2020: Función paterna

El hombre canoso de la derecha, de 56 años, es lo que ninguna red social jamás podrá hacer con alguien, lo que Netflix no puede emular ni la inteligencia artificial recrear: este hombre es una de las mentes más poderosas de la historia de la humanidad y dispone de una herramienta frente a sí para transmitir su poder a todo niño que se siente frente a él, tablero de por medio: ése hombre es la función paterna en acción.

El peor momento de la historia para hablar del padre

Ausentes, abandonando sus hogares, abusadores y violadores, “violentos por naturaleza”; traficantes, portadores de los más altos índices de delito, autoritarios y patriarcales… Y un sin número de palabras que nos llegan a los hombres como perdigones de grueso calibre.

Sin lugar a dudas, es éste el peor momento de la historia de la humanidad para hablar del padre; la mayoría de los psicólogos están hablando de políticas de género y las bondades del consumo de marihuana, ¿por qué mejor no llamarme a silencio?

Cada comienzo de año defino un eje temático a desarrollar: el año 2019 fue el concepto de no hacer proveniente del Taoísmo, en 2018 trabajé la melancolía en torno al libro “Alicia Sin Espejo”. Este año voy a centrarme en la función paterna; “función”, no “figura”.

Todos los adjetivos que el discurso aniñado de los ideólogos contemporáneos dirige sobre nosotros, los hombres, se plantea en un nivel implícito como la única definición del varón. De modo que, a partir de este momento, me voy a sentar en un sillón en la vereda de mi casa esperando ver la imagen de un niño que, anhelando a su padre, pudo encontrar el mismo reconocimiento desde su madre. Dije “reconocimiento”, ese que un niño varón espera de su padre y que en absoluto le importa que provenga de su tierna mamita.

¡Es cultural!, me grita una joven con un pañuelo verde en su puño izquierdo.

No hay cura sin función paterna

Para que no queden dudas acerca de la radicalidad de este planteo y de lo que significa la función paterna -extensamente trabajada por el psicoanalista francés Jaques Lacan- voy a demostrar como no existe cura a nivel psicológico y espiritual si no es a través de la incidencia en el ser humano de la función paterna.

¿Qué es la función paterna? Creo que lo he trabajado hasta el hartazgo en este website, no obstante, hoy agregaría una idea: la función paterna es el encuentro entre “el más grande del mundo” y un niño un niño que lo admira, tablero de por medio. Por supuesto que el más grande del mundo no es el campeón mundial de ajedrez, sino papá.

Función paterna (alguien que ocupe este lugar):

  • el hombre más poderoso;
  • una herramienta cultural que haga de intermediaria;
  • un niño que lo admira;

Resultado: reconocimiento (Zoja, L) e identificación al padre (Freud, S).

Los conceptos de reconocimiento e identificación los analizaré a continuación en los siguientes ensayos. Por el momento, valga esto de Presentación.

Nota a pie de página

Todavía hay algo más que quiero agregar; quizás alguno mantiene aún alguna duda acerca de la importancia trascendental que posee la paternidad en la psiquis humana.

En el siglo VIII aC Homero recita la Odisea, donde pone de manifiesto la importancia del padre para la organización social de la naciente civilización griega que dará a luz al conocimiento más vasto que conocemos en Occidente; por otra parte, hace 2000 años Jesucristo centra toda su predicación en “El Reino del Padre” y su vida parte literalmente la historia en dos mitades. Los pilares fundamentales de nuestra experiencia planetaria hallan cimiento en la función paterna. Aclarado este punto, cierro esta nota.

Energy!

Las dictaduras militares latinoamericanas produjeron como efecto generaciones de niños reprimidos, que no podían expresar lo que les sucedía frente a un modelo de padre tirano y déspota. A este modelo de padre le sucedió la ausencia casi absoluta de figuras paternas en Argentina, la carencia de hombres con sabiduría y fortaleza para orientar a los jóvenes. A este modelo de paternidad endeble y ausente le acompaña una extensión de niños y jóvenes necesitados de orientación y guía.

