La grieta y la integración

En el instante de la historia en el que vivo, la mentalidad de la época me arroja una concepto a la consciencia, como si fuese el oleaje del mar que arroja sobre la costa un objeto que llama la atención de un caminante ocasional. Este término es: “la grieta”.

Un concepto Junguiano

Carl Jung planteó que los símbolos de una sociedad -sus ideas, mitos, significados centrales- poseen dos aspectos: uno positivo (llamado numinoso), y uno negativo (la sombra). Ambos realizan un juego de complementos en el que la sombra permite ver un aspecto rechazado por la parte opuesta, que por lo general se asocia al ideal del Yo de un individuo. El trabajo del Yo es lograr integrar en su existencia esa dimensión que es expulsada porque causa su desagrado. Si, por ejemplo, tenemos dos partidos políticos contrapuestos, cada uno crecerá y se alimentará de lo que el otro deja como resto de debilidad, intentando hacerse fuerte en contraposición. Esto sucede a diario en todos los planos de nuestras vidas, sin embargo, no es la integración de la Psicología Junguiana.

¡Por favor, matrimonio no!

Veo con asombro como las nuevas generaciones rehúsan la idea de “casarse para toda la vida”. Digo “con asombro”, no “con rechazo”, porque entiendo que nuestro tiempo necesita elaborar muchas cosas antes de poder volver a configurar la trama de un matrimonio, y ello en gran medida debido a la violencia que los hombres han generado sobre las mujeres.

El ideal (aspecto positivo) recibe en nuestra época el retorno de la sombra (aspecto contraparte) que lo rechaza. Si me interrogo aún más acerca de este tema, comprendo que el conflicto no se produce desde quiénes rechazan esta institución social, sino que el elemento tóxico se produce en una educación idealizada del vínculo conyugal que no prepara a los jóvenes adecuadamente para afrontar las problemáticas de un matrimonio.

Suelo preguntar a los consultantes:

¿Sabés por qué llevás la alianza en la mano izquierda?

Aprovecho para formularte también a vos la pregunta. ¿Lo sabés?

En el ritual católico del matrimonio, llega el momento en que los esposos se toman la mano derecha uno al otro y, luego, el hombre coloca el anillo en el dedo anular de la mano izquierda y la mujer realiza lo mismo con el hombre. Parece que este ritual proviene de una tradición gnóstica de la Edad Media, su simbolismo es muy fuerte porque estos actos quieren decir que el hombre y la mujer se unen por su voluntad y su esfuerzo (mano diestra), pero la alianza significa que uno respecto del otro encierra -cuida- la parte siniestra de su cónyuge (antiguamente, la mano izquierda se denominaba “siniestra”). Esto muestra un proceso que atañe al fundamento del matrimonio y que implica, necesariamente, tanto una dificultad como una oportunidad.

Existen aspectos más complejos involucrados en este tipo de unión entre un hombre y una mujer, por ejemplo en lo relativo al interjuego mutuo de proyección luz-sombra que realizan mutuamente en espejo; sin embargo, sólo pretendo dar un pequeño ejemplo y no ahondar en la temática.

Limosnas sentimentales

La ilustración anterior me permite volver al tema de la integración, para poder mencionarte que existen vidas de muchas personas que ninguna religión quiere integrar, porque todas se fundamentan en el preconcepto hacia el otro.

A esta espiritualidad “emparchada”, a la que le es presupuesto el juicio de valor y le subyace el rencor, jamás podrá lograr la integración real del “corazón” del otro sino que, tarde o temprano, le pedirá su sumisión. De esta manera, el fundamentalismo se torna una premisa para odiar puesto que no comprende la integración.

Se trata de un tema difícil de aceptar. El encuentro de Jesús, hace 2000 años, con los judíos que quieren apedrear a una mujer adúltera saca a la luz el fallo de los moralistas para integrar, no porque sean asesinos -que lo eran-, sino porque Jesús hace emerger el pecado de ellos:

El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra.

Lo que en un espejo invertido de la realidad resulta inadmisible no es el adulterio de esta mujer, sino el propio resentimiento de los religiosos.

