Coronavirus: una mirada desde la Psicología Junguiana

La séptima copa de la ira del Señor

<<Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. El séptimo ángel derramó su copa en el aire, y desde el trono en el templo salió una fuerte voz que decía: ‘todo está hecho’.>> Apocalipsis 16, 16-17. RVC.

De un momento a otro nos encontramos asolados por una pandemia que no nos da tiempo a siquiera comprender lo que está sucediendo; su comportamiento en extremo caótico e impredecible no nos permite defendernos con una lógica clara. ¿Cómo hacerlo con un enemigo imperceptible al ojo humano?

Esta enfermedad contemporánea se relaciona con las vías respiratorias, puesto que -hasta donde sabemos- evoluciona hacia la neumonía dañando los pulmones y los alvéolos. El aire es la fuente de energía imprescindible que necesitamos los seres vivos; sin O2 perecemos en pocos minutos. Por lo tanto, algo en la naturaleza ataca nuestro primer recurso necesario para la vida o, en términos más preciosos, nuestra capacidad para obtenerlo.

Me llama la atención el hecho de que el Apocalipsis menciona que Dios descarga uno de sus castigos al hombre sobre el “aire”, símbolo que pone de relieve que éste se torna letal para el ser humano. ¿Puede tener esto alguna relación con la pandemia actual?

Este libro, que habla de una “copa de ira”, es un sueño y, como tal, sus imágenes y descripciones son simbólicas, esto significa que tienen un mensaje “encriptado”, oculto…

Racionalismo e industria

En el lapso de años que transcurre entre 1900 y 1950, el mundo experimentó dos guerras mundiales entre otras catástrofes globales. Estas situaciones llevaron a las mentes del momento a realizar una fuerte crítica al desarrollo de la civilización racionalista y tecnocrática que olvidaba los principios esenciales del ser humano, aquellos que lo vinculan con su origen natural y con su búsqueda de trascendencia y sentido. Entre los hombres que hicieron notar a la consciencia colectiva la tragedia de la técnica se encontraba Carl G. Jung. Por lo tanto, extraigamos de sus profundas observaciones algunas ideas que nos arrojan luz sobre esta enfermedad.

En busca de Sentido

Una ceguera histórica no nos permite reconocer una sabiduría milenaria al alcance de cualquier biblioteca doméstica:

<<Si comes del árbol del conocimiento, morirás.>>

Sentencia el primer libro bíblico que incluye el relato apocalíptico del Arca de Noé.

Es importante precisar algunas cuestiones, pero para esta tarea “escuchemos” las palabras de la naturaleza. Si lo hacemos, podemos notar dos características sobresalientes de esta pandemia que la hacen diferente de sus predecesoras:

Tiene como primer banco a los ancianos y,

A las sociedades más desarrolladas.

China e Italia se conectan misteriosamente en este comienzo del siglo XXI: se trata de sociedades muy desarrolladas técnicamente (me refiero a Milán, una de las metrópolis de mayor desarrollo industrial de Europa) y poseen una población que tiende a la longevidad. Decir que Italia posee la población más envejecida de Europa no significa que este país posee muchos ancianos…

¡No! ¡Definitivamente no!

Significa que es una sociedad en la que no nacen niños. ¡No nacen niños! Y esto no es un evento de la naturaleza, sino que representa una decisión de una consciencia colectiva compartida por millones de ciudadanos que han optado por el confort personal en lugar del esfuerzo y sacrificio que implica tener una familia y cuidar de los niños. Al respecto, todos tenemos conocimiento de las fuertes políticas antinatalistas que ejerce la dirección china.

El Inconsciente Colectivo, producto emergente de la naturaleza (quiero decir: “no es la mente oculta de un grupo de extraterrestres”) nos permite interpretar por el lenguaje el mensaje de la naturaleza: ella desaprueba el camino que hemos tomado en los últimos años como sociedad global.

A lo largo y a lo ancho de la historia, las epidemias se han propagado afectando en gran medida a los niños y las poblaciones empobrecidas; pero el comportamiento del coronavirus nos sugiere todo lo contrario. ¿No te parece un dato curioso?

Voy a sintetizar en pocas palabras lo que puedo interpretar del “mensaje” del inconsciente Colectivo:

Ancianos, ricos y antinatalistas: tarjeta roja.