Las tribus urbanas no generan adhesión, las redes sociales pronto perderán su breve ímpetu de fuegos de artificio… un poco de adicciones para la noche, el sexo libre ya está plagado de patologías y disfunciones sexuales, un poco de cultura de cerveza artesanal… Y ya no queda nada. ¿Energía? No, no. Nada de eso.

Era del hielo para el carácter

Aunque haya hombres que se reproducen, en nuestra cultura los padres han sido exterminados, sólo quedan madres con niños. Si quiero hallar un referente para un jóven sin rumbo, ¿dónde puedo encontrarlo? Lo buscaré una y otra vez y no lo encontraré. Parece el triste final de una historia sin sentido. Esta situación es parte del exterminio sublime que padece Latinoamericana; no sólo los países de Oriente sufren el asedio de la guerra, también nosotros nos encontramos en medio de una guerra brutal de poderes invisibles que no queremos percibir ni reconocer.

Es momento de cerrar Instagram y Facebook

La energía de una persona jóven -sea hombre o mujer- surge de la tensión interna entre la necesidad de expresarse en la vida y la oposición que el entorno le ofrece, mientras esta tensión interna no se traslade a una forma externa, a alguna cosa concreta.

La energía se produce sola, nuestra naturaleza la provee para afrontar las tensiones de la vida del mismo modo que crecemos luchando contra la gravedad. Nuestra necesidad de lucha no halla satisfacción en horas frente a la pantallita del celular porque éste no representa ningún desafío. Aún cuando nuestros cuerpos crezcan, nuestra mente se está hundiendo como una canoa llena de agujeros en medio del río. No hay aventura, no hay desafío, no hay nada por conquistar. Nuestro deseo interno de vivir nuestra Odisea -para la que todos nacemos predispuestos- es reemplazado por la que consumimos en series televisivas. Desde hace 500 años seguimos entregando el oro de nuestras almas por los espejitos de colores del glamour del primer mundo.

Sólo tensión necesita un padre transmitir a sus hijos; lejos de los objetos de evasión. Sin forma, cerca de la naturaleza animal que realmente somos.

Un momento para reencontrar el “eje” -Parte III

En esta tercera parte del tema, quisiera mostrar el “último recinto” al que pudo llegar la Psicología Profunda hasta la fecha. Mencioné la importancia de generar un espacio de soledad y quietud para “encontrar el eje”; sin embargo, tengo una mala noticia en este momento.

El vacío estructural

De modo similar a la existencia de agujeros negros en el espacio que devoran las galaxias que son atraídas hacia ellos, la psiquis humana posee un fallo propio que cumple una función similar y que hace que nunca podamos tener la “vida ideal” que tanto anhelamos, una y otra vez algún suceso exterior o interior perturba el bienestar y aflora la negatividad. Y ello existe en la naturaleza de la psiquis humana por un motivo.

Viernes Santo

Escribo estas líneas un viernes de Pasión, porque dicho evento representa un agujero negro en la cultura; así como los agujeros negros del espacio capturan masas que son absorbidas plenamente por ellos, la muerte es también para el hombre un fenómeno similar que, como centro gravitatorio del futuro, atrae hacia sí todo el hacer del hombre y, tarde o temprano, termina por devorarlo sin que el más mínimo componente pueda sobrevivir a su atracción devastadora.

Es sorprendente observar cómo los fenómenos más complejos del universo parecen tener correlatos en el plano psíquico, como si se tratase de fenómenos sincronizados.


Primera imagen real en la historia de un agujero negro presentado el 10 de abril de 2019 por el consorcio internacional Telescopio del Horizonte de Sucesos.

La “antimateria psicológica”

Este principio paradojal de nuestra psiquis, como te decía, cumple una función, y esta función es una no-función. O sea:

+ No podemos hacer algo para hacer desaparecer esta falta de no sabemos qué;

+ Sólo podemos aceptarla, reconocer su existencia sin más.

