Julia Cameron, una artista bloqueada, tras superar una crisis de creatividad desarrolla un taller para artistas en la misma situación. El dispositivo logra tal éxito que éste se transforma en un libro y su experiencia personal traspasa sus límites personales por medio de la literatura. Su libro, El Camino del Artista, relata su crisis y su evolución personal por medio del proceso de una serie de páginas matutinas y es altamente recomendable para cualquier persona que se considere “estancada” o “bloqueada” en algún aspecto de su vida. Sin embargo, su libro es mucho más que esto, su libro alcanza un plano místico y a ello debe su trascendencia.

La hipótesis del Gran Creador

El desorden es la patología colectiva de la mediocridad latinoamericana. Le decimos “libertad y creatividad” pero, lejos de ellas, sólo significan desintegración moral y falta de voluntad para cualquier acción. La creatividad surge de la meditación, del encuentro con el Gran Creador, no hay otra fuente de inspiración y creación, el resto es señuelo y repetición encubierta.

El encuentro con el Gran Diseñador, con sus obras, inspira, abre la mente a nuevas ideas y ello da libertad, porque surge de la experiencia interior de intimidad con Él. El Gran Creador es, precisamente, la tesis medular de Julia Cameron en el texto que cité.

Aprendiz en el atelier del Gran Artista, ésta será la vida por siempre de quién se anime a transitar las páginas de Julia. Desde mi perspectiva: Gran Escultor y Gran Sanador. La salud es su obra de arte que más admiro, ante la que permanezco extasiado contemplándola suspendido en el tiempo.

No se trata de imponer el orden, como hacen los científicos soberbios con el control racionalista sobre la vida, sino de contemplar el orden del Creador, como Gaudí, pero también como Einstein que lo contempla en el interior de su imaginación.

Aprecio esta obra maravillosa del arquitecto del universo en la salud humana, la admiro y temo ante lo que veo, por la potencia de su accionar y por lo frecuente que desordenamos su creación, como un incompetente aprendiz que quiere corregir la obra del Gran Creador.

El Gran Diseñador es un rasgo esencial del Arquetipo Fundamental de nuestro Inconsciente Colectivo ancestral. Uno de los aspectos de la psiquis humana hacia la que tiende en máxima tensión cuando necesita reestablecer la salud.

Jerarquía y competición

Allí los hombres encontramos un perverso placer, el de someter a otro hombre. Ahora, la evolución del pensamiento contemporáneo se lo ofrece a la mujer como el fruto prohibido de aquel árbol mitológico del Génesis. Es la trampa del poder, un acceso a nuevas formas de sensibilidad reducidas esclusivamente al ámbito del hombre durante miles de años. Pero ello requiere dejar algo: lo afectivo. Y lo afectivo por excelencia son los niños. El objetivo del proceso social del espíritu de nuestra época son los niños. ¿Por qué? Por la sensación de saturación percibida que tenemos en las grandes urbes; en esta oscura mentalidad, ellos tienen la culpa y “devoran” nuestros recursos. Sin embargo, la situación es precisamente la inversa.

La pantalla grande tiene la función de un espejo, en tanto nos da una imagen en la que observarnos

En casa no hay televisor, no hay computadora ni wi-fi. Observo miradas muy extrañas cuando lo comento, pero es tan intenso lo que encuentro en este divorcio de la tecnología que no creo poder transmitirlo. Una enorme cantidad de mi energía psíquica era consumida por el televisor, horas y horas de una fortaleza drenada con una placentera anestesia emocional; no consumía televisión, ella me consumía a mí.

El piso del comedor abunda en juguetes, libros y cuadernos en los que escribo. Paso mucho tiempo en contacto con el suelo, una experiencia inspiradora. Repliego la energía hacia mi Yo y está allí, con toda su intensidad, para poder dirigirla hacia dónde quiera.

Romper la pantalla es como romper una imagen de nosotros mismos, de esta manera accedemos a un mundo diferente, un mundo por fuera del predominio de la especularidad. Es lo que intento mostrar en el texto de Alicia sin Espejo. Son conceptos complejos, sin embargo, provienen del Espíritu de la Profundidad (Jung) desde hace miles de año. Como el agua que brota de una napa profunda, son un reservorio impresionante de energía para la salud y creatividad de una persona, como el acuífero guaraní. Sólo que hay que apagar la tele y empezar a excavar.

Ácido para el alma

La “generación dorada” (así se autodefinen los que fueron jóvenes universitarios en la década del ’70) brilló tanto ante el espejo que, como Narciso(1) enamorado de su propia imagen, terminó ahogándose sin poder percibir el destino de sus hijos. Las nuevas jóvenes no tienen el respaldo afectivo que necesitan, por ello deben ir en busca del poder como en un intento de autodefensa. Éste poder (por lo general asociado al dinero y estatus social), indiferente en sí mismo, ha cerrado al acceso al “otro mundo”, el del alma o de la psiquis, no hay más búsqueda interior, trabajo espiritual. Esto hace que, ante una crisis real, no existan mecanismos de contención ante el derrumbe psicológico.

En un esquema sencillo, el poder y el afecto (de modo especial por los niños) se contraponen; como compensación, el vínculo de poder ofrece al individuo una “sensación” de placer, mientras que el vínculo afectivo ofrece un “sentimiento” de placer.