Adultos medios: tarjeta amarilla.

Niños y jóvenes: tarjeta verde.

Creatividad y toma de decisiones

¿Cómo hace una persona para tomar decisiones si son muchos los factores de los que depende su opción? ¿Cómo ser creativo cuando no se nos ocurre nada? O, por el contrario, ¿cómo retener las ideas cuando éstas llegan como una marea de burbujas que rápidamente se deshacen?

Quiero proponerte una metodología que es antiquísima, del año 1500 de nuestra era aproximadamente. El proceso es muy sencillo y su creador sugirió hacerlo en la noche, antes de descansar, aunque puede implementarse en cualquier momento del día.

Esta metodología se orienta mayormente al plano económico, aunque puede aplicarse a cualquier ámbito de toma de decisiones.

Cuantitativo y cualitativo

A la hora de tomar decisiones, o en nuestra vida cotidiana, suelen surgir muchas ideas, intuiciones, sensaciones acerca de las diferentes opciones que tenemos. Toda decisión humana surge de un proceso mental, subjetivo; aún cuando se trate de una persona que trabaja con estadísticas, la toma de decisiones será subjetiva. Este tema sugiere una primera observación: de los múltiples factores cualitativos que entran en juego a la hora de tomar una decisión, las personas que cargan con responsabilidad en su vida, no tienen una herramienta adecuada para poder registrar estos aspectos subjetivos por lo que la decisión que se toma pierde mucha racionalidad. Que un fenómeno sea “subjetivo” no significa que sea irracional.

El contador de una empresa decide que, debido a la inflación proyectada para el período siguiente, debe invertirse el capital excedente para que no se devalúe. Excepto que el contador sea adivino, no sabe qué sucederá el próximo período, él posee una “expectativa” en ese sentido, por lo tanto su decisión es subjetiva, aunque no irracional.

De modo que necesitamos una herramienta para poder tener consciencia de estos factores determinantes del juicio humano y, a su vez, poder analizar nuestros errores. A esto se le llama análisis del sistema de toma de decisiones.

Cuaderno de Registro

Para realizar nuestro análisis del Sistema de Toma de Decisiones (STD) podemos emplear una estrategia muy antigua, creada por San Ignacio de Loyola, que consiste en registrar por escrito -en un cuaderno, una agenda o un block de notas del celular- pensamientos o ideas que nos surgen durante el día, emociones o intuiciones que tenemos acerca de un tema o la observación de nuestro propio comportamiento en situaciones reales o eventos que se nos presentan. Luego de registrar nuestras impresiones “subjetivas”, podemos realizar una evaluación de las mismas (¿es una idea positiva o negativa?) y, por último, dejamos una última columna de esta pequeña tabla para el STD.

Esta última entrada que realizamos es la más importante, allí registraremos acciones concretas a tomar respecto del ítem en análisis; sin este apartado todo el análisis permanece en la especulación, por el contrario, plantearnos un comportamiento determinado nos permite en el futuro analizar los resultados obtenidos o no alcanzados.

Crisis sociales en Latinoamérica: ¿qué es esto?

Esta parte de América es un territorio convulsionado por las recurrentes crisis sociales, o mejor dicho, por la pobreza cuyos intentos de solucionarla fallan una y otra vez sea cuál sea la orientación política dominante. Pareciera que, en el transcurso del tiempo, nada ni nadie puede traer una solución duradera y estable. Es difícil vivir así, es difícil sentir algo de paz.

La ciudad en la que vivo tiene uno de los índices de homicidios más altos del mundo; recuerdo hace unos años cuando se recrudecía la violencia en la franja de gaza, con atentados y conflictos bélicos permanentes, en ese momento, moría más gente de modo violento aquí que allí, aunque resulte difícil de creer.

Me pregunto cómo psicólogo: “¿cómo puede integrarse esta situación?”, “¿dónde hallar la fuerza suficiente como para solucionar algo?”, o quizás no hay nada que solucionar y éste es nuestro trágico destino.

Los diferentes pueblos del mundo han atravesado sus guerras y calamidades que una y otra vez los han diezmado, ¿tiene América que pasar por las mismas situaciones? El mundo espera que sí, no sé si con sentido histórico o con rencor ante la juventud de nuestro continente. Son preguntas que algunas disciplinas buscan responder con el “progreso”; donde haya progreso habrá satisfacción de las necesidades sociales. Sin embargo… ¿es realmente cierto esto? ¿El progreso disminuye la negatividad?

