra sumida en los conflictos sociales y económicos; el protagonista, en la medida que va siendo transformado por el arquetipo que encarna, se vuelve punta de iceberg emergente de un malestar generalizado y es el canal que lleva a la masa hacia la violencia. Ésta violencia terminará por matar a los padres del niño que, posteriormente, será Batman quien, como justiciero desde la sombra, vendrá a reestablecer el orden.

De esta manera, el surgimiento de Batman se vuelve cíclico y circular respecto de Joker dónde se produce un movimiento de la masa desde uno hacia el otro: con el paso del tiempo la sociedad ficcionada en el cómic se satura de la violencia y pide por justicia, la cuál da lugar a Batman. Se observa perfectamente delineado el clima social emocional que pasa de un estado al otro.

Pero hay algo más aquí que reviste relevancia a la hora de pensar en analogías con la sociedad real. Batman está asociado al huérfano millonario y poderoso que se vale de la tecnología en gran medida para combatir al crímen.

Joker = depresión + caos + violencia;

Batman = dinero + poder +tecnología.

El problema de la creatividad

Sin embargo, la potencia creativa no está en la tecnología sino en el caos y en el conflicto. Por lo que, paradójicamente, el Joker se encuentra más identificado a la creatividad y al arte que Batman. Lo que reviste enormes implicancias. Veamos algunas.

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. (Génesis 1,2).

El libro bíblico que habla de la creación, o sea, de la creatividad, pone en el primer lugar al desorden, el vacío, las tinieblas y el abismo. Todos símbolos que solemos asociar a la negatividad. Este pequeño versículo que nos llega por la tradición cristiana nos hace pensar que el Joker se encuentra más cerca del principio de la divinidad que el formal y tecnológico Batman.

Relaciones acausales

Me pregunto: ¿cuál es el mérito, el logro, de este personaje? ¿Por qué se vuelve relevante para el análisis?

Quizás el punto crítico tiene que ver con que sus actos ponen de manifiesto situaciones que pocos pueden soportar ver o reconocer. En primer lugar, el desprecio de la propia madre que lo expone y somete a un abusador; en segundo lugar, la sociedad general que lo rechaza por padecer una enfermedad mental; por último, la violencia contenida de la mayoría que padece las injusticias sociales. De todo ello es emergente el Joker.

No obstante ello, la fortísima relación acausal (= sincrónica) que muestra el film se halla en otra parte: tanto él como Batman poseen una “conexión oculta”: ambos no tienen padre. Éste no es un aspecto colateral de la estructura de la saga, por el contrario, es el elemento central pero sólo accesible a un buen observador.