Bullying Santa Fe (caso Milena)

Milena. Un nuevo caso de bullying con final fatal en Santa Fe.

Un domingo por la tarde una joven de 17 años se quita la vida tras años de violencia y desprecio por parte de sus compañeras de colegio.

Un viaje solitario

Una y otra vez, desde hace años, muchos psicólogos llamamos a la atención pública a tomar consciencia de estos casos. Paulatinamente se tornan más visibles y en consideración, aunque siguen siendo ponderados como casos aislados en los que no está involucrada la sociedad general cuando, desde la perspectiva psicológica, ambas cosas son falsas.

Los seres humanos formamos parte de una especie gregaria, o sea: necesitamos vivir en comunidades. Esto es así desde hace 3.500.000 años, porque nuestra biología no tiene armas poderosas para defenderse -no corremos rápidamente ni volamos, no tenemos garras, uñas ni colmillos afilados, no tenemos fuerza en comparación con los primates. Ello implica que formar parte de grupos sea sentido como una necesidad de supervivencia en nuestras vidas. Fuera de esta situación, sentimos naturalmente una angustia de desprotección muy fuerte.

Una cruel manera de matar

Cuando un grupo de chicas dominante sobre otra solitaria decide hacer uso del poder y lo ejerce a través de la violencia física y de la segregación, apela a uno de los mecanismos de castigo más crueles que pueden existir entre nosotros como seres humanos: declararle al otro el no ser. Y todos sabemos el dolor que esto produce.

Arrojar a otro ser humano al vacío de la indiferencia es una modalidad del sadismo, porque consiste en el disfrute -perverso- de cómo otro ser humano sufre. No es un acto casual o accidental, existe la voluntad de hacer sufrir y esto es percibido por las victimarias como poder, esto es lo mismo que decir: hay un placer morboso escondido allí, en dicho comportamiento de decretarle a otra joven la desaparición.

Un dolor silencioso

Casualmente, el último post tiene relación con este tema. Pero lo he tratado en numerosas otras ocasiones, incluso en un libro completo sobre el tema, como intento desesperado de llamar la atención sobre el problema.

En un comienzo, al darme cuenta de esto, pretendí forzar la consciencia pública; luego me di cuenta que las tendencias no deben forzarse. Ahora me limito a contemplar la realidad que creamos.

Por lo general intento hacer un cierre y sacar una conclusión sobre el objeto de esta palabras escritas. Sin embargo, hoy prefiero remitirme a otros artículos previos.

Artículos anteriores sobre el tema

Leer el espíritu de todos los tiempos.

https://marianoellison.com/2018/06/01/leer-el-espiritu-de-todos-los-tiempos/

Un sueño despierta a un niño

https://marianoellison.com/2018/04/0/un-sueno-despierta-a-un-nino/

Aylan y el sacrificio de los niños

https://marianoellison.com/2015/09/04/aylan-y-el-sacrificio-de-los-ninos/

Vale todo con niños

https://marianoellison.com/2011/09/28/%C2%BFvale-todo-con-ninos/

Madres asesinas

https://marianoellison.com/2012/04/01/madres-asesinas/

Padres y abandono

https://marianoellison.com/2014/04/26/padres-separados-y-abandono/

Exigencias a los niños

https://marianoellison.com/2014/05/13/exigencias-a-los-ninos/

Qué es un papá

https://marianoellison.com/2014/08/10/que-es-un-papa/

La muerte de los niños

https://marianoellison.com/2014/11/23/la-muerte-de-los-ninos/

Abuso de niños

https://marianoellison.com/2014/11/24/abuso-de-ninos-permitanme-que-adivine-el-futuro/

El sacrificio de los niños

https://marianoellison.com/2015/06/14/el-sacrificio-de-los-ninos/

El sacrificio de los niños 2

https://marianoellisn.com/2015/06/19/el-sacrificio-de-los-ninos-2/

El sacrificio de los niños 3

https://marianoellison.com/2015/07/12/el-sacrificio-de-los-ninos-3/

Libros sobre la temática

El sacrificio de los niños.

Aquí hay papá!

Alicia sin espejo. Una era sin padre.

AREN. El padre de la máscara de hierro

Un impulso que no se puede cambiar, destructivo, dañino. Un aprendizaje difícil resulta dejar de luchar; todo su cuerpo y su espíritu está preparado para la acción, en su tradición sólo existe la posibilidad de “morir en el campo de batalla”, ¿cómo podría rendirse, atravesar esta experiencia de humillación? Aren no está preparado para esto. Él sabe, intuitivamente, que debe rendirse ante el enemigo que lo supera en armas y fuerzas. Acepta bajar los brazos con los puños crispados de tensión, los dientes moliendo el espacio vacío y la angustia en todo su cuerpo.