La Gran Mentira

Las minorías con recursos buscan refugiarse detrás de la imagen de un emprendedor exitoso que desarrolla un producto tecnológico innovador, se hace millonario de la noche a la mañana, ¡y luego puede huir de este infierno! O al menos ser un profesional exitoso o un empresario independiente que busca sobrevivir en lo que en su mente es una especie de apocalipsis económico.

Por otra parte, tenemos a la mayoría, que también se alimenta de la misma mentira sólo que la mira desde el otro lado: toda su miseria está justificada por la falta de justicia social, o sea: hay un gran otro que se quedó con lo que era suyo y todo tipo de queja paralizante pasa a estar justificada.

Todos somos víctimas de la Gran Mentira, ésta es una ficción ideal que construimos delante de nuestras narices para justificar la realidad. ¿Cuál es la realidad?

Poncio Pilatos le hizo una pregunta similar a Jesucristo: “¿Qué es la verdad?”, pregunta a la que Jesús no respondió.

La realidad

Muchos filósofos y psicólogos escriben páginas y páginas buscando disolver esta idea, maligna para ellos. Sin embargo, si no hay realidad, entonces vivimos en los discursos, las opiniones y los relatos de poder.

A los 25 años me detuve en la plaza principal de una ciudad superdesarrollada, era próxima la Navidad por lo que la zona céntrica estaba adornada con los típicos colores navideños, rojos, blancos y pinos verdes. Pero algo me mantenía inquieto, desde que llegué hasta ese momento sentía un sensación de incomodidad cuya causa no podía encontrar. ¡Hasta que me dí cuenta! Allí, en esa plaza, se me hizo evidencia la realidad de aquella ciudad:

¡No hay niños!

Casi no nacían niños en aquella ciudad, realmente era así. No tenía hijos en aquel momento pero la sensación de horror que me produjo aún la recuerdo en todo detalle. ¿Esto es el progreso?

De modo que para mí la realidad son los niños y esta verdad que surgió de mis descubrimientos condujo mis años posteriores como profesional.

Detrás del velo imaginario del ideal y de la acusación a algo o a alguien se encuentra la realidad de la experiencia interior que los hombres y mujeres americanos NO producimos; sin esta experiencia interior con la realidad del propio sí mismo sólo resta la esclavitud. Si no hay experiencia interior fuerte sos presa fácil de un discurso dominante, sea cuál sea tu condición social o económica.

De donde surge la energía vital

Me pregunto de dónde surge la energía que despliega una persona cuando busca alcanzar una meta que anhela con mucho ímpetu, ¿surge ésta de su deseo?, ¿de sus creencias? o ¿de su fuerza de voluntad?

red candle

En más de una ocasión puedo pensar que dicha energía está en todo ser humano pero que se encuentra bloqueada, reprimida, por la culpa y las diferentes inhibiciones sociales; ésta es la hipótesis freudiana sobre la cuestión. Sin embargo, ya desde el sentido común parece una explicación demasiado superficial para una situación que suele ser mucho más compleja.

¿Por qué Alejandro Magno marcó la historia con su vida y otros mueren en el olvido? ¿Por qué? ¿Alguien puede responder esta pregunta?

De alguna u otra manera, todos pretendemos nuestra momento de éxito y brillo en algún medio masivo de comunicación, anhelando algo más que nuestras cotidianas vidas aconteciendo y desapareciendo en el olvido. ¿Qué es este deseo? ¿De dónde surge? No es algo actual y producto de la sociedad de consumo, el llamado “viaje del héroe” ha sido tema universal de cuentos y leyendas de las más diversas culturas. En última instancia, se trata de la búsqueda de un significado, pero de uno con mayúscula, uno que de la seguridad de poder cruzar las puertas de la muerte con él como escudo de gladiador.

Fisión y fusión nuclear

Cuando la ciencia define algo, lo conceptualiza, lo que hace es decir cómo es eso y cómo no es; asigna un criterio de verdad algo y uno de falsedad a otra cosa, estableciendo una clara regla de demarcación en el tema. La ciencia moderna procede entonces por división, por separación, por fragmentación; la energía surge aquí de una especie de fisión nuclear que consiste en romper los fenómenos (por ejemplo, al estudiar de modo aislado una bacteria en un laboratorio) con tal de captar su esencia. Parece que lo logra y la energía del científico surge de esta manera.

