Psicología de la paternidad

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Si algo caracteriza a la consciencia colectiva de nuestra sociedad es, precisamente, que los hombres y padres no tenemos la menor idea de qué posición ocupamos en el “partido de la vida” juntos a nuestros hijos.

Paternidad y liderazgo

Asociamos la paternidad con la autoridad y la verticalidad en la toma de decisiones, por ello es frecuente pensar que el liderazgo es un patrón de comportamiento muy ligado a la figura de un padre. Sin embargo, esto no está del todo claro ya que existen muy diferentes modos de ejercicio del liderazgo.

Desde mi punto de vista, existen tres perfiles de paternidad claramente diferenciados -desde el modo en que un hombre ejerce la función paterna- que modelan tres tipos de percepción o interpretación del rol paterno en los hijos e hijas. Puedo verlos en el vínculo que naturalmente se desarrolla en los primeros 5 o 6 años de vida de un niño o una niña.

Cuando un niño es bebé, digamos, durante el primer año de vida, los cuidados que él o ella necesitan están mayormente ligados al rol materno en tanto es amamantado y no se desplaza por sus propios medios; su consciencia de yo es limitada y casi totalmente dependiente de su madre. Muchos investigadores han notado la importancia de la figura paterna en esta etapa, favoreciendo el desarrollo psíquico y general de un niño, pero esta presencia está dada por la proximidad afectiva del padre, su presencia y contacto directo y el placer de jugar juntos. Esto genera un tipo de paternidad que podría llamar padre empático o padre ideal. Tanto el padre como el hijo o la hija necesitan de esta empatía para poder generar un vínculo temprano y fuerte entre ambos que perdure en el tiempo.

Entre los 2 y los 4 años, los niños ya se deplazan por sus propios medios, adquieren un importante grado de consciencia de su yo y aprenden la palabra “No”. “No quiero esto, no quiero aquello”, con lo que muchas veces se tornan desafiantes a los mismos papás. Aquí el padre comienza a tener que desarrollar un postura de “poner límites” con lo cual es percibido por los pequeños como un padre que impide su libertad. A este tipo de paternidad le vamos a llamar padre terrible -en alusión a Sigmund Freud que fue quién lo definió de este modo. Como mencioné en los párrafos anteriores, el rol paterno también da lugar a una manera particular en la que los niños y niñas lo perciben.

A partir de los 5 años, los niños deben escolarizarse y han logrado un importante desarrollo del lenguaje y una gran autonomía en muchos sentidos. Se enfrentan al mundo exterior -en la escuela, el club, los amigos del barrio, etc.-, por lo que aquí entra en juego un aspecto muy importante del padre que debe comenzar a prepararlos para este outdoors, esta vida fuera de la protección maternal y ello lo realiza transmitiéndoles su propio modo de afrontar la vida. A este rol lo voy a denominar padre simbólico o padre donante -en referencia a Jaques Lacan y Carl Jung, quienes perfilaron en mí este descubrimiento. “Simbólico” quiere decir que no puede estar presente de modo permanente para cuidar a su hijo o hija cuando éstos están fuera de su presencia, una diferencia muy clara con el padre anterior que, si bien coactivo, es un padre omnipresente sobre un niño todavía indefenso. En este caso, papá debe enseñarles pequeños modos de enfrentar este mundo fuera de casa y de mamá, y la psiquis del niño se predispone naturalmente a ello. Se trata de un proceso que se produce de modo inconsciente, involuntario, pero para que ello suceda es necesario que las etapas anteriores también se hallan desarrollado sanamente.

Un poco más sobre el papá que le transmite símbolos a sus hijitos…

Un hijo o una hija ingresa a su escuela y debe saber quién es su papá, por qué él es poderoso, qué cosas le ha enseñado. Recuerdo una discusión de mi hijo mayor con su maestra de primer grado cuando ésta lo retó por no prestar atención:

– ¡Jugar es más importante que la escuela!

Sin dudas, una expresión que tomó de mí, de mis propias valoraciones. Él se defendió de una reprimenda apelando a una imagen mental, un símbolo compuesto por los recuerdos de jugar con su papá y éste fue su modo de afrontar el desafío externo. A esto me refiero con el padre simbólico, es algo sencillo que no requiere grandes acciones, pero sí presencia de la figura paterna.

Señalaremos en esta pestaña algunos posts relacionados a la paternidad.

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