Los ojos de Aren estallan en sangre y agua, preferiría cortar sus manos antes que volver a tomar a sus niños por los cabellos hasta verlos gritar de dolor; pero Aren no puede dejar de hacerlo. Este enemigo es más poderoso que él y no posee armas para derrotarlo. Rendido ante la deidad de la violencia que lo supera, grita auxilio mirando hacia el cielo.

Relajado en la tarde, Aren observa como un pequeño animal, similar a una ardilla, lucha contra una poderosa serpiente. Su piel se eriza y un frío sudor recorre sus espaldas, él sabe que el pequeño mamífero derrotará al mortífero reptil. Comprende el mensaje del Espíritu de la Profundidad, que lo ha llevado hacia allí para mostrarle el desenlace de su lucha contra un impulso primitivo y básico. Sólo conoce dos animales que pueden derrotar esta serpiente: el águila y la pequeña ardilla. Una extraña sensación lo invade.

Ensayo 1: Ardilla versus serpiente

Ensayo 2: El padre de la máscara de hierro

Todo niño necesita tres papás: cuando es pequeñito, desde que nace hasta un tiempo anterior a los 2 años, el niño necesita desarrollar una relación mayormente afectuosa con su padre, donde el vínculo preponderante con él está dado por las expresiones de cariños y cuidado. Esto es lo que un niño necesita, más allá de que su padre se entere o no de la circunstancia.

Un tercer papá -ya sé que me falta uno- viene dado en torno al comienzo de la escolaridad primaria, dónde el niño aprende de éste cómo afrontar el mundo externo y como incorporar ciertos límites al control de su comportamiento y, para ello, el padre resulta un gran apuntalamiento.

Pero hay un segundo papá, entre el primero y el tercero, en el cual quedamos estancados colectivamente padres e hijos. Es el padre terrible, violento… ¡el Ogro! Lamentablemente, los adultos no hemos comprendido en absoluto esta condición psicológica necesaria y parte del desarrollo evolutivo normal de un niño.

Con el retorno de Star Wars al cine, la figura mítica de Darth Vader nos trae una oportunidad, desde el arte, de hacernos conscientes de lo que esta instancia de la función paterna significa. Intentemos introducirnos en la temática a través de la mirada de los chicos.

Un niño comienza su vida en la panza de su mamá, cuando nace toma la teta durante aproximadamente un año, y su vínculo con el mundo externo es mayormente con su madre. El padre es el primer punto de referencia exterior a lo materno, es el primero que marca una diferencia respecto de su mundo conocido y, con ello, es la primeta puerta de salida de lo materno hacia el mundo social. Cuando el niño progresa en su desarrollo psicológico, digamos entre los 2-5 años aproximadamente (aunque esta etapa parece extenderse actualmente en las sociedades urbanas), acrecienta la consciencia de su autonomía y de sus impulsos, es más dueño de sí mismo y el padre ingresa en su psiquis ahora como alguien que lo limita: lo aparta de su madre, no es contenedor como ella, lo condiciona en su comportamiento y ostenta una fuerza increíble con la que puede someterlo. Muchos cuentos de hadas tienen la finalidad de educar a los niños en esto; no obstante, el mayor inconveniente es que los adultos no entendemos la realidad psíquica -y muchos psicólogos y pedagogos tampoco. 

El padre violento, tirano, es una etapa del desarrollo absolutamente necesaria y es en la que quedamos estancados la mayoría de los papás, tanto a nivel individual como colectivo, es uno de los yerros más graves de Latinoamérica a nivel de sus representaciones mentales. A ello obedece la presencia de líderes violentos que los americanos del centro y sur del continente permanentemente generamos, ya sean líderes desde el delito o gobiernos de facto, con muchos otros perfiles entre uno y otro extremo. De modo similar a cómo repito un alimento que no puedo digerir, la sociedad repite este estadío mal comprendido del desarrollo social contemporáneo.

Muy diferente ha sido la elaboración social de esta problemática en los países del norte de América, allí el niño-joven debe afrontar a su padre violento -Darth Vader-, pero evadirse de él no es una opción, intentar superarlo tampoco, sólo debe afrontarlo y hacerse cargo de la situación.

Consideremos, ahora, esta situación desde la perspectiva de los padres

La violencia de los padres

El padre contemporáneo parece dirigirse desde un padre proveedor y protector, a uno violento y castigador. No es poner límites, es no querer dar afecto. El afecto, amor, sana todo; pero no el de los enamorados codependientes, sino el de la conexión emocional.