En pocas palabras: hay un fallo irreparable en nuestra mente y lo mejor que podemos hacer es aceptarlo. Todo intento de negarlo será en nuestro perjuicio. Podés ver ahora como me acerco nuevamente al tema del no-hacer o no suceder psíquico (tema planteado por Carl G Jung).

Este principio paradójico hace que, sí logramos reconocerlo y soportarlo, comience a integrarse a nuestra vida, pasa a ser parte de nuestro ser.

Pero hay algo más…

Se supone en Física que si la materia y la antimateria se encuentran, se aniquilan mutuamente pero no se destruyen, sino que producen una liberación de una energía radioactiva. Podría decir entonces en este extraño razonamiento: si la vida y la muerte se encuentran -si acepto con mi Yo consciente la existencia de este vacío estructural inconsciente y relacionado a la muerte- no se eliminan mutuamente sino que producen una especie de liberación de energía o nuevo fenómeno.

Sé que lo que escribo parece un delirio total; pero lo voy a aclarar el domingo de Pascuas con un ejemplo concreto.

Qué tiene valor. Narciso y Eco

El trabajo de una persona en una organización puede ser considerado por el esfuerzo productivo de él/ella o, en contraposición, ser apreciado por el dinero que representa lo que hace. Un hombre que produce un objeto dentro de una organización puede ser valorado por ésta como un capital humano en sí mismo o, por el contrario, el valor económico que se obtiene de la venta de aquello que produce, cuánto dinero obtiene la institución por la comercialización de dichos productos. Parece un planteo sencillo, sin embargo, no lo es tanto.

Por lo general -no siempre- las empresas valoran a su empleado bajo la segunda modalidad que describí; por otra parte, podemos ver que en un club deportivo los deportistas serán necesariamente valorados por su destreza intrínseca y los resultados obtenidos -que no pueden ser anticipados- serán una consecuencia. Existe un tercer caso, en el que la persona que trabaja no es valorada ni por uno ni por otro medio, lo cuál resulta deshumanizante; por lo común sucede en las burocracias, dónde lo único que tiene valor es el protocolo.

Karl Marx dijo que el capitalista se apropia de un valor que el trabajador agrega al objeto que produce al que llamó plusvalía; sin embargo, su análisis era económico mayormente. Quisiera agregar un aspecto subjetivo a este tema que puedo plantear como hipótesis:

En las sociedades contemporáneas -de cualquier índole política- el individuo que posee poder de coacción se apropia del valor económico del producto del trabajo y deshecha el valor de la persona que trabaja.

En un esquema sencillo:

Persona –> trabajo ==> producto.

  • Valoración caso 1: “Lo que vale es el producto.”
  • Valoración caso 2: “Lo que vale es la persona, independientemente del resultado.”

¿Por qué hago este planteo?

Porque es una manera sencilla de comprender que el problema de la violencia social e inseguridad que padecemos en muchos países de América no tiene solución con este tipo de planteos. ¿Por qué? Porque la valoración de los productos siempre es inferior a la de las personas. Es como si un líder social tomara niños de seis años, en su primer grado de escuela, y dijese que sólo podrán seguir asistiendo al establecimiento aquellos que le reporten una ganancia clara al Estado en una proyección estimada de 15 años; sin dudas, muchos niños deberían ser descartados del sistema educativo porque “no van a servir” o “no producirán ganancias” al sector privado.

Nuestro sistema de organización social (tanto el de mercado como el socialista) coloca el valor de un ser humano en su resultado, es intrínsecamente esclavista y conlleva la acumulación del sector de poder sobre el sector de trabajo. Al primero le voy a llamar Líder Narcisista, al segundo, Paciente Espejista.

