Psicología del hombre: angustia

Desde esta web he tomado tópicos de referencia que trato en pequeños ensayos sobre diversas temáticas; así trabajé sobre los “arquetipos”, sobre “el sacrificio de los niños”, recientemente sobre el “arquetipo del amante” entre otros.

En los siguientes ensayos me centraré en la psicología del hombre, del varón quiero decir. El problema ha sido tratado, desde Freud, por muchos teóricos de la psicología profunda, sin embargo, un error persiste en el análisis puesto que los psicólogos no hemos podido responder de un modo operativo aún al por qué de la violencia, de su malestar insaciable que lo mantiene permanentemente alerta como a una fiera intranquila en el encierro de una oscura jaula.

Ha quedado sepultado en el tiempo aquel macho primate pacífico que se desplazaba libremente a través de las ramas de grandes árboles en la selva… ahora sabremos por qué.

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Imagen. Hombre confundido.

Misión

Lo que define a la psiquis de un hombre adulto integrado es que sabe a dónde va y a dónde lleva a las personas que se hallan junto a él, esto se llama misión o sentido (logos en griego, tao en chino) y es el primer factor de estabilidad del pensamiento y emoción masculinos; la confusión y el desánimo en el hombre siempre ponen en evidencia que éste ha perdido su centro o… que nunca lo tuvo, situación ésta cada vez más frecuente en nuestra sociedad. En pocas palabras: esto de que los hombres expresemos lo que sentimos y nos dejemos ser… no sirve para la psiquis de un hombre, sólo conduce a la angustia inútil.

Interpretación

Continuemos. La visión permite que ante los hechos vividos el ser humano (hombre y mujer) pueda formular interpretaciones; de dichas interpretaciones depende el curso de los pensamientos, emociones y comportamientos posteriores; aparentemente todos sabemos esto, no obstante, no todos sabemos que la primera interpretación que se realiza sobre un hecho tensionante para la psiquis de un hombre se denomina determinante 1 y es la que comanda (como un tren que guía a sus vagones) toda la serie posterior. En la psiquis del hombre todo depende de un solo factor; por este motivo los hebreos dijeron: “Yhvh es Uno”.

Ejemplo:

Hecho vivenciado: una pérdida;

  • interpretación a: “¡mi vida ya no tiene sentido! Se murió mi perro…”
  • interpretación b: “esta pérdida me permite un aprendizaje al que le puedo dedicar tiempo y obtener una experiencia positiva.” ←determinante 1.

Todo lo demás es consecuencia de esto. ¿Es difícil hacerlo? Hacelo por escrito.

Focalización

El enfoque de la atención consciente en los elementos de la vida que conducen a la realización de la visión son los que expulsan al hombre del sentimiento angustioso, puesto que la realización de una “misión” es el factor de mayo estabilidad de la psiquis masculina. No requiere mayor explicación; es así.

Acción

Pero para que todos estos pensamientos no sean sólo un sentimiento, es necesario al hombre llegar al plano del comportamiento operativo, hacer algo concreto que coloque a su cuerpo en la misma dirección que señalan los puntos anteriores. La palabra clave es… ¡cuerpo! A esto me refiero con acción, no se trata de una entelequia o un sentirme bien o lo que sea, porque ello es consecuencia y no causa de lo que se actúa o se realiza.

Continuaremos el tema en otros ensayos…

La riqueza más peligrosa (nuestro Ego)

¿Por qué realizo tanta insistencia en la angustia, el alejamiento del confort y de toda comodidad? Porque tras estos últimos se esconde la pretensión de construir una imagen del Yo que intente evadirse de toda limitación propia de la existencia humana; a esta imagen encubridora la denominamos “Ego”. El problema es que construir a lo largo de toda la vida de una persona esta imagen, basada en nuestras conquistas, nuestros logros tangibles, nuestros reconocimientos sociales, es algo altamente peligroso. ¿Por qué?

Para responder esta pregunta y comprender el fondo de este planteo, basta mirar qué sucede en la vida de una persona “exitosa”, desde el punto de vista social, cuando un hecho desafortunado sucede. En primer lugar no hay nada que pueda soportarlo, no hay nada que pueda contener el dolor; pero en segundo lugar, sucede algo que llamaría una “condenación en vida”: ¡esta persona debe continuar con su vida! La demanda de su Ego es tan grande; a esta “fama” (pequeña o grande) ha consagrado todas sus fuerzas, y ella ahora le demanda despiadadamente (sin consideración de su dolor) que siga y siga, que continúe actuando de la misma manera, que no puede detener la máquina. ¿Me comprendés? Poco hay más terrible que esto… además de todo el dolor, tenés que ahogarlo dentro de vos mismo, debés enviar a matar a tu propio corazón. Peor que un sufrimiento es un sufrimiento asfixiado.

No hay ningún problema en el desarrollo de las capacidades de una persona, ni de la fama incluso, el problema es que te lo creas. Una cosa es tener una función social, otra “creérsela”.