No son exigencias, es querer someterlos y quebrarles el carácter. El problema siempre han sido los niños varones, hasta Herodes se dedicó a matarlos.

No es educación, no es pobreza o falta de educación; es querer maltratarlos y violentarlos. Es no querer darles afecto, no querer jugar con ellos.

No es la “rudeza de la vida” para la que hay que prepararlos, es nuestro ego que necesita mucha adulación y dedicación, los niños son obstáculos.

Rendido

Para superar esta etapa como padre y favorecer el pasaje de los niños a la siguiente, tenemos que aprender a reconocer lo que somos y vamos a poder percibir una puerta de salida: la rendición ante nuestra propia violencia, a la cual hemos sido muy educados a través de las jerarquías competitivas que a los hombres tanto nos excitan.

El Arquetipo más peligroso de Latinoamérica

Durante mucho tiempo pensé que el arquetipo más peligroso de Latinoamérica, el que inducía al sometimiento de esta parte del continente americano, estaba relacionado a la virgen de Guadalupe, puesto que este patrón hace del varón prácticamente un niño en busca de su auxilio; sin embargo, es posible que el peligro provenga de otra fuente.
Mujeres sin hombre

Si en la vida de una mujer la figura paterna falla, habrá un problema necesariamente. Es difícil comprender este punto, porque pareciera que pocas veces se puede explicar claramente qué es la “función paterna”.
La función paterna es el enfoque de la energía en una sóla dirección, sólo eso. Por ello, la innovación hebrea fue el monoteísmo en un contexto politeísta (cabe recordar que ninguna religión politeísta en la que surge la creencia en Yavé ha sobrevivido):

“Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.” (Deuteronomio, 6, 5).

No obstante, un padre puede estar ausente por muchas razones o puede no cumplir su función aún siendo presente. Pero si una mujer no se hace consciente de este hecho, su psiquis se verá notablemente afectada.

Violencia

En este breve ensayo quiero hacer un comentario sobre un tipo particular de ausencia paterna, y es la que se produce por la violencia que el varón ejerce sobre la mujer en muchos casos; ello produce, lógicamente, el rechazo del hombre y de la función paterna en ella puesto que él, al violentarla, la ha rechazado previamente, sea quién sea este hombre.
Pero, el hombre cae en una trampa mortal al violentar a la mujer, sea de modo directo con la agresión, o de modo indirecto con alguna versión del machismo autoritario que la somete…

Deja como resto la sensualidad sin afecto

La violencia del hombre, esa que coacciona y oprime a la mujer, rompe el vínculo afectivo hombre-mujer; éste hombre puede obtener sexo y placer en su cuerpo, pero ya no puede “conectarse afectivamente” con ella, lo que genera un estrés permanente; también ella es arrojada a una sexualidad muy erótica, que extrema la sensualidad, pero donde ya no habrá enamoramiento sino solo una actuación del mismo; ella también podrá encontrar placer en su cuerpo con el hombre, pero no va a calmar su ansiedad y tensión que permanentemente la acompañan. Y él, el hombre violento, no podrá resistirse a ello. ¿Por qué? Porque ante la atracción sensual de la mujer el hombre​ no puede hacer nada con su fuerza, sólo si ha desarrollado una fortaleza afectiva-espiritual podrá resistir este estado, por lo tanto, sólo le resta el poder y seguir sometiendo a la mujer, pero ya no podrá enamorarse, un precio muy alto que ningún poder compensa ni puede hacer sentir.

Trae por resultado el rechazo del padre (que estaba en el comienzo)

Latinoamérica padece este síndrome bipolar que oscila entre el patriarcado que evoluciona hacia el autoritarismo y que, tras estallar allí, se dirige hacia el polo opuesto de la liberación sexual y social sin criterio, dejando sólo en evidencia que el común denominador es que nuestras sociedades fallan una y otra vez en lograr una misión en la que concentrar todas las energías, fallo de la función paterna.

Continuará…

El sacrificio de los niños – Ensayo sobre inseguridad y violencia

Libro
Libro

Reseña de la obra:

Este libro constituye una hipótesis de trabajo acerca del sacrificio de los niños como fenómeno cíclico y repetitivo de las sociedades humanas que, de modo individual y colectivo, correlaciona con momentos históricos de saturación percibida, en los cuales, los lazos afectivos se debilitan y fracturan, siendo los niños el eslabón más débil de la estructura de relaciones fraternas.

Dicha hipótesis se desarrolla a través de la modalidad del ensayo, dónde el lector es invitado a involucrarse, a través de la toma de consciencia, en los comportamientos que conducen a la agresión hacia los niños, desde las ansias de productividad hasta el sacrificio del “niño interior”, en el contexto de una “sociedad de consumo de seres humanos”.