Una pieza esencial

El problema escala aún más en su complejidad. Creo que el día en que Jesucristo elige aparecer resucitado ante María Magdalena rompe todos los esquemas; justamente esta mujer que desborda de erotismo y sensualidad es la elegida por el mesías.

“¿Cómo haremos para convertirla en monja?”

Pero ella, con todo lo de rechazado que porta su estética, resulta una pieza clave en la difusión del cristianismo, su potencia espiritual no la asemeja a ninguna otra mujer.

Lo que pretendo decir es que aquel que es divergente, al ser integrado, resulta una pieza esencial en el plan de vida de la comunidad que lo integra, ya que trae una cualidad o talento único. Toda persona espiritual debería saber esto, sin embargo, abunda la “domesticación de las almas”.

Esta asignación de Sentido a la vida de ella… es lo que sana.

Gracia irremplazable

Una restauración difícil de aceptar por el religioso, porque le exige darle un lugar especial al otro, “al que no es como yo, teológico y moral”. Esta asignación de Sentido a la vida del otro -pensemos en una abortista para un cristiano- resulta insoportable. El religioso puede decir: “una vez que cambies y pienses como yo, vas a ser aceptada por Dios”, pero está muy lejos de poder reconocer que su vida, la de esa mujer, es una clave esencial para la divinidad. Ésta es la restauración de Jesucristo en el Evangelio, una valoración del otro, no una descarga de reglas puritanas.

Qué lejos estamos

Si miro atentamente las religiones (tal vez no todas), observo claramente una división entre “los salvos” y “los condenados”; tarde o temprano, por aquí o por allí, esta división aparece en base a una regla o concepto que diferencia una cosa de otra.

La Psicología Junguiana en el comienzo del siglo XXI me trae el concepto de Sombra y de integración que me permiten comprender un poquito más de aquel mensaje tan antiguo y aún tan lejano de nuestra comprensión contemporánea.

Una oportunidad para Argentina

No me gustan las acusaciones que desde la opinión internacional se dictan sobre Latinoamericana y, en particular sobre mi país. Argentina no es cambiante ni inestable, esta nación no es inmadura. Todavía no han hecho el esfuerzo suficiente por integrarnos. Argentina es Ánima, en su psiquis colectiva prevalencen las cualidades de la mujer.

No es tan terrible. ¿O sí?

La integración como acto de creatividad

El concepto psicológico de empatía permitió tocar el corazón del otro desde un punto de vista afectivo. Ahora, el concepto junnguiano de integración nos permite crear un sentido para el otro en mi propio plan: él o ella revela mi Sombra, sólo él/ella. Esto representa un punto de vista creativo.

¡Dios es creativo!

Por qué nos gustan las series

Es un fenómeno contemporáneo, las series televisivas atraen nuestra atención cotidiana día a día. Me pregunto si se trata solamente de ocio o si, tal vez, existe alguna función psicológica de mayor importancia que esto pone de manifiesto.

El ocio de los griegos

Las series tienen que ver con el ocio, con la recreación y el entrenamiento. Desde una mirada “productivista” de la vida, solemos pensar negativamente del ocio, sin embargo, éste fue muy valorado por los filósofos griegos de la antigüedad que desarrollaron su pensamiento más elevado en un contexto social que favorecía el tiempo libre de aquellos hombres. Prácticamente toda la ciencia occidental tuvo origen en el pensamiento de aquellas mentes, por lo tanto, el ocio permite la creatividad y la invención.

Qué hacemos cuando miramos series

La producción de estos contenidos televisivos se halla muy lejos de ser azarosa; se diseñan a través del trabajo investigativo de psicólogos y mitólogos que elaboran historias de la antigüedad que son reeditadas, actualizadas a través de nuevas representaciones que los guionistas narran pero respetando las estructuras originales de aquellos relatos que tienen el poder de cruzar las distintas épocas. El Espíritu de nuestro tiempo se entrelaza así con el Espíritu de la Profundidad, el que nos conecta con el Inconsciente Colectivo.

Para comprender cuál es la función que cumplen las series en nuestro tiempo y su relación con el ocio generativo, podemos ver un ejemplo.