Narcisista y Espejista

Estos son conceptos centrales de las Psicoterapias Focalizadas Integradoras, están tomados del mito de Narciso y la ninfa Eco, que sólo puede repetir lo que el bello y egocéntrico Narciso dice.

Dado que el líder narcisista impone las reglas del juego, el pasivo espejista no podrá cambiarlas fácilmente. Sin embargo, si logra tomar consciencia del “engaño mental” y elaborar su propia valoración, podrá comenzar a quitarse las cadenas esclavistas.

Un pequeño cambio

Esta toma de consciencia permite algo más: la emergencia de un arquetipo del Inconsciente Colectivo, una especie de “gen dormido” que se activa con dicha toma de consciencia; un suave “olor a libertad” lo despierta. Este patrón innato de la mente adquiere la forma de un impulso creativo que le ofrece la motivación suficiente para comenzar a hacer algo productivo para las personas que realmente lo valoran, tal vez se trate de algo muy sencillo, tal vez siquiera sea crear barquitos de papel para unos niños que juegan en el agua que corre junto al cordón de la vereda; o salir al parque en bicicleta y tomarse la tarde para leer un libro junto al lago.

Es difícil de creer, pero un barquito de papel y un libro pueden demoler a la organización más poderosa del mundo.

Padres separados y abandono (parte 2)

Padres separados. El doble abandono – Parte 2

A partir del momento en que Abraham abandona a su hijo y su madre, el relato bíblico adquiere mucha crudeza en cuanto al destino de Agar e Ismael. Las provisiones del padre abandonador duran poco tiempo y no sirven para afrontar la adversidad del desierto. Rápidamente Agar toma consciencia de su impotencia, su frustración y su dolor; pierde toda fuerza y toda esperanza, hasta el punto de abandonar ella a su hijo para no verlo morir.

Puede comprenderse una reacción natural de la mujer que cría y es abandonada por el progenitor, cómo consecuentemente ella también actúa de modo similar, abandonado a su hijo. La mujer sola recibe una presión muy alta que la impulsa a adoptar comportamientos de abandono con su hijo si se siente amenazada por un contexto adverso. De este modo, el abandono del niño/a resulta doble y de gran impacto para su psiquis.

Sin embargo, allí sucede algo trascendental: en ese doble abandono interviene Dios para salvar al niño. Significa que allí, se hace muy presente el accionar de los mecanismos de defensa primitivos de la psiquis humana (el Self), proveyéndoles a la madre y al niño, POR LA PRESENCIA DEL NIÑO. Pareciera como si Dios y la naturaleza dispusieran de una enorme cantidad de energía para defender a los niños, tal vez aquí radica el origen del Self como sistema defensivo, tanto a nivel individual como colectivo.

Es tan trascendente esta soledad y abandono en el desierto para el hombre, que se repite como parte del proceso espiritual del varón en los denominados “ritos de iniciación”, y allí, otra vez, el mecanismo psíquico defensivo se hace presente. De modo que si el ser humano busca la presencia de Dios, debe ir al desierto. Justamente la dirección contraria a la del hombre contemporáneo, que busca el confort y la satisfacción de sus necesidades, no comprendiendo que allí no crece; puesto que otra cosa que destaca el texto bíblico es que Ismael creció en el desierto.

La mujer independiente

Mientras el hombre abandona, destruye y mata en pos de sus ideas, Dios le dice a Agar que tome de la mano al niño y lo conduzca en su vida, porque hará de él una gran nación. En los siguientes párrafos bíblicos se puede ver cómo esta mujer esclava lleva adelante las acciones propias de un padre con un hijo, y cómo Dios la asiste y bendice para ello. Supongo que en Agar pueden verse consoladas y fortalecidas muchas mujeres que han tenido que criar solas a sus hijos, allí pueden ver la certeza de la protección espiritual y cómo ellas deben actuar con sus hijos.

Algunos versículos más adelante en el libro también se verá que Dios hace de Ismael doce tribus, el mismo número que los hijos de Israel.