Sin embargo, esto poco tiene que ver con el proceso creativo, con el hecho de crear nuevas ideas, nuevas cosas. Quizás el poder de Alejandro Magno palidece frente a ciertas historias particulares, aún cuando suene difícil de creer. ¿Cómo puede ser esto?

Creo que vivo rodeado de hombres y mujeres que sueñan con ser emperadores y emperatrices del siglo XXI, cuya imagen en el espejo les devuelve esa supuesta validación, sin embargo, día tras día y año tras año van perdiendo la fuente de fuerza interior. Piensan que es por el trabajo, la rutina, el valor del dólar o lo que el enemigo político está haciendo para perjudicarlos, sin embargo, esta misma acusación es el candado de su fracaso.

Recuerdo un taller literario, un momento para conectar con la propia sensibilidad dolorosa, tan difícil de soportar pero tan cargada de tensión al mismo tiempo. Lamentablemente es así, es la fuerza del oponente lo que genera la diferencia de tensión y esta integración es la que moviliza la energía interna.

Mientras el hombre civilizado avanza en busca de eliminar aquello que le produce malestar, pierde la oportunidad de la integración de la materia prima que lo puede convertir en alguien que marque la historia, no que la divida.

División o integración, energía de fisión o energía de fusión. Parece sencillo pero si observo los analistas políticos y económicos no encuentro uno que lo considere realmente.

Preocupaciones económicas

Mientras esperaba la luz verde en el semáforo, en el caluroso atardecer santafesino, pude ver una escena instantánea de dos símbolos opuestos y, quizás, complementarios: los chicos que pedían en el semáforo y que contaban el dinero para comprar una cerveza, por otro lado, el “plumerero de Santa Fe” (*) que volvía caminando por la vereda.

¿A quién elijo?

Hice un cálculo rápido y tomé consciencia que seguramente estos jóvenes (cuyas edades rondan los 20 años) ganan más dinero diario que este hombre. Me pregunté:

¿El plumerero equivocó el trabajo?

Si yo tuviera que elegir uno de estos trabajos…

¿Cuál elegiría?

Parece un poco injusto, tanto esfuerzo y kilómetros diarios dejan como resultado una pezca muy pobre al avecinarse la tercera edad.

Dos espíritus en lucha

No es el Yin y el Yang, estos opuestos no son complementarios porque tienen un desequilibrio implícito entre ellos.

El plumerero no lo sabe, pero en ese mismo momento él estaba encarnando un arquetipo del Inconsciente Colectivo, y esto posee muchísima fuerza intrínseca.

El espíritu de este tiempo, la mentalidad de nuestra época, puede hacernos creer que el esfuerzo acumulado de tantos años no vale nada.

Contra el pensamiento de la mayoría, existe otro espíritu, el espíritu de la profundidad, que responde a otros criterios, donde patrones ancestrales se vuelven a hacer presentes, vivos, en la experiencia de personas que “sintonizan” con ellos.

Hace dos mil años otro hombre volvía de una extensa y frustrada jornada de trabajo, sin nada que aprovechar, sólo vacío en sus manos. Pero en ese momento, aquel hombre vivencia una presencia que lo cambia para siempre y que lo transporta directamente a otra realidad. Esa presencia es sólo una voz que llega a sus oídos desde lejos. Esa voz le dice:

Vuelve a buscar en las profundidades.

En aquel entonces fue una expresión literal, porque aquel hombre era pescador y al alba la voz le dijo que vuelva al mar a pescar pero a mayor profundidad. Pero esas palabras y esa voz no fueron sólo literales sino que quedaron ancladas en el Inconsciente Colectivo y llegan hasta el plumerero de la ciudad.

Me pregunto qué podrían significar éstas palabras para él.

El espíritu de la profundidad (Carl G. Jung) es atacado por aquellos jóvenes seducidos por placeres inmediatos, sin consciencia de que ellos mismos hace 500 son poseídos por un arquetipo de destrucción cuyo lema dice:

Espejitos de colores por oro.

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(*) Un hombre de aproximadamente 60 años que hace muchísimos años vende plumeros “casa por casa”.