La cura de sueño

Se trata de un tratamiento que se prescribe a pacientes psiquiátricos y que consiste en inducir el sueño de una persona (por lo general, un individuo que padece depresión profunda o algún tipo de esquizofrenia) por muchos días, a través de una medicación inductora del sueño.

El efecto que este tratamiento produce es muy notable, las mejorías de los pacientes son constatables pero… sólo se produjo el sueño. Podríamos decir: ¡no se hizo nada!

El dormir conecta al ser humano con el soñar, una actividad de la mente naturalmente reparadora de las funciones psíquicas y biológicas del organismo.

Series, mitos y sueños

Los sueños y los mitos están intrínsecamente relacionados, se parecen mucho en sus símbolos y en el hecho de expresar mensajes ocultos. Las series representan un modo más elaborado y agiornado a la época de expresar contenidos similares, pero han sufrido cierta deformación.

Podemos pensar que en ese ocio recreativo que nos sumergimos en los momentos de no-hacer, algo estamos buscando, tal vez una cura de nuestros sueños o, más allá, una posibilidad para que ellos surjan, puedan emerger en nuestras vidas.

Lo que la series carecen es de su “manual de uso”. Así como existe una metodología para analizar un sueño, que los psicólogos aprendemos en la facultad, o existe un análisis propio para los mitos, también necesitamos comprender la función que las series cumplen y qué es lo que nuestra psiquis está buscando cuando se siente atrapada por ellas.

Más allá de convertirnos en receptivos espectadores de estos contenidos ancestrales, se abre una ventana de oportunidad para nuestra creatividad, invención y expresión, que lo permite este espacio de ocio, de no acción. ¡Veremos qué podemos hacer con esto!

El alma de Argentina

En la Psicología Junguiana existen dos conceptos opuestos y complementarios que indican atributos culturales masculinos y femeninos, respectivamente son Ánimus y Ánima; ambos se refieren al “alma” humana pero, con la intención de diferenciar una cualidad y otra, Carl G. Jung los llamó de esta manera.

Observo en el discurso que transmiten los medios una visión de nuestra realidad argentina como “inestable emocionalmente”, “sin identidad”, sin “proyecto de país” claramente definido, inclusive pareciera que selección argentina de fútbol porta estas cualidades. Además, nos decimos a nosotros mismos que somos un país inmaduro, adolescente, que nos faltan “guerras”. Desde la mirada exterior, somos subdesarrollados o, en el mejor de los diagnósticos económicos: emergentes.

El Inconsciente Colectivo de Argentina

No me simpatizan los juicios de valor, sinceramente, creo que estas opiniones que los mismos argentinos ratificamos, están un tanto desajustadas. Al considerar los conceptos anteriores, se torna claro que Argentina es una sociedad (permítanme la generalización) donde se destacan las cualidades del Ánima femenina, aspecto puesto de manifiesto claramente en la actualidad con el debate sobre la ley del aborto, que se despliega casi exclusivamente en el escenario público de las mujeres. Estos elementos, desde la Psicología Profunda, resultan emergentes de una situación colectiva e inconsciente: Argentina es Ánima. Y los hombres, que oscilamos desde las violencias hacia la ausencia en la participación social constructiva y cooperativa, tenemos mucho que ver en esto.

Hace algunos años trabajé en un barrio periférico de la ciudad, allí pude constatar una realidad que se torna día a día extensiva en nuestro territorio: las personas que, de modo casi exclusivo, participan en la vida social, son las mujeres. Con esta afirmación quiero decir:

  • en la copa de leche con los niños;
  • atendiendo a los ancianos en los comedores públicos;
  • participando en Cáritas o en las iglesias;
  • en las escuelas;
  • en los hogares al frente de las familias.

Siempre son ellas, las mujeres. Si busco a los hombres, después de cierta edad, es difícil encontrarlos, porque están muertos o en la cárcel, excepto aquellos que tienen un trabajo y prácticamente se esconden del entorno. Un porcentaje destacado de varones están ligados al delito, pero son mayormente adolescentes y jóvenes.