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1. En el mito de Narciso, éste se enamora de su propia imagen reflejada en el agua de un aljibe y cae en él, queriendo poseer su propia imagen al mismo tiempo que se ahoga.

La maléfica melancolía cobra una nueva víctima

El 15 de enero de 2018, a los 46 años falleció una artista, cantante de la banda The Cranberries. La muerte de un artista siempre interroga acerca de lo que ésta representa para la cultura; ellos como ninguno, son emergentes de pasiones ocultas del espíritu de la época, las cuales suelen encarnar con su propia vida.

Creo que a muchos nos conmovió su voz en Zombie, delatando el sufrimiento de los niños en las luchas armadas, su voz desgarradora es imposible de olvidar.

Algunos datos biográficos me llaman la atención acerca del significado de su vida. Su padre sufre un accidente a los dos días de nacer Dolores, quedando en silla de ruedas, y a los 12 años escribe su primer tema llamado “Calling” sobre su primer amor, su maestro de escuela. Podría sintetizar esta referencias en una sola palabra: padre.

En su historia infantil fue víctima de abuso sexual y, posteriormente, diagnosticada como “trastorno bipolar” (un tipo de psicosis). De alguna manera, estos datos nos acercan al tríptico de la melancolía: fallo paterno + tristeza + culpa (un sentimiento que se produce como reacción en persona que sufrieron un abuso sexual).

La psiquiatría no puede contra ella

Kurt Cobain, entre muchos otros, fue atrapado por la misma patología que conduce violentamente a la muerte. Pero, ¿Dolores no se suicidó? Lo dramático es que la melancolía conduce a la muerte con, o sin, suicidio. La muerte prematura cierra perfectamente el circuito de esta mortífera serpiente que termina devorando su propia cola.


Ninguna técnica puede disolver un arquetipo

Desde mi punto de vista, la melancolía no es una patología de la personalidad, sino una afección del carácter más profundo de la persona que queda envuelto -como poseído- por un arquetipo, un patrón rígido de pensamientos catastróficos, sentimientos de culpa y vacío existencial, que es parte del inconsciente de la cultura y con el cuál queda “sincronizada” la vida de la persona que la padece.

Un arquetipo no puede disolverse ni “curarse”, sino que debe percibirse su función “reveladora”. Dolores revela, muestra, desde su nombre hasta su muerte, una plenitud de significados.

Interpretación: Un grito del Ánima

La vida de esta artista encarna el arquetipo del Ánima, atrapado en el sufrimiento y sacrificio de tantos niños. Un grito audible del silencio, su misión es perfectamente realizada, su significado, su LOGOS. Difícil soportar esta crucifixión de una joven. Pero en tres días ha de resucitar.

Aquí debajo, el vídeo de Zombie.

Just Dad!

Publicado: 23 enero 2018 en infancia, paternidad, psicología del hombre

Mientras tomo café en la caja de cristal del minimarket de la estación de servicio, tres niños ingresan para vender bolsas de residuos. Minutos más tarde, dos jóvenes encienden cigarrillos a un par de metros del surtidor de combustible, mientras suben a sus motocicletas. Unos y otros tienen un Mínimo Común Denominador: no hay papá tras ellos.

Si papá estuviese, estos niños no necesitarían trabajar en su lugar; si papá estuviese, estos jóvenes no necesitarían experimentar el riesgo del límite. Sólo papá, último trasfondo de nuestra ciega e inestable Latinoamérica.

Hace aproximadamente 20 años trabajaba en un barrio periférico una vez a la semana; podía ver la misma realidad uno y otro día: no había hombres, sólo jóvenes, luego de los 40 años estaban todos presos o muertos. Alguno que otro trabajaba en la construcción y, al volver a su casa, debía prácticamente atrincherarse allí.

Esto no ocurre solamente en barrios periféricos, también en los sectores más adinerados de la sociedad los padres se esconden tras la obsesión al trabajo, el consumo de sustancias o alguna otra manera de desaparición de sí mismos. Pero existe una alienación -como un encierro en un cofre- aún mayor y, quizás, más grave.

Sin enfoque

Me sorprendí en el momento en el que un hombre conocido de aproximadamente 45 años me expresó que no sabía qué quería hacer en su vida -no me refiero a un paciente con una problemática específica. Con su trabajo, su familia, sus valores muy sólidos en apariencia, éste hombre no tenía la hoja de ruta para llegar a destino. Una situación generalizada en gran medida en los sectores medios de la sociedad dónde, por muchos años han sido las instrucciones externas las que le dieron sentido y orientación a la vida de los hombres.

Una sola cosa

Los hombres necesitamos trabajo interior, desarrollo de nuestra “realidad psíquica”, puesto que en ella alcanzamos el enfoque en la única cosa que nos hace sentir realizados. Sólo una cosa, toda nuestra vida para descubrirla, y sólo papá puede enseñarnos esto.

Sólo papá

Me refiero con esta expresión a la “función paterna” y no a los papás “de carne y hueso”, los cuáles pueden no estar.

Miro nuevamente, esta vez dentro de la burbuja de cristal, aquí observo muchos hombres tomando café, soy uno de ellos, una potencialidad disponible para enfocar a las nuevas generaciones una vez hayamos logrado nuestro propio enfoque.

Cuidar de los niños… ¿acaso hay otra cosa para hacer en este mundo?