La problemática es abordada por medio del estudio de arquetipos que conforman nuestra psiquis colectiva y que, como macro marco de referencia, modelan desde nuestros saberes inconscientes nuestros actos cotidianos, más allá de lo que podemos comprender. En la confrontación entre la racionalidad griega y la mitología judeo-cristiana, se traza esta línea de trabajo.

Se recopilan en este texto los principales artículos relacionados a la niños publicados desde el inicio de esta web.

Web del libro: https://elsacrificioweb.com/

 

 

¿Qué es un papá?

A menudo escucho una queja recurrente por parte de los consultantes, particularmente los varones, que expresan que el padre ha sido agresivo, otras veces poco afectuoso o aún directamente ausente durante sus infancias. En virtud de estas situaciones, habrían crecido “sin figura paterna”, o incluso a veces escucho “fue mi abuelo materno el que cumplió esa función”.

Me pareció oportuno tratar aquí el tema puesto que es bastante general la preocupación, y aun cultural. Existe un primer gran error al considerar que la función paterna debería ser igual que la materna, esto es: estar presente, dar afecto directo, compartir momentos de juego y acompañamiento durante la infancia, etc.; si bien todo esto es muy bueno, no hace a la función paterna, y por lo tanto su ausencia no la menoscaba.

Existe un problema que se oculta tras las quejas a los padres: la dificultad de salir fuera de la contención materna y todas las comodidades que ello implica, se trata de una dificultad de afrontamiento del mundo paterno puesto que nuestra sociedad maternal (no matriarcal) no nos prepara realmente para ello y nos lo vuelve traumático. Sin embargo, como intentaré argumentarlo aquí, permanecer en el mundo materno es trágico.

La hipótesis de trabajo que presento puede escribirse como una fórmula matemática:

F(P) = marca

Con estas letras sencillas de recordar quiero decir que la función paterna consiste en realizar una marca sobre el hijo, en particular el hijo varón. Dicha marca implica una memoria del padre.

Es posible pensar que los tatuajes responden a esta necesidad de marcar, de modo indeleble sobre el cuerpo, en búsqueda de que tras esta marca temporal algo trascendente suceda.

Me pregunto qué habrán dicho las madres de aquellos que fueron jóvenes en la década del ’70 a sus hijos, en el contexto de un patriarcado injusto y violento, asociado a las dictaduras militares. Me pregunto si los habrán incentivado a rebelarse, a luchar por la “libertad”… de ellas. ¿Existirá algo más fuerte que el deseo de liberar a mamá? Algo de ello se expresa en el excelente drama psicológico que presenta Star Wars en los Episodios I a III (no es un film del género de la fantasía, sino un drama político anclado en la psiquis de un individuo y con una estética de ficción para adolescentes -muy recomendable para quién esté interesado en comprender la psiquis del varón), donde el personaje principal parte de la esclavitud de su infancia vivida junto a su madre y la falta de padre. Tal vez sea hora de que las mamás se hagan cargo de su parte…

El patriarcado no se puede evitar, y los padres deben enseñarles a sus hijos un modo de afrontarlo, por ello necesitan ser “traumáticos”, porque a imagen de “la marca de Caín”, ésta señal ha dañado al joven pero al mismo tiempo lo protege, una paradoja de la psiquis masculina. El joven varón no podrá librarse del trauma paterno y deberá metabolizarlo como pueda, sin recibir la ayuda adecuada de adultos sabios se perderá en el mar de la angustia, pero si es advertido de este proceso encontrará una vía de salida al patriarcado violento.

Actualmente en Argentina sucede un ataque violento hacia nuestros jóvenes desde diferentes lugares, que los lleva muchas veces a encontrarse con la muerte. Pero sucede que los padres no sabemos qué hacer, no sabemos cómo prepararlos para afrontar este mundo destructivo. A diferencia de plantear una búsqueda de libertad para nuestro Ego y sus placeres, su “estilo de vida”, creo que los hombres debemos enseñar a nuestros hijos todo lo contrario, enseñarles a dejar el Ego. ¿Cómo puede existir un joven que muere por defender su bicicleta? ¿Tanta importancia tenía para su Ego?

Lo único que veo tras las revoluciones armadas, de la época que sea (como la actual en Oriente), es una “pila de muertos”. ¿Nadie puede hacer otra cosa? ¿A nadie le sucedió tener que “trabajar” durante muchos años en el “mundo interno” para luego liberarse en el externo?

Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, no le niegues tampoco la túnica. A todo el que te pida, dale, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames. [Lucas 6, 29-30]

Santa Fe, Argentina.

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