Pero ésta, no es una realidad periférica, sólo la menciono a título de ejemplo; toda nuestra sociedad padece de una ausencia de hombres y de padres que tengamos claro el enfoque de nuestras vidas y de nuestros hogares. Por este motivo, considero que los juicios de valor patriarcales que se realizan sobre nuestro país no comprenden profundamente nuestra sociedad. Argentina es Ánima, por ello la Psicología (una disciplina fuertemente marcada por las cualidades femeninas -cabe destacar que Freud construye su Psicoanálisis escuchando a mujeres que sufrían en una sociedad en extremo machista) ha encontrado aquí su polo mundial.

¿Y esto cómo se explica?

Una vez más, al observar los símbolos sociales, modos en los que la afectividad colectiva subyacente de la nación se expresa… Argentina produce mucho talento, posee mucha creatividad y ha sido receptiva (otro rasgo Ánima) a muy diversas culturas que se han radicado aquí. Buenos Aires, como capital nacional, es claramente un crisol de razas y de pueblos. Tal vez el problema radica en los criterios con los que juzgamos; quizás sea más apropiado dejar de utilizar “diagnósticos políticos y económicos” y comenzar a comprender cómo es una sociedad, cómo se expresa, que muestra en sus diversas manifestaciones.

Tal vez somos un referente en Latinoamérica, quizás el mundo debate sobre esta parte del continente y su futuro…

Sobre la ley del aborto

La reciente votación favorable a la ley del aborto en Argentina ha generado un amplio debate y un nuevo ensanchamiento de la brecha que divide a la sociedad.

Lejos de lamentar la situación, los cristianos podemos mirar la crucifixión de estos niños con la certeza de que han de resucitar, no en “el otro mundo”, sino aquí mismo. ¿Cómo es esto? Los cristianos no podemos hacer ningún juicio de valor sobre aquellas mujeres que habrán de abortar; las enseñanzas de Jesucristo nos corresponden a nosotros solamente, a los que creemos en él.

Una vez declarado el infanticidio, el territorio pasa a ser necesariamente espiritual (estarán muertos, ya por fuera del plano material), y aquí nadie puede impedir la potencia de la Resurrección.

En este sentido, es importante para mí enumerar quiénes considero son los principales beneficiarios de esta nueva ley.

Los violadores festejan

Sucede que acabamos de borrar las pruebas que los incriminaban. Los embarazos de un sin número de niñas y adolescentes, productos de violaciones, significaban un espejo que le devolvía a la sociedad general el maltrato de estas jóvenes mujeres de parte de hombres abusadores que ya no tendrán esta señal social que los delate. Detrás de cada aborto podrá ocultarse sagazmente un violador que tendrá mayor margen de acción para seguir abusando ya que dispone de un mecanismo legal para extinguir el síntoma del problema.

Los padres ausentes respiran aliviados

Ya no habrá hijos que los miren a los ojos con el dolor de su ausencia. No deberán rendir cuentas a su propia consciencia de aquellos hombres y mujeres que vagan sin reconocimiento por el mundo, en búsqueda de una identidad negada que una generación progenitora no se atreve a dar.

Pero sobre todo…

El capitalismo más salvaje celebra la materia prima que lo alimenta. Éste es el punto más crítico. Se trata de una simple cuestión de negocios, las corporaciones le ganan territorio a la Iglesia Católica sobre Latinoamérica.

¿Cómo es esto?

En los tiempos de Moisés (aproximadamente año 1800 aC. -al menos eso me dijeron, no estuve allí), el imperialismo de la época (el reinado del Faraón egipcio) necesitó para crecer económicamente de un grupo creciente de israelitas porque ellos eran sus esclavos, ellos representaban su principal fuerza de producción. Cuando los esclavos crecieron en número, resultaron una amenaza de liberación y el rey decretó la muerte de los niños menores de dos años. Algo similar sucede en torno al nacimiento de Jesucristo; el imperio romano tiene sometidos a los judíos pero se nutre de su fuerza de trabajo y de su enorme capacidad espiritual, pero en ese momento, el rey Herodes toma consciencia de la amenaza que representa una creencia judía -un mesías libertador- y decide matar a los niños pequeños (nuevamente, el mismo patrón).