Ok. Continuemos. Tengo más malas noticias para vos. La limitación va a llegar, inevitable e impredeciblemente. ¿Entendés? Algún día, algo malo va a suceder. Lo que pretendo decirte, y que lo traigo aquí desde la experiencia de los místicos y de los psicólogos junguianos, es que es imprescindible el desarrollo del mundo interior, prestarle atención por encima de cualquier situación externa, porque es la única manera de afrontar esta guerra perdida por la prevalencia del Ego.

Sé que todavía no nos entendemos. Tal vez pueda explicarme mejor cambiando el enfoque: existe un increíble potencial en nuestra psique para afrontar las diversas situaciones vitales que nos tocan vivir, que puede potenciar nuestra vida en los momentos positivos y que puede ayudarnos en nuestros dolores. No se trata de un modo de defenderse, sino todo lo contrario, un modo de crecimiento desde dentro hacia afuera. ¡Creo que estoy progresando en mi modo de expresarme!

Vos me dirás: “Ok. Lo compro. ¿Cómo se hace?” Lo primero (volvemos al punto de partida) es lo más difícil pero pone en marcha todo el funcionamiento interior: no hay que hacer nada. O sea: hay que dejar de alimentar el Ego, dejar de hacer cosas por su fama y su prestigio. Luego, la angustia marcará el camino. El Ego es una anestesia del ser; siempre que haya angustia él estará fallando y siempre que no la haya él estará refugiándose en alguna comodidad o “zona de confort”, como dicen los psicólogos “top”. Aquí hay una señal clara, como un cartel en una autopista que te indica en qué dirección debes continuar.

Sólo prestar atención al proceso, puede ser de enorme trascendencia y aún eficacia.

Dios abandona al hombre

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

Suelo escuchar que Dios no abandona nunca al hombre que lo busca, y menos aún en momentos críticos. Pero esto no es cierto; en determinadas ocasiones Dios abandona. De hecho, está en la Biblia: Dios abandonó a su propio hijo en la crucifixión. ¿O tal vez Jesús mintió? ¿O quizás era un pecador y por eso lo abandonó?

Sucede que racionalizamos demasiado las cosas, buscamos explicación para todo y pretendemos una lógica exacta que nos permita comprender todo lo que nos sucede; pero ello no existe. El abandono sucede y no sabemos por qué. Por lo general tomamos consciencia de esto cuando reconocemos que vamos a morir.

A veces resulta útil, práctico, preguntarse hacia donde nos lleva una determinada experiencia y no tanto de dónde proviene. Es que estamos acostumbrados a quejarnos y a compadecernos de nosotros mismos que reingerimos una y otra vez el vómito de nuestro pasado sin percibir que algunos hechos presentes sólo se pueden explicar en prospectiva y no en retrospectiva. ¿Acaso conduciríamos nuestras autos mirando el espejo retrovisor para ver si la ruta es recta o tiene una curva?

Cuando somos niños todos creemos en Dios o en alguien poderoso que va a ayudarnos y protegernos siempre. Así pensaban los judíos contemporáneos de Jesús: el Templo era intocable y vendría un líder militar a liberarlos de la esclavitud romana y a convertirlos en los dueños del mundo (una pretensión bastante infantil). Pero Jesús le dice a los espirituales de su tiempo (a los practicantes judíos) que el Templo iba a ser destruido y que Dios no tenía ninguna salvación para ellos. Y así sucedió.

A veces es necesario distinguir a quién le habla Jesús en determinados momentos: a los religiosos les dice “no”, y a los que les anuncia “buenas noticias” es a otro tipo de personas, quiénes la mayoría no eran personas religiosas. ¿Y cuál es la buena noticia para estos últimos? ¿Que nadie va a venir a salvarlos? ¡Eso ya lo sabían!

¿Es posible que Jesucristo haya dado un mensaje centrado en la interioridad del hombre? Quiero decir: sin esperar “auxilios” externos. Porque si esto fue así, él fue un verdadero psicoterapeuta. Acaso su frase antes de su muerte “Señor, Señor, ¿por qué me has abandonado?”, ¿no es también un mensaje a sus amigos y quienes lo siguieron, como para que quede claro el asunto? “Ni papá, ni mamá, ni nuestros líderes religiosos, ni Dios, van a salvarnos del imperio Romano y del mal.” Ahora: ¿no implica esto una real toma de consciencia de la existencia y permite ser más operativo hacia el futuro que permanecer en la dependencia?

Puedo pasarme toda la vida esperando que alguien me ayude ¡y actuando en consecuencia! O puedo empezar a desarrollar lo único que tengo: mi consciencia psicológica, mi reflexión, mi capacidad de sentir… mi alma (psyqué, en griego).

Santa Fe, Argentina.

Tristeza no es Angustia

Cuando eramos niños existía una fuerza interior que nos llevaba a desear jugar, divertirnos, explorar el mundo. Todo ello nos producía placer y al mismo tiempo era la base de nuestro crecimiento y de nuestro mundo interior.

Cuando nos volvemos adultos todo cambia, allí surge una sensación nueva: la angustia. Luchamos contra ella, intentamos acallarla con distracciones, anestesiarla con ansiolíticos, o directamente la llevamos hacia nuestro cuerpo con alguna sintomatología. Pero de una u otra manera, ella no se va.

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