Hoy ya sabemos quién es el imperio, sabemos que Latinoamérica abunda en recursos naturales (aunque admiremos los “celulares de colores”, aún no se pueden comer ni aportan H2O a nuestro organismo) absolutamente necesarios para la vida. ¡Pero cuidado! Los latinos “subdesarrollados” podríamos llegar a tomar nota de esto y, si solo si, somos un número de población suficientemente grande, podríamos producir una liberación social y económica (véase un país que se llama China compuesto por muchos chinos) amplificada con la gran creatividad que muestra esta parte del continente, en particular Argentina. Por ello, es una gran medida de control político esta ley. Una y otra vez, el mismo patrón se repite.

Conclusiones

Ninguna mujer aborta y por ello no debe ser juzgada ni condenada. Quién devora a los niños por nacer es el dragón (un símbolo del imperio escrito en el Apocalipsis). Y los hombres machistas y sometedores de las mujeres somos sus principales aliados.

El feminismo cae en la trampa del patriarcado, el fallo del hombre queda totalmente silenciado y los ejecutores de los abortos son los hombres autoritarios y déspotas, no las mujeres a quiénes las condiciones opresoras de existencia las fuerzan, en gran medida, a realizar estos actos.

La historia se repite.

Mientras los jóvenes argentinos morían en Malvinas, el resto de la sociedad miraba el mundial del ’82.

Mientras se decide el infanticidio más grande de la historia Argentina, ¡nosotros vamos a alentar a la selección de fútbol!

Pero ya sabemos lo que va a suceder; el arquetipo del Sacrificio de los niños se repite y lo que sucede a posteriori es la destrucción masiva. A 1982 le siguió 1989, culmen de la crisis depresiva hiperinflacionaria. ¿Qué le sigue a 2018? Ningún poder político, económico, ni ideológico puede detener la potencia de la profecía de Jeremías.

Macri y la memoria de un líder.

La profecía de Jeremías alude a un rey de Israel (Manasés) que quemó a su propio hijo en busca de prosperidad personal. Jeremías anticipó la destrucción de Jerusalén por este hecho y el linaje de aquel rey desapareció de la historia, sus descendientes -incluso niños- fueron ejecutados por Nabucodonosor.

El presidente Macri acaba de pasar a la historia como el líder argentino que instituyó el infanticidio; si la profecía de Jeremías es real… no sé si me animo a decir esto… acaba de poner en riesgo a sus propios hijos.

De la misma manera que Jeremías le dijo al último rey de Israel (¡nunca más hubo rey en Israel! -año 587 aC.), todavía tiene una última oportunidad para arrepentirse.

Leer el espíritu de todos los tiempos

Descubren en Perú el que sería el mayor sacrificio de niños en la historia

Un reporte exclusivo de National Geographic, publicado recientemente (2018), informa que los restos de esqueletos de más de 140 niños fueron encontrados en la costa norte de Perú. Esto podría ser evidencia del mayor sacrificio infantil en la historia documentada.

Se cree que los sacrificios tuvieron lugar hace 550 años durante el Imperio Chumú en la era precolombina, en un sitio ceremonial antes conocido como Huanchaquito.

El dueño de los acontecimientos

Este tema lo he tratado extensamente en otros posts y en un libro. En aquellos análisis me referí a este tópico en el contexto de la historia judeo-cristiana; mostré como la destrucción de Jerusalén en el año 587 a.C. estuvo directamente relacionada al mismo, señalado por el profeta Jeremías.

En otros comentarios, mencioné cómo es lógico comprender que una sociedad que ataca a sus propios retoños inicia un proceso de autodestrucción, puesto que niega su continuidad. Ante estos sucesos, emerge un impulso violento desde el Inconsciente Colectivo que arrasa con dicha civilización, como si se tratase de una mente independiente que reacciona ante una violencia que no puede soportar.

Una hipótesis psico-social

El sacrificio de niños en Perú es interesante al análisis porque no es parte de la tradición occidental griega-cristiana; al tratarse de un hecho anterior a la conquista española, los parámetros mentales-culturales de referencia europeos y aborígenes todavía no habían entrado en contacto. Este infanticidio descomunal sucede muy pocos años antes de la llegada de los colonizadores a América.

La hipótesis es que el hecho se inserta en el mismo proceso de la psiquis colectiva, en la que una sociedad, tras llegar a un punto de saturación, inicia el sacrificio de niños con el que decreta su fin (un análisis absolutamente lógico desde la perspectiva biológica); lo sorprendente es que los procesos inconscientes colectivos parecen tomar nota de esto y decretan el fin de esta civilización con la llegada de la colonización, de modo similar a como el profeta Jeremías anunció que el rey de Babilonia -Nabucodonosor- era un “enviado de Dios” para destruir a Israel.

Soy consciente de las numerosas objeciones que habrá de tener este planteo para el análisis social. Sin embargo, tiene mucha lógica desde la perspectiva de la psicología Junguiana y su concepto de arquetipo. Precisamente, la hipótesis consiste en que esto es un arquetipo que se repite y con el que podemos “leer”, interpretar los tiempos, sus signos, no para juzgar algo o a alguien, sino para hacernos conscientes de en qué momento estamos y cómo somos parte de un momento histórico determinado.

Poder precisar un patrón repetitivo –arquetipo– referente a un fin de ciclo nos permite tener una “brújula psicoide” para saber dónde estamos, hacia dónde vamos y cómo nos observa el Señor de todos los tiempos.

La búsqueda del tesoro

Mientras veía una noticia que decía que una mujer joven había decidido tener su hijo en un país extranjero, me sorprendía de las posibilidades que tienen algunas personas, aún más allá de lo económico. Pero al mismo tiempo, me señalé a mi mismo acerca de los dueños de otro capital, ni económico, ni social. Permitime que te lo relate…

Hace unos 2 mil años -un poco menos en realidad- un hombre tuvo un sueño, de esos sueños “superespectaculares” con monstruos, dragones y héroes valientes luchando contra ellos; tanto se conmovió por este acontecimiento interior que decidió escribirlo y compartirlo con otras personas. Maravillado de los símbolos que podían interpretar sus amigos, este hombre no dudó en decir que sus imágenes eran un mensaje divino. Su sueño produjo un gran impacto en sus contemporáneos y quedó registrado en la historia de la humanidad. Pero esto no es lo más sorprendente.

Entiendo el fenómeno, me parece muy interesante la posibilidad de que un hombre acostumbrado al análisis de sus propios sueños pueda obtener un “mensaje” de ellos que lo conecte con otros y que, inclusive, le ayude a resolver problemas concretos -muchos científicos y artistas lograron grandes descubrimientos y composiciones a través de los sueños. Sin embargo, lo que no puedo dejar de preguntarme es “¿cómo fue que dejamos de soñar?”

Los poderosos se apropian del Reino de los Cielos

Así como los colonizadores se apropiaron por la fuerza de un continente que nos les pertenecía, también los “colonizadores del alma” se adjudicaron el derecho exclusivo a tener acceso al mundo de las riquezas interiores. Una desvalorización ideológicamente preparada nos ha llevado a estar convencidos de que no hay ninguna riqueza en nuestro interior que podamos buscar y de la cual extraer ideas creativas y resolutivas permanentemente. Hace mucho que nos convencieron de que no tenemos este potencial, aparentemente reservado de modo exclusivo a los “elegidos”. Un gran chantaje y una enorme mentira.

En la medida que nos acercamos a la certeza de que no existe nada de valor en nuestro interior, nada apasionante y nada que nos pueda llevar a vivir una verdadera aventura de la vida, sea cual sea nuestra edad y condición, luego de esta creencia falsa, sólo nos queda entregarnos al consumismo de objetos.

Una vez más menciono un libro cuyos recursos fueron puestos gratuitamente a disposición del público general -también apropiados y comercializados por los “dueños de Dios”- que se llama “El camino del artista”, de Julia Cameron. Este libro propone un sencillo ejercicio que consiste en escribir tres páginas matutinas en un cuaderno, en el que pueden incluirse nuestros sueños, provocando un efecto psicológico impresionante en quién tenga la determinación para poder realizarlo. Sencillo y sin costos, sólo requiere levantarse media hora más temprano.

El dragón espera con su gran boca abierta, preparado para devorar al bebé a punto de nacer.

Éste es un arquetipo, un patrón que soñó aquel hombre y que generación tras generación se repite; con las guerras, con los abortos, con los sacrificios de niños en el trabajo que los explota, entre muchos otros casos. Un esquema simbólico de análisis que nos permite comprender que el enemigo de cada nueva generación es como un enorme animal poderoso que quiere terminar con ella y… ¡qué éste es su alimento! Lo vemos en los abusadores, en todo fenómeno social en el que está involucrado el poder asimétrico, desnivelado, de un ser humano sobre otro.

¡Pero aquí están los sueños para advertirnos! Un profundo tesoro escondido al que podemos acceder cada noche en búsqueda de la brújula de nuestra alma. Ésto son los sueños: un GPS para nuestras vidas.

Eso que está fuera de control

Todos experimentamos de alguna manera que, en nuestras vidas, algo se huye de nuestros planes, otras cosas no suceden como esperamos y, en numerosas ocasiones es nuestra propia mente la que se comporta de modo irracional, al menos ésa es la impresión que obtenemos de nosotros mismos.

Loco re loco

En matemáticas, un número irracional es un número que no se puede escribir en fracción -el decimal sigue para siempre sin repetirse. Por ejemplo el número Pi, que aprendemos en séptimo grado, es un número irracional. El valor de Pi es 3.1415926535897932384626433832795 y continúa al infinito, sus decimales no siguen ningún patrón.

Hubo un matemático (Maximillian Cohen) que quiso encontrar la regularidad de estos números pero terminó en la esquizofrenia, argumento que rerpresenta el film “Pi. El orden del caos”.

El punto crítico de este razonamiento se refiere a que la denominada “irracionalidad” es parte necesaria de la matemática, de la vida misma y, lógicamente, de la psiquis humana. Juzgamos como irracional aquello que no podemos controlar por medio de patrones o criterios racionales, con lo cual es consecuente pensar que los procesos mentales inconscientes son de carácter irracional; por esta específica categoría es que permanecen fuera de la consciencia (racional).

Pero permíteme volver al número Pi, ese número con el que obteníamos la superficie del círculo en la escuela; que los matemáticos no puedan someterlo no significa que no sea útil, como acabo de mencionar.

Presta atención a esto:

F(Ego): (a + b + c) / I = z

Si considero que los atributos de una persona son una sumatoria de rasgos que definen su Ego (Freud definió al Yo como una sumatoria de identificaciones) y que los puedo representar por medio de letras, también puedo incluir en esta definición del Ego rasgos irracionales (I), como ser: sueños y síntomas psicológicos. El total de estos atributos conforman de modo singular al individuo (dan un determinado resultado = z), y esto constituirá la función Ego de un determinado individuo.

Una valoración que nos enferma

Tal vez nos molestan estos rasgos irracionales y, luego de no poder reemplazarlos los juzgamos negativamente, con lo que veremos totalmente afectada la función:

F(Ego): (a + b + c) / (-I) = -z

De esta manera es como nos enfermamos, realizando un juicio moral negativo sobre nuestras irracionalidades, de esta manera alteramos la fórmula natural.

Función terapéutica

Los psicólogos intentamos mostrar que estos elementos irracionales cumplen un rol de equilibrio muy importante en la psiquis humana, intentando restituir la función originaria del Yo, sin el juicio y la condena. De esta manera mostramos a nuestros consultantes que los sueños tienen un sentido que puede cumplir una importante función en la vida de una persona aunque no lleguemos a comprenderlos nunca en su totalidad, también los síntomas psicológicos como la ansiedad, una fobia, una tristeza extendida en el tiempo, cumplen funciones en nuestras vida que no podremos jamás comprender plenamente pero que es importante tener consciencia de cómo se relacionan con toda nuestra vida y pueden ayudarnos a construir el mayor recurso de nuestro yo: el propósito de vida.

Función (del Yo) : ( familia + trabajo + recreación ) / Sueños con dragones(*) = Propósito!

(*) El terapeuta le interpretó que los “dragones” son las dificultades de la vida que si logra vencer creando recursos psicológicos que sean como “espadas afiladas” le ayudarán a descubrir su vocación.

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Nota: pido disculpas a los matemáticos por este uso un poco libre de su ciencia, aunque si me permiten un mínimo de crédito podrán ver